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Un fenomenal avance de la precarización laboral evoluciona junto a la crisis industrial derivada de efectos implícitos en el modelo económico de Javier Milei, como como la caída del consumo y la apertura de importaciones. Ahora, una histórica fábrica de electrodomésticos acaba de anunciar el cierre de una línea de producción y el despido de los operarios afectados.
Se trata de la histórica fábrica rosarina Frimetal, manufacturera de los electrodomésticos Electrolux, que dejará de fabricar heladeras desde el mes que viene. Este escenario se replica en otras grandes firmas del sector, como Mabe, que implementó despidos y clausuró una de sus plantas, o Whirlpool, que cerró su establecimiento en Pilar. La impactante desaparición de manufactureras es una de las consecuencias implícitas del modelo Milei, que despojó a la industria de los atributos que la distinguían como sostén de la matriz económica.
El reformateo libertario benefició casi exclusivamente al extractivismo (agro, hidrocarburos y minerales) y las finanzas, fundamentalmente, como lo muestran las estadísticas de desempeño sectorial de la actividad económica. Al mismo tiempo, perjudicó al comercio y causó estragos en la industria y la construcción.
La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) constató que en el rubro de electrodomésticos ha sufrido una contracción superior al 37% en términos interanuales, lo que coloca a las empresas locales en una situación de vulnerabilidad extrema.
El fin de un ciclo productivo
La noticia del achicamiento en Frimetal ha caído como un balde de agua fría en el polo industrial de la zona sur de Rosario. Lo que alguna vez fue una planta modelo en la fabricación nacional de electrodomésticos, hoy se enfrenta a un desmantelamiento progresivo de sus capacidades manufactureras.
Tras haber interrumpido la fabricación de cocinas en enero de este mismo año, la decisión de discontinuar la denominada «línea de frío» marca el final de una era para el establecimiento ubicado en Battle y Ordóñez, de la localidad antes denominada Chicago Argentina.
Venderá importado
Según fuentes internas, la planta se transformará mayoritariamente en un centro de operaciones mínimas, orientando su modelo de negocios hacia la logística y la distribución de productos importados de terminación extranjera.
Aunque la empresa planea mantener operativas las líneas de freezers y lavarropas, la escala de producción será sustancialmente menor a la registrada en los últimos años, dejando de ser el motor industrial que supo emplear a cientos de familias santafesinas.
Impacto profundo en el empleo
La reestructuración operativa trae consigo una consecuencia inevitable: el recorte masivo de puestos de trabajo. Las cifras son elocuentes y reflejan la magnitud del ajuste que atraviesa la compañía de origen sueco en el país. De una dotación original de 750 trabajadores, la planta ya había reducido su personal a unos 250 operarios tras una serie de suspensiones y retiros voluntarios implementados a comienzos de año.
Sin embargo, con el cierre de la producción de heladeras, la proyección es aún más sombría. Se estima que solo quedarán 150 empleados fijos, quienes se encargarán de las tareas residuales de producción y del mantenimiento del predio. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), encabezada en la región por el abogado Pablo Cerra, ha expresado su profunda preocupación por el efecto dominó que este achique genera en el mercado laboral local. Durante el último proceso de retiros voluntarios, la demanda de trabajadores por salir de la firma superó los cupos ofrecidos, una señal clara de la incertidumbre que reina en los pasillos de la fábrica.
Contexto de recesión industrial
La situación de Electrolux no es un hecho aislado, sino un síntoma de un panorama más complejo que afecta a toda la industria de la línea blanca en Argentina. Factores como la inflación persistente, el encarecimiento del crédito y la liberación de los mercados han erosionado la competitividad de las plantas locales frente a los bienes terminados provenientes del exterior. Representantes de la compañía atribuyeron la drástica decisión a la combinación de una demanda que no repunta y la imposibilidad de sostener los costos de fabricación nacional.
Para la ciudad de Rosario, la pérdida de esta línea de producción no solo significa menos empleo directo, sino también un golpe a la cadena de proveedores metalúrgicos que abastecían a la planta. Mientras la empresa espera la ratificación final del directorio internacional para sellar el destino de la fábrica, los operarios remanentes aguardan con angustia el final de mayo, mes que marcará el apagado definitivo de las máquinas que durante décadas fabricaron el frío argentino.

