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El anuncio de la senadora Anabel Fernández Sagasti de no estar presente en la sesión del 6 de agosto en el Senado, donde se debatirá la Ley de Tierras, abrió un cisma político que expuso tensiones internas en el PJ y reacciones en la oposición. Sagasti pidió a la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, participar de manera remota. Periodistas parlamentarios aseguraron que los libertarios festejaron la ausencia de la mendocina en la sesión clave del jueves.

Villarruel autorizó a Sagasti "ad referendum" a participar de manera virtua desde Mendoza. La autorización la tiene que ratificar el Senado el jueves al comienzo de la sesión por mayoría simple.

La diputada Mayra Mendoza salió a respaldarla con un posteo en el que afirmó que “a nadie de La Cámpora pueden reprocharnos ningún voto legislativo”.
La defensa derivó en un aluvión de respuestas negativas. Usuarios le reclamaron a Mendoza que la senadora mendocina renuncie para no perder un voto clave, cuestionaron la falta de previsión y advirtieron sobre el riesgo de que la ausencia facilite la aprobación de la iniciativa oficialista. Tambié la respaldaron Lautaro Jiménez, referente del FIT, y el colectivo Ni Una Menos Mendoza, que buscó poner otro debate en el foco.
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El conteo ajustado de votos
A dos días de la sesión, el oficialismo contabiliza 36 votos a favor del capítulo que modifica la Ley de Tierras, mientras que la oposición reúne 35 votos en contra. La paridad convierte cada banca en decisiva y coloca la ausencia de Fernández Sagasti en el centro de la discusión.
El equilibrio parlamentario refuerza la percepción de que el resultado dependerá de maniobras políticas y de la capacidad de cada bloque para sostener la asistencia plena de sus legisladores.
La estrategia presidencial y el rol de Villarruel
El presidente Javier Milei anticipó su viaje a Ecuador y Colombia para el mismo jueves, lo que obliga a la vicepresidenta Victoria Villarruel a asumir la presidencia provisoria en su reemplazo. De esa manera, Villarruel no podrá conducir la sesión ni ejercer un eventual voto de desempate.
La decisión busca evitar que se repita lo ocurrido en junio de 2024, cuando Villarruel desempató la votación de la Ley Bases y se proyectó como figura central en el Senado. En aquella ocasión, su intervención fue interpretada como un gesto de autonomía que incomodó a la Casa Rosada.
El pedido de Sagasti, a pocos días de la votación
Fernández Sagasti difundió un video en el que explicó su situación y solicitó formalmente a Villarruel los medios necesarios para participar de manera remota. Argumentó que no está incapacitada para debatir ni votar, sino que su impedimento es el traslado de más de mil kilómetros desde Mendoza.
La senadora recordó que durante la pandemia de 2020 el Senado sesionó de forma virtual, tras un fallo de la Corte Suprema que reconoció la autonomía reglamentaria de la Cámara alta para definir su modalidad de trabajo. En ese contexto, se implementó un sistema de videoconferencias y votación digital que permitió aprobar leyes en medio de las restricciones sanitarias.
Extranjerización de tierras: Sagasti pidió participar de forma virtual de la sesión por su embarazo
Sagasti subrayó que su pedido no se vincula con la licencia por maternidad, sino con el derecho de representación de su provincia en un debate que considera crucial.
Antecedente de sesiones remotas
El antecedente de 2020 muestra que el Senado tiene facultades para sesionar de manera virtual en casos de “gravedad institucional”. Sin embargo, tras el fin del aislamiento, esa modalidad no se mantuvo como práctica habitual.
La oposición cuestionó entonces la validez de las leyes aprobadas en forma remota, mientras que el oficialismo defendió la necesidad de garantizar el funcionamiento parlamentario. La resolución de la Corte despejó el conflicto, pero dejó abierta la discusión sobre la continuidad del sistema.
En la actualidad, nada indica que el pedido de Fernández Sagasti vaya a ser aceptado antes de la sesión del jueves.
Un desenlace abierto
La combinación de factores —la ausencia de una senadora clave, el conteo ajustado de votos y la estrategia presidencial para limitar el rol de Villarruel— configura un escenario de máxima tensión política.
El desenlace de la votación sobre la Ley de Tierras dependerá de cómo se resuelvan estas variables en las próximas horas.
