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Dos años y medio después del plan de ajuste de Javier Milei, con sus consecuencias sociales y económicas a la vista, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, reafirmó su respaldo al modelo aun cuando reconoce tensiones en el consumo y el salario, como ocurrió este mediodía en el AmCham Energy en el Hotel Alvear.
El programa de reformas iniciado por el gobierno libertario en diciembre de 2023 implicó un fuerte achique del Estado. Miles de empleados públicos fueron despedidos, se redujeron partidas presupuestarias y se impulsaron medidas de estabilización macroeconómica. El costo social fue inmediato: aumento del desempleo, caída del consumo, incremento de la pobreza y retroceso de la industria nacional.
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Cornejo en AmCham
En el AmCham Energy Forum, realizado en el Hotel Alvear de Buenos Aires, Alfredo Cornejo fue consultado sobre el rol del radicalismo en 2027. Respondió que “el radicalismo debe acompañar este programa de reformas estructurales de la economía, es mi postura desde 2023”.
Reconoció que no está “satisfecho al 100% con los resultados”, y explicó: “Hay malhumor social en tema de consumo, de salario, es razonable y hay razones de peso, pero ahí se ven los liderazgos. Si se afloja en este tiempo podemos retroceder en los cambios positivos desde la macro que aún no llegan al metro cuadrado de las personas”.
El gobernador añadió que quiere “seguir construyendo con el país en los cambios” y que no se imagina “fuera, pero tampoco en un lugar específico”. Planteó la necesidad de que “a la estabilidad macro se agregue solvencia institucional”.
Críticas fiscales
En el mismo foro, Cornejo se refirió a la carga impositiva de las provincias y realizó observaciones críticas hacia la gestión nacional. Señaló que “la Ley de Coparticipación premia mucho a las provincias que no tienen sector privado. Hay empresas que pueden dejar en cero ingresos brutos porque viven de la copa”.
Agregó que “la Nación bajó la inflación y dejó atrás el impuesto país, pero tiene impuestos distorsivos como el del combustible y al cheque. Hay una tarea inconclusa de la Nación”.
Garante del modelo
A poco de la asunción de Milei, Cornejo se postuló como garante del poder político para que el presidente electo pudiera ejecutar las reformas. En la Fiesta Anual de la Asociación de Ejecutivos de Mendoza (AEM) afirmó: “cualquier cambio brusco de modelo económico requiere poder político para ejecutarlo y, para ejecutar ese mandato de cambio, el nuevo gobierno es débil en materia de poder político”.
En ese mismo encuentro sostuvo que desde las provincias “debemos darle gobernabilidad y tratar de que ejecute ese cambio de modelo”. Recordó además su propia experiencia de gestión, cuando se jactó de haber despedido a miles de empleados públicos en Mendoza.
Impacto social del ajuste
El telón de fondo de estas declaraciones es el impacto social del ajuste. El desempleo se incrementó en sectores industriales y de servicios, la pobreza en Mendoza encabeza la de los grandes conglomerados y el consumo interno se retrajo. La caída del salario real y la pérdida de empleos marcaron la vida cotidiana de amplias franjas de la población.
El respaldo mendocino
Pese a las críticas puntuales sobre impuestos y coparticipación, el gobernador de Mendoza mantiene su apoyo al rumbo general del modelo. Su postura se inscribe en la estrategia de acompañar las reformas estructurales y garantizar gobernabilidad desde las provincias. No sólo acompaña desde las declaraciones, sino que se traduce en un apoyo a las leyes libertarias en el Congreso.
El radicalismo, según sus palabras, debe sostener el programa iniciado en 2023, aún con el costo social que implica. La continuidad del ajuste aparece como una apuesta política que busca consolidar la estabilidad macroeconómica y proyectar solvencia institucional.
