
La política nacional mira con gran atención las elecciones del domingo en Neuquén. El macrismo diversificó sus porotos por temor al kirchnerismo.
Es la primera cita con la urnas en el año que se elegirá presidente. Se presenta en la provincia que tiene a Vaca Muerta en su subsuelo. Y un abanico de negocios, muchos con sus propias reglas, sobre su suelo.
El MPN, partido provincial fundado en 1961, ganó todas las elecciones para gobernador desde 1962. Hoy, regenteado desde las sombras por el ex gobernador Jorge Sapag, postula a Omar Gutiérrez para la reelección. Ramón Rioseco (Unidad Ciudadana - Frente Neuquino) y Horacio "Pechi" Quiroga (Cambiemos) se presentaron como los rivales principales.
Son los mismos candidatos que dirimieron la pelea electoral por la gobernación en 2015. Entonces, terminaron en el orden dispuesto en el párrafo anterior.
Las encuestas durante el último mes coincidieron en ubicar en la pelea principal a Gutiérrez con Rioseco, con Quiroga unos escalones por debajo. El cuarto en discordia, según los sondeos, es el ex gobernador Jorge Sobisch, quien saltó del MPN a la boleta de la Democracia Cristiana.
Los pronósticos llevaron al macrismo a dividir sus activos entre la postulación de Quiroga y la reelección de Gutiérrez. La Casa Rosada priorizó que no gane el kirchnerismo, aunque ese resultado no surja de una victoria del candidato de Cambiemos.
Al inicio de su mandato, Mauricio Macri se alió con Gutiérrez en torno a los intereses sobre Vaca Muerta. Esa alianza implicó un corte de la sociedad que el MPN mantuvo con el kirchnerismo los 8 años previos. A la vez, el macrista Quiroga es un histórico detractor del partido provincial. En la campaña rumbo a las urnas del domingo no consiguió apoyo de la Casa Rosada en ese sentido.
La estrategia del adelantamiento
El gobernador electo el domingo asumirá nueve meses después, el 10 de diciembre. El titiritero detrás de Gutiérrez es Jorge Sapag, en las definiciones del gobierno como de la estrategia electoral.

El adelantamiento tan temprano de los comicios obedeció a una serie de motivaciones del tándem. La estrategia incluyó un adelantamiento de las definiciones en el MPN.
El 25 de noviembre se dirimió la interna entre Gutiérrez y el vicegobernador, Rolando Figueroa, sin darle tiempo este para armarse.
Dos semanas después, el gobernador anunció el llamado a las generales para el 10 de marzo. Entonces, aparecía el macrista Quiroga como principal rival del MPN en las generales.
A la vez, en ese momento, era impensada una coalición de Unidad Ciudadana con el Frente Neuquino, de Rioseco, con tan poco tiempo hasta la votación.
Otra motivación clave fue que las cuentas de la provincia zafaron de crisis nacional. Dependen del petróleo y el gas, dos negocios dolarizados. La devaluación, que castiga a la mayoría de los argentinos, es una bendición para la administración estatal neuquina.
Con plata en la caja provincial, con el gobierno nacional afectado por una crisis irremontable en el corto plazo y el kirchnerismo atomizado, a finales del año pasado les sobraron argumentos a Sapag y Gutiérrez para llamar a elecciones el 10 de marzo, la fecha más próxima posible con las leyes que rigen los plazos electorales en Neuquén.
La entrada de Cristina a la escena
Con las cartas de los estrategas sobre la mesa, entró al juego la ex presidenta Cristina Fernández.

Fue clave para el cierre de un acuerdo entre el peronismo neuquino y el partido de Rioseco. El ex intendente de Cutral Co, emergente de la resistencia a la crisis menemista de los '90, encabeza la fórmula junto al diputado nacional peronista Darío martínez.
Martínez y Rioseco fueron en listas distintas en las legislativas de 2017. Entre los dos sumaron sumaron más de 35 puntos. La política no es matemática, pero con ese caudal les alcanzaría el domingo para ganar. Eso si las urnas no rompen los pronósticos de las encuestas.
Los sondeos del gobierno provincial coinciden en que el MPN peleará con el kirchnerismo por la victoria. Alguno le dan una ventaja más holgada a Gutiérrez y otros más ajustada. Entre dos y cuatro puntos, con 31 por ciento como techo. Un escalón más abajo ubican las encuestas a Quiroga, entre seis y ocho puntos de distancia con el ganador.
No obstante, en la Casa Rosada contemplan otro escenario en base a los datos de sus consultoras. Clarín aseguró que en los números "reales" que tienen en la Casa Rosada no aparece primero Gutiérrez sino Rioseco. Quiroga sigue tercero. Las diferencias son mínimas: 27 el candidato K, 25 el del MPN y 24 el de Cambiemos. Dentro del margen de error. Final abierto.
Otro encuestador, que pidió reserva de nombre porque hizo el trabajo para un cliente privado, también comentó sus números a Clarín y habló casi de un empate técnico: "Lo tenemos a Rioseco arriba, con dos puntos de diferencia sobre Gutiérrez y Quiroga, a su vez, dos puntos abajo del actual gobernador. Pero tené en cuenta que hay un margen de error de 3%".
Sin chaces de ganar, pero con poder de daño aparece Sobisch. Los sondeos lo ubican con entre seis y ocho puntos. La Casa Rosada orquestó una operación -sin éxito- para bajar al ex gobernador de la candidatura.
Mientras más votos sume Sobisch, más daño puede hacerle al MPN y en menor medida a Quiroga. Comparten la cuota del electorado antikirchnerista o filomacrista.
Tensa espera
Las cartas están echadas. El domingo en la noche, con los resultados neuquinos en la mano, las fuerzas nacionales reconfigurarán sus estrategias.
Un triunfo del MPN tranquilizaría al macrismo, aunque no tendría tanto rédito para el presidente y sus generales electorales como si hubiese apostado por Quiroga todas sus fichas y sacaba el premio grande.
La UCR ocupó el hueco que dejó el macrismo. El partido centenario se jugó sin ambigüedades por Pechi. Lo usó en su estrategia de posicionarse en la interna nacional de Cambiemos para negociar mejores cargos con el Pro.
El kirchnerismo está convencido de que un triunfo de Rioseco significará el comienzo del fin de Macri. Así lo expresó Axel Kicillof en un acto con los candidatos en el patio de la Universidad del Comahue.