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El relato suma inventos. El presidente Javier Milei afirmó que resistió siete intentos de golpe de Estado y deportó a 30 mil terroristas en dos años. Además, anunció que convirtió a la Residencia Presidencial de Olivos en una base militar, atento a las amenazas sobre su figura que germinan en el mundo.

El mandatario miente lisa y llanamente sobre los intentos de golpe de Estado. Y se delata solo al argumentar: “Me hicieron siete pedidos de juicio político, siete intentos de golpe de Estado”. El pedido de juicio político es un mecanismo institucional previsto en el artículo 53 de la Constitución Nacional.
La tipificación de estas presentaciones institucionales como "intentos de golpe de Estado" responde a una retórica política del Ejecutivo para calificar las embestidas de la oposición. Legalmente, la presentación de un proyecto de juicio político no constituye un delito ni una tentativa de golpe constitucional.
30 mil terroristas deportados
Milei concedió otra entrevista a Luis Majul, uno de los escasos presentadores mediáticos a disposición del gobierno, que se emitió el domingo por la noche en La Nación+.

En más de un tramo se refirió a supuestos ataques y amenazas destinados a voltear su Presidencia. En esa línea, aseveró que su gobierno descubrió a 30 mil terroristas extranjeros operando contra su gestión y procedió a deportarlos. El relato de Milei no aportó ni siquiera generalidades sobre una operación antiterrorista de semejante magnitud, sobre la que casi nada se ha informado desde el gobierno mientras se desarrollaba.
Las expulsiones ejecutadas por la Dirección Nacional de Migraciones responden habitualmente a infracciones a la Ley de Migraciones 25.871 (irregularidad documental, caducidad de residencia); inadmisibilidades en frontera por antecedentes penales ordinarios; y expulsiones judiciales de ciudadanos extranjeros con condena firme por delitos comunes (narcotráfico, robo, trata).
No existe registro oficial de 30.000 deportaciones de individuos vinculados al terrorismo bajo la legislación migratoria o de seguridad nacional.
Una base militar en Olivos
El relato de Milei sobre los peligros que enfrenta su estabilidad institucional no se quedó sólo en los falsos golpes de Estado y la inverosímil deportación masiva de terroristas. Abordó también una denuncia de amenazas “de enemigos internacionales” contra el mandatario, que fue determinante para la militarización de la Residencia de Olivos.
“Aquellos que saben observar bien habrán visto una determinada cantidad de cambios en torno a la seguridad. Bueno, esto es parte, hoy la Quinta de Olivos es una base militar”, informó Milei.
Sostuvo que la quinta no cumplía con las exigencias de “determinadas cuestiones de seguridad mucho más profundas”, derivadas de que “tengo algunos enemigos pesados en el mundo… Y no solo en el mundo, acá también. Pero, digamos, los de acá son de vigésimo quinto orden. Los pesados son los enemigos que me he granjeado internacionalmente”.

