Tenía 95 años

Murió Taty Almeida, pilar fundamental de las Madres de Plaza de Mayo

Formaba parte de la Línea Fundadora de la asociación. Luchó toda su vida para mantener viva la memoria de los desaparecidos y exigir la condena a los genocidas. Su vida cambió radicalmente el 17 de junio de 1976.

Tiempo estimado de lectura: 1 minutos, 50 segundos

A sus 95 años murió este domingo Taty Almeida, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, quien estaba internada en el Hospital Italiano.

Informe Explícito: Taty Almeida, una madre que reconvirtió su vida y su ideología tras el secuestro de uno de sus hijos

«Mamá, ya vengo»

Mamá, ya vengo”, dijo Alejandro antes de salir de casa aquel 17 de junio de 1975. Nunca regresó. Ese instante marcó para siempre la vida de Taty Almeida, quien a los 95 años falleció dejando un legado imborrable en la lucha por los derechos humanos. Desde la desaparición de su hijo, dedicó más de medio siglo a reclamar justicia y verdad, golpeando puertas de poder y transformando su tragedia personal en causa colectiva.

Nacida como Lidia Estela Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930, “Taty” creció en una familia atravesada por la tradición militar. Su padre fue teniente coronel de caballería, sus hermanas se casaron con oficiales de la Fuerza Aérea y su hermano llegó a coronel del Ejército. En ese entorno, el peronismo no tenía lugar. Ella, sin embargo, encontró otro camino: se recibió de maestra, se casó con Jorge Almeida y tuvo tres hijos. El matrimonio terminó en 1970, y Taty decidió rehacer su vida trabajando como secretaria y encuestadora, mientras alentaba a sus hijos a estudiar y trabajar.

Alejandro, el hijo del medio, consiguió empleo en Télam y luego en el Instituto Geográfico Militar. Estudiaba medicina en la UBA y militaba en el PRT-ERP. Su compromiso político lo enfrentaba incluso con familiares cercanos. Cuando fue secuestrado y desaparecido, Taty inició un peregrinaje desesperado: buscó respuestas en los altos mandos militares, entre ellos Videla, Galtieri y Camps. Nunca obtuvo noticias.

Su rol en las Madres

Al principio dudó en sumarse a las Madres de Plaza de Mayo. Temía que su origen castrense despertara sospechas. Pero finalmente se acercó a la Casa de las Madres y allí comprendió que su dolor era compartido. En 1979 denunció la desaparición de Alejandro ante la CIDH, y en 1983 recuperó la esperanza con el regreso de la democracia. Participó en la Conadep, convencida de que cualquier espacio podía aportar datos sobre su hijo.

Con el tiempo, Taty se convirtió en referente indiscutida. Reconocía que la represión había comenzado antes del golpe de 1976 y que Alejandro la había “parido” a una nueva conciencia política. “Yo era una gorila fatal”, confesaba, pero la desaparición la transformó en militante incansable. Nunca dejó de buscar aunque sabía que quizás no hallaría ni un hueso de su hijo.

Su vida estuvo marcada por la ausencia, pero también por la capacidad de defender la alegría como trinchera. Presidió la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo desde 2024, encabezó movilizaciones masivas y recibió distinciones como el honoris causa de la UBA. En cada reconocimiento imaginaba a Alejandro riéndose: “Mirá en lo que se convirtió la gorilita”.

Taty eligió cómo quería ser despedida: en la sede de FOETRA, rodeada de afectos y de la memoria de tantas luchas. “Quiero que me recuerden con mi carácter chinchudo, con mis discusiones y con esa alegría de vivir”, dijo alguna vez. Esa alegría, la misma que transmitía en la radio y en cada encuentro, fue su manera de sostener la esperanza.

Su historia demuestra que el dolor puede convertirse en fuerza colectiva. Y que, como repetía incansablemente, “no nos han vencido”.



Más noticias

Recomendamos

GEOPOLÍTICA DEL COBRE