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Crisis del consumo en Mendoza: los supermercados venden 13% menos que en el 2019

El factor central es la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de los mendocinos. También influye decisivamente el impacto en los bolsillos de la disparada del costo de los servicios.

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El consumo no se recupera.

Las ventas en supermercados de Mendoza en mayo, medidas en pesos constantes, se mantuvieron estancadas en relación con el mismo mes de 2025 mostrando una contracción significativa frente a los niveles previos a la pandemia.

El relevamiento oficial del INDEC sobre facturación en supermercados de Mendoza permite un análisis en términos reales al deflactar los valores nominales mediante el índice de precios implícitos. Apoyanos en Cafecito

En mayo de 2026, la facturación nominal alcanzó los $118.850 millones. Sin embargo, al ajustar por el índice de 10.148, el monto en pesos constantes (base mayo 2019) se sitúa en aproximadamente $1.171 millones. Esta cifra representa una leve contracción del 0,4% respecto a los $1.176 millones de mayo de 2025, y un descenso del 12,9% frente a los $1.344 millones de mayo de 2019.

Al ampliar la mirada, el desempeño de mayo de 2026 se inscribe en una tendencia de meseta que comenzó a mediados de 2025. La serie desestacionalizada muestra que, desde agosto de 2025, el volumen de ventas reales oscila entre $1.150 millones y $1.180 millones, sin lograr superar el pico de $1.348 millones registrado en mayo de 2022. Este último fue el momento de mayor dinamismo post-pandemia, impulsado por el excedente de liquidez y el retorno a la presencialidad.

A partir de 2023, el poder adquisitivo del consumidor mendocino comenzó a erosionarse, y la caída más pronunciada se dio entre mayo de 2023 ($1.340 millones) y mayo de 2024 ($1.114 millones), una contracción del 16,9% que aún no ha sido revertida.

Evolución de ventas de los supermercados de Mendoza.

Los factores que explican este desempeño son de orden macroeconómico y estructural. En primer lugar, la persistente inflación en el costo de vida, que en el acumulado de los últimos doce meses supera el 200% en la región de Cuyo, ha reducido la capacidad de compra de los salarios reales.

Los aumentos nominales en las góndolas no se traducen en mayor recaudación real, sino que reflejan el traslado a precios de los costos logísticos y de abastecimiento. En segundo lugar, el crédito al consumo se ha restringido, limitando las compras de bienes durables y de alto ticket, que tradicionalmente apuntalan la facturación en este canal.

Avance de los servicios

Otro elemento relevante es el cambio en la composición del gasto de los hogares. Las familias mendocinas destinan una proporción creciente de su ingreso a servicios públicos y salud, en detrimento de los alimentos y bebidas, que representan el principal rubro de venta en supermercados. Esta sustitución forzada de consumo se refleja en la caída de los volúmenes de venta de productos no perecederos, mientras que los artículos de primera necesidad muestran una estabilidad relativa en cantidad, pero con precios muy elevados.

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El clima económico general –caracterizado por incertidumbre cambiaria y volatilidad en los precios de los combustibles– afecta los costos de distribución y, por ende, los precios finales. Este entorno desalienta la acumulación de inventarios por parte de los consumidores, que optan por compras fraccionadas y de menor monto, lo que presiona a la baja la facturación por ticket promedio.

El dato de mayo de 2026, al empatar prácticamente con el de 2025, sugiere que el sector ha encontrado un piso, pero aún no vislumbra un despegue.

En conclusión, el estancamiento de las ventas reales en los supermercados de Mendoza obedece a una combinación de pérdida de poder adquisitivo, cambios en las pautas de consumo y restricciones crediticias, sin que se aprecien factores estacionales que modifiquen la tendencia en el corto plazo.

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