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El economista Emanuel Álvarez Agis sostuvo que el programa de desinflación del Gobierno nacional comenzó a mostrar signos de agotamiento y advirtió que la actividad productiva de la Argentina muestra señales compatibles con un proceso recesivo, afectado por la caída persistente de la industria, la construcción y el empleo formal.
Según el titular de la consultora PxQ, la desaceleración del índice de precios responde de manera principal a factores estacionales y al impacto de la política fiscal sobre la demanda. Álvarez Agis señaló que el ancla fiscal utilizada como herramienta central por el ministro de Economía, Luis Caputo, ha alcanzado un límite en torno a los niveles actuales.
El analista explicó que intentar perforar el umbral del 1,5% de inflación mensual requerirá abonar un costo elevado en términos de nivel de actividad. En ese sentido, puntualizó que los registros recientes de contracción en los sectores de la industria y la construcción confirman una tendencia descendente que se extiende más allá de los factores coyunturales.
Dinámica de la actividad y el mercado laboral
En relación con el desempeño de la economía, Álvarez Agis descartó que el escenario actual responda a un esquema de dos velocidades con sectores ganadores y perdedores. Por el contrario, indicó que los datos muestran una desaceleración en el dinamismo de los rubros exportadores y una caída continua en el mercado interno.
El economista detalló que el sector privado registrado experimenta una destrucción neta de entre 6.000 y 7.000 puestos de trabajo por mes. Asimismo, subrayó que el incremento del empleo informal no logra compensar el deterioro de la ocupación formal, al tiempo que genera un problema de sostenibilidad en el sistema previsional debido a la pérdida sistemática de aportes y contribuciones.
Restricción externa y cuentas públicas
Al evaluar la disponibilidad de divisas, Álvarez Agis cuestionó que la Argentina haya resuelto de manera estructural la restricción externa. Sostuvo que el superávit comercial actual se encuentra vinculado a la contracción de las importaciones por el freno del consumo y la producción local, y no a una transformación de la capacidad exportadora.
En su análisis, los ingresos actuales de divisas alcanzados por ventas al exterior y endeudamiento corporativo resultan suficientes para cubrir los compromisos de deuda financiera, la demanda de atesoramiento y el turismo, pero impiden sostener una fase de expansión que demande mayores compras de insumos importados. Álvarez Agis afirmó que la combinación de pagos de deuda, dolarización de carteras e importaciones no puede ser satisfecha de forma simultánea en las condiciones actuales.
Discrepancias en la medición del consumo
Respecto de las mediciones oficiales sobre el consumo privado, el director de PxQ diferenció la metodología de las cuentas nacionales de la evolución de la venta minorista. Explicó que el indicador global contempla el gasto en servicios esenciales como tarifas, salud privada y educación, además de las compras en el exterior y el comercio electrónico internacional.
Por esa razón, Álvarez Agis argumentó que una suba en el registro agregado de consumo puede coexistir con una contracción en las ventas de los establecimientos comerciales del mercado local. De igual forma, desestimó que los ingresos del sector informal muestren un crecimiento superior al de los salarios formales, al considerar que tal fenómeno resulta inconsistente con la estructura metodológica de las encuestas de hogares.
Escenario financiero
De cara al calendario electoral, el consultor advirtió que la demanda de dólares suele incrementarse en períodos de incertidumbre sobre la continuidad de los programas económicos. En esa línea, caracterizó como un error de secuencia la decisión de flexibilizar el acceso al mercado cambiario para personas físicas antes que para el sector corporativo y productivo.
Finalmente, Álvarez Agis concluyó que la prioridad asignada por el Poder Ejecutivo al cumplimiento del servicio de la deuda genera certezas para los tenedores de bonos, pero mantiene tensiones en el sector real de la economía que exigen correcciones de política macroeconómica.

