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El dirigente social peronista Juan Grabois explicó por qué se reunió con el magnate de Silicon Valley Peter Thiel. Entre críticas al “paradigma tecnocrático” y advertencias sobre la Argentina como “laboratorio del transhumanismo”, defendió el diálogo con quienes concentran el poder global.
Tras dos meses sin entrevistas ni actividad en redes, Grabois justificó su ausencia en una entrevista con la radio Con Vos: “La política superestructural te achata y te saca la libertad”. En ese tiempo -dijo- recorrió provincias, habló con trabajadores de plataformas y reflexionó sobre cómo enfrentar lo que definió como “el plan de entrega y saqueo” del presidente.
Placas tectónicas y revolución tecnológica
Grabois describió un cambio estructural global vertebrado por la inteligencia artificial, biotecnología, automatización y redes sociales.

Denunció un “genocidio cognitivo” por el abandono adulto frente al uso de redes por niños y adolescentes, y propuso un proyecto de educación digital integral. Comparó el momento con las revoluciones industriales, señalando la concentración inédita de riqueza en el 0,1% y la exclusión masiva.
El dirigente advirtió que el país se convierte en “cabecera de playa del transhumanismo y el aceleracionismo”. Criticó el régimen de incentivos (RIGI) como “combo de saqueo y entrega” que habilita zonas liberadas para experimentos tecnológicos sin marcos éticos.
“¿Van a desarrollar drones para matar niños en Medio Oriente? ¿Data centers para vigilarnos? ¿Biotecnología para el 1% más rico?”, se preguntó.
La Iglesia como resistencia
Reivindicó la encíclica del Papa León como crítica profunda al rumbo tecnocrático y definió tres proyectos civilizatorios en disputa: el chino, el de Silicon Valley y el humanismo cristiano. Señaló que Francisco y León representan la oposición más clara al transhumanismo.
La reunión con Peter Thiel
Sobre su polémico encuentro en Barrio Parque, Grabois fue tajante: “Perder la oportunidad de interactuar con el principal intelectual orgánico de Silicon Valley es una estupidez astronómica”. La reunión fue gestionada por contactos vinculados al Vaticano, en el marco de la salida de la encíclica, dijo.

Thiel defendió la ausencia de límites como motor de avances tecnológicos y rechazó cualquier regulación de la inteligencia artificial. Según Grabois, el magnate ve en regulaciones globales —como las que impulsa Greta Thunberg— un “anticristo” que amenaza la libertad y el progreso.
El magnate usó a China -sostuvo- como excusa para rechazar regulaciones en Occidente. Grabois contrastó Palantir —empresa de Thiel ligada al Departamento de Defensa— con Antropic, la firma con la que el Papa presentó su encíclica.
El dirigente insistió en combatir “frontalmente el paradigma tecnocrático y deshumanizante”. Reconoció que la oposición argentina está estancada y que él trae “más preguntas que respuestas”.
