Gestión Milei-Cornejo

La crisis galopa en Mendoza: "Tuvimos que cerrar un bar porque no funcionaba", contó el empresario Julián Díaz

La provincia muestra una achicamiento de la actividad económica preocupante. El imperio del modelo de Alfredo Cornejo cumplió 11 años, tres con Milei.

Tiempo estimado de lectura: 1 minutos, 10 segundos

El empresario gastronómico Julián Díaz se refirió a la situación del sector en el interior del país e indicó que debieron cerrar un bar que mantenían en la provincia de Mendoza.

Durante una entrevista, Díaz explicó que el local comercial dejó de funcionar debido a una merma en la actividad. Al respecto, señaló que en las ciudades del interior la situación se percibe con mayor sensibilidad debido a una menor masa crítica.

En ese sentido, el empresario sostuvo que el impacto económico se refleja de forma directa en los niveles de consumo. "El laburante que laburaba con turismo deja de recibir turismo, deja de salir, deja de consumir", afirmó, al detallar que en ese contexto se constata la caída tanto de la actividad turística como de la obra pública.

La situación particular relatada por Díaz expone la vulnerabilidad de las economías locales frente a la retracción de dos variables determinantes en la actividad del interior del país: el gasto público en infraestructura y el flujo de visitantes.

Mendoza, en picada

La disminución de la obra pública paraliza de forma directa los ingresos de los trabajadores vinculados al rubro. Este menor dinamismo repercute de manera directa sobre los niveles de consumo en el comercio minorista, los servicios y los locales gastronómicos urbanos.

A dicha contracción de los ingresos locales se suma el cambio de comportamiento en el turismo. Si bien la provincia sostiene un flujo hacia segmentos específicos —como el enoturismo de alta gama en zonas cordilleranas o Valle de Uco—, la afluencia media y el consumo general registrado en los centros urbanos interiores experimentaron descensos que impactan en la sostenibilidad de los comercios de proximidad.

En este escenario de menor rotación de público y menores ingresos por habitante, los locales gastronómicos enfrentan costos fijos que aceleran los procesos de cierre. A diferencia de los grandes aglomerados donde la concentración demográfica atenúa las oscilaciones de demanda, las plazas del interior perciben de forma inmediata cualquier variación en las variables macroeconómicas locales.

Apoyanos en Cafecito

MÁS NOTICIAS