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La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) enfrenta una parálisis técnico-operativa crítica derivada de la combinación de un recorte del 55% en el presupuesto asignado a sus organismos específicos y la suspensión en la renovación de contratos de prestación de servicios. Al vencimiento formal del plazo administrativo del 1° de julio, buena parte de los casi 350 agentes contratados bajo la modalidad de locación o planta temporaria de la institución recibieron notificaciones oficiales de cese de funciones sin garantías de continuidad laboral.
El impacto directo de la medida se concentra en la sede central de la CNEA, donde los operarios y profesionales afectados comenzaron a concentrarse en los accesos edilicios para exigir respuestas inmediatas y la renovación de la totalidad de las adendas contractuales. Las desvinculaciones afectan de manera directa a doctores en ciencias, investigadores de carrera, técnicos de laboratorio y personal especializado de soporte que sostienen áreas críticas de la matriz tecnológica. El descontento generalizado se agravó tras comprobarse que la ejecución de los despidos contradice de manera taxativa las últimas versiones y minutas que habían trascendido desde la propia gestión de la institución, las cuales aseguraban una prórroga lineal de la totalidad de los contratos hasta el 31 de diciembre de este año.
A la vulnerabilidad del personal se suma una parálisis de los canales de negociación formal. Representantes gremiales denuncian que las autoridades del organismo público mantienen bloqueadas las instancias de interlocución y se niegan de manera sistemática a recibir a las juntas internas. Testigos y delegados señalan con especial malestar que el presidente del organismo, el ingeniero Martín Porro, se ha retirado en reiteradas ocasiones de sus dependencias oficiales escoltado por efectivos de la Gendarmería Nacional con el único propósito de eludir los perímetros de protesta y evitar cualquier mesa de diálogo institucional.
Desmantelamiento de la infraestructura nacional
La perspectiva sindical encuadra este proceso dentro de un desmantelamiento programado de la infraestructura científica nacional. “Lo que pasa en la Argentina no ocurre en ningún otro país del mundo. Todos los estados desarrollados invierten en ciencia y tecnología, además, planifican su energía nuclear, mientras que acá recortaron el 55% del presupuesto en los organismos específicos y en tan solo dos años y medio expulsaron a cientos de científicos y técnicos altamente especializados”, aseveró de manera pública Rodolfo Aguiar, Secretario General de ATE Nacional.
Desde las organizaciones sindicales se advierte que la pérdida de este capital humano altamente cualificado, sumada a la licuación salarial por efectos inflacionarios y el desabastecimiento operativo, constituye un vaciamiento de capacidades construidas de forma ininterrumpida durante décadas de inversión pública. En este sentido, la cúpula gremial vincula la reestructuración interna con determinaciones macroeconómicas dictadas desde el exterior. El dirigente apuntó de forma explícita: “El vaciamiento y el desmantelamiento de la CNEA y de los centros atómicos es una política pública de Milei que forma parte de la entrega de nuestro país a un imperio en decadencia como es Estados Unidos”.
Soberanía tecnológica e impacto de los ceses masivos
Frente a los argumentos de readecuación fiscal esgrimidos habitualmente en la administración pública, la representación de los trabajadores presentó indicadores de rendimiento financiero e institucional. “Los despidos masivos e ilegales que intenta el Gobierno paralizan áreas claves del organismo y se traducen en un perjuicio para toda la sociedad. Los trabajadores cesanteados habían sido evaluados y en todos los casos cumplen funciones desde hace años. También hay que decir que la Comisión Nacional de Energía Atómica no genera pérdidas. Por el contrario, es superavitaria. No existe ninguna argumentación valedera que justifique este recorte que impulsa el Gobierno”, puntualizó Rodolfo Aguiar, enfatizando que las desvinculaciones comprometen programas estratégicos sin justificación contable.
La relevancia de sostener la estructura de la CNEA radica en el posicionamiento internacional de la República Argentina. El país constituye uno de los tres únicos estados del hemisferio sur —junto a las repúblicas de Brasil y Sudáfrica— con capacidad instalada para proveer energía eléctrica mediante reactores de fisión atómica de potencia. Asimismo, la institución cumple el rol fundamental de garantizar la autonomía científica a través del dominio integral del ciclo de combustible nuclear: desde la investigación inicial y la prospección geológica del uranio, pasando por la conversión química y fabricación de elementos combustibles en plantas de tecnología nacional, hasta el diseño mecánico de reactores experimentales y la producción de radioisótopos médicos de alta complejidad para uso oncológico.
Advertencias ante la movilización nacional
El nivel de conflictividad sectorial continuará en ascenso si se mantiene la falta de respuestas oficiales para las cientos de familias que aguardan una definición sobre su subsistencia laboral. El paro general se presenta como una medición de fuerzas en un contexto de máxima seguridad en los predios de investigación.
“Exigimos la inmediata reincorporación de los trabajadores y hacemos responsable al Poder Ejecutivo por el crecimiento del conflicto. Si el Gobierno impulsa una nueva represión, será el exclusivo culpable por cualquier hecho que haya que lamentar”, concluyó el Secretario General de ATE Nacional.
Al cierre de esta edición, la incertidumbre persiste sobre las mesas de trabajo y los complejos laboratorios. De consolidarse la pérdida de este personal especializado, Argentina se expone a una degradación irreversible de su soberanía científica, cediendo un terreno estratégico de vanguardia internacional que requirió más de siete décadas de inversión continua del Estado.
