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Argentina registra en 2026 un incremento del 49% en sus términos de intercambio respecto al promedio histórico, con el valor máximo del índice desde 1900. Se trata de la medida del poder de compra de las exportaciones frente a las importaciones, sitúa al contexto externo actual por encima de los picos alcanzados en 1948 y 2012.
La evolución de los términos de intercambio (el índice resulta de la división del precio promedio de las exportaciones por el de las importaciones) muestra variaciones significativas en 125 años.
Infografía navegable: los términos del intercambio argentino evolucionaron hasta el récord histórico
Según los registros históricos, el primer hito de magnitud ocurrió en 1909, bajo la gestión de Figueroa Alcorta, durante el apogeo del modelo agroexportador. Posteriormente, la crisis internacional de la década de 1930 provocó un descenso marcado que forzó la creación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el inicio de la industrialización por sustitución de importaciones.
El segundo pico histórico tuvo lugar en 1948, cuando la demanda de posguerra elevó los precios de las materias primas, permitiendo al primer gobierno de Juan Domingo Perón financiar la expansión del mercado interno. Tras décadas de volatilidad y un valle crítico en 1999 que precedió al fin de la convertibilidad, el ciclo de precios de 2012 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner alcanzó un nivel de +47% respecto a la media. El registro actual de 2026, bajo la administración de Javier Milei, supera dicho antecedente por dos puntos porcentuales, estableciendo un nuevo máximo histórico para el país.
El motor energético y la balanza comercial
El superávit comercial acumulado en el primer semestre de 2026 asciende a UD 14.000 millones, lo que representa un aumento del 400% en comparación con el mismo período del año anterior.

Este resultado se explica, en parte, por el cambio en la matriz energética. La producción de hidrocarburos en Vaca Muerta permitió revertir el déficit estructural del sector, aportando un saldo neto de UD 7.000 millones en los primeros seis meses del año.
La infraestructura vinculada al gasoducto troncal y la finalización de los oleoductos de exportación han modificado la composición de las ventas externas.
Si bien la producción agrícola mantiene un volumen físico proyectado de 170 millones de toneladas, el componente energético ha adquirido un peso determinante en la generación de divisas.
La relación comercial con Brasil
A pesar de las tensiones diplomáticas entre el Poder Ejecutivo argentino y la administración de Lula da Silva, los datos de intercambio comercial muestran una interdependencia técnica que persiste.

Brasil se mantiene como el principal socio comercial de Argentina, siendo el destino del 64% de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) exportadas por el país.
El sector automotriz es el eje central de este vínculo. El esquema de intercambio regulado permite a las terminales locales mantener niveles de producción que dependen directamente de la demanda en los estados de San Pablo y Minas Gerais.
El stock de Inversión Extranjera Directa (IED) de origen brasileño en territorio argentino supera los U$D 11.600 millones, lo que representa el 6,4% del total de la inversión externa en el país, concentrada en sectores como la siderurgia, el cemento y la banca.
El esquema de integración y salvaguardas
La estabilidad de este flujo comercial encuentra su fundamento en el marco normativo del Mercosur. El Tratado de Asunción y los protocolos adicionales funcionan como un blindaje institucional que impide la aplicación de sanciones arancelarias unilaterales por motivaciones políticas.

Los acuerdos bilaterales, como el protocolo Flex automotriz, establecen cuotas y equilibrios que se gestionan a nivel de secretarías técnicas, independientemente de la relación entre los mandatarios.
Para el año 2026, la atención se centra en las elecciones presidenciales de Brasil, programadas para el 4 de octubre. El resultado de estos comicios determinará la orientación futura del bloque regional. Una eventual victoria de sectores alineados con el liberalismo económico podría facilitar la firma de tratados de libre comercio con terceros bloques, mientras que una continuidad del eje actual mantendría la estructura de arancel externo común.
Asimetrías en el mercado interno
El récord en los términos de intercambio no se traduce en un crecimiento uniforme en la economía doméstica.

Se observa una dinámica de dos velocidades: los sectores vinculados a la exportación de recursos naturales y energía registran tasas de crecimiento positivas, mientras que la industria manufacturera y el comercio minorista enfrentan un proceso de contracción.
El 82% de los puestos de trabajo formales en Argentina pertenecen a sectores que actualmente no participan de la renta exportadora.
Esta fragmentación productiva genera un excedente de divisas que el BCRA utiliza para el fortalecimiento de las reservas internacionales y la gestión del Swap con China, el cual fue renovado recientemente por un monto equivalente a U$D 19.000 millones con vencimiento en cinco años.
