Mendoza

Harán una inspección ocular a la casa donde fue criada Claudia, la nieta 117 recuperada por Abuelas

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María Domínguez y Claudia, su nieta, en los tribunales donde se desarrolla el juicio por apropiación. Foto: juiciosmendoza8.wordpress.com

El 23 de noviembre se hará una inspección ocular al domicilio donde fue criada Claudia Domínguez, la Nieta 117 en el lento recuento de Abuelas de Plaza de Mayo en su pelea por reestablecer la identidad de los niños y bebés robados en dictadura. La inspección será parte del juicio por la apropiación que se lleva adelante en los Tribunales Federales y cuyo principal acusado es el padrino de bautismo de Claudia, Segundo Tito Carabajal, quien trabajaba para Inteligencia del Ejército y llevó a la niña a su familia adoptiva.

Sin saberlo, Claudia y su verdadera abuela, la Madre de Plaza de Mayo María Domínguez vivían muy cerca una de la otra mientras ésta última la buscaba con denuedo tras el secuestro de su hijo y su nuera, Walter Domínguez y Gladys Castro, víctimas de un procedimiento encuadrado en el operativo “Escoba” contra el Partido Comunista Marxista Leninista. Gladys, embarazada de seis meses, y su esposo Walter fueron aprehendidos en la madrugada del 9 de diciembre de 1977 y se desconoce su paradero. Ambos domicilios serán inspeccionados por la justicia.

En el complejo proceso por desentrañar la verdad sobre Claudia –quien ya prestó declaración en el tribunal– en la última audiencia brindaron sus testimonio su esposo Vicente Miguel López y la prima de Claudia, Silvana. Ambos recordaron las instancias de dudas que tuvo desde siempre Claudia respecto a su identidad, la dificultad para saldarlas debido al silencio familiar y el tabú que significaban los puntos oscuros de su adopción.

No obstante, Claudia insistió, hizo más preguntas, y en ese camino recibió la llamada de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI). El ente trabaja, junto a Abuelas de Plaza de Mayo, en la localización de las personas apropiadas durante el Terrorismo de Estado y depende de la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Respecto al caso de Claudia declaró desde Buenos Aires María Eugenia Paladino, miembro del equipo de acercamiento, tal como refleja el sitio que lleva al día las crónicas de este juicio. 

Paladino precisó que “el rango de búsqueda tiene en cuenta la fecha del nacimiento de la posible víctima, el lugar donde se produjo presuntamente el parto y el médico interviniente, si es civil o militar. Comentó que la dependencia armó una base de datos de médicos que han fraguado certificados”, indicó el sitio.

En el caso de Claudia, había nacido en 1978 y no era hija biológica de la pareja apropiadora. En el acta de nacimiento constaba que Antonia Reitano había dado a luz en su domicilio, dato falso frecuentemente utilizado en los casos del robo de bebés. Además, comprobaron que el médico firmante pertenecía al Ejército y se desempeñaba en el Hospital Militar y en el Español pero en ninguno de los dos nosocomios había registros del parto. Además, el profesional había firmado otras actas fraudulentas. Con estos indicios, la declarante tomó contacto con Claudia para proponerle efectuar el análisis de ADN que le permitió, finalmente, conocer su identidad.

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