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Los senadores cornejistas Mariana Juri y Rodolfo Suarez colaboraron con Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario, en el quórum de la sesión en la cámara alta para tratar la eliminación de límites a la venta de tierras a extranjeros, publicitado por el oficialismo como un proyecto por la "inviolabilidad de la propiedad privada". Bullrich logró reunir los 37 senadores necesarios para abrir la sesión en la que se trataba el proyecto. Sin embargo, el esfuerzo inicial terminó en un cuarto intermedio y en una derrota política que expuso las fisuras dentro del oficialismo y sus aliados.
En el senado se vivieron escenas de tensión en un escenario de zozobra, con senadores entrando y saliendo del despacho de la vicepresidenta Victoria Villarruel, pero los dos representantes de Mendoza se sentaron a sus bancas y permitieron que el oficialismo llegara a los 37 necesarios.
Pese a dar quórum, los bloques aliados, la Unión Cívica Radical y el Pro, plantearon dudas -tras bambalinas- con respecto a las últimas modificaciones y dejaron trascender que el proyecto podría quedar sin tratarse. En medio de la sesión, el titular del partido centenario, Leonel Chiarella, comunicó que el radicalismo se oponía a la modificación de la Ley de Tierras.
La soberanía se defiende cuidando nuestra tierra. pic.twitter.com/99bF7IeB2R
— Unión Cívica Radical (@UCRNacional) July 16, 2026
Los aliados que ayudaron al quórum
La apertura del recinto se consiguió con los 21 integrantes de La Libertad Avanza, los 10 radicales —incluidos Juri y Suárez—, los macristas Martín Göerling Lara y María Victoria Huala, y un puñado de legisladores provinciales como los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, la neuquina Julieta Corroza y la salteña Flavia Royon. El armado reflejó la dependencia del oficialismo de gobernadores como Gustavo Sáenz (Salta), Rolando Figueroa (Neuquén) y el cacique misionero Carlos Rovira, quienes aportaron votos clave para salvar la sesión.

La pelea interna
Pero la foto del quórum duró poco. La interna entre Bullrich y Villarruel, ventilada en un cruce de mensajes por WhatsApp, dejó en evidencia la falta de cohesión. Villarruel había advertido la inconveniencia política de avanzar con la venta de tierras a extranjeros apenas un día después del triunfo de la Selección de Lionel Messi contra Inglaterra. El contrapunto debilitó la estrategia y generó dudas entre aliados habituales de la Casa Rosada, como los tres senadores de Convicción Federal, que se negaron a facilitar el quórum.
El fracaso legislativo
Ya con la sesión en marcha, Bullrich enfrentó otro obstáculo: los votos para aprobar el proyecto no estaban. La ausencia de Carlos “Camau” Espínola y de las chubutenses Edith Terenzi y Andrea Cristina, sumada al rechazo de Convicción Federal y de radicales como Maximiliano Abad y Flavio Fama, dejó al oficialismo sin la mayoría necesaria. El capítulo de extranjerización de tierras, que ya acumula 15 versiones de reescritura, se convirtió en un escollo insalvable.
Ante el inminente fracaso, Bullrich pidió un cuarto intermedio cerca de las 15. El peronismo celebró con aplausos la maniobra, interpretada como una derrota política de la ex ministra de Seguridad y de Federico Sturzenegger, autor de la iniciativa. “Bullrich se tiró a la pileta y no tenía los votos”, deslizaron fuentes de la Casa Rosada, que responsabilizaron a la jefa libertaria por el papelón.
Lecturas políticas
El episodio dejó varias lecturas. Por un lado, la capacidad de Bullrich para reunir quórum con apoyos dispersos, entre ellos los mendocinos Juri y Suárez, muestra que el oficialismo aún puede articular alianzas tácticas. Por otro, la imposibilidad de sostener la sesión y avanzar en la votación revela la fragilidad de esas alianzas y la resistencia que genera la idea de habilitar la compra de tierras por parte de extranjeros.
Para Mendoza, el rol de sus senadores no pasó inadvertido. La decisión de Juri y Suárez de sentarse a dar quórum, pese a que la sesión terminó en fracaso, los coloca en el centro de la escena política nacional. Su gesto fue leído como una muestra de disciplina hacia Cornejo y como un aporte a la estrategia de Bullrich, aunque el resultado final haya sido adverso.
La paradoja final
La crónica de este jueves en el Senado quedará marcada por la paradoja: el oficialismo logró abrir la sesión gracias a los votos mendocinos, pero terminó retrocediendo ante la falta de respaldo. Una jornada que expuso las tensiones internas, la fragilidad de las alianzas y la dificultad de avanzar en un tema tan sensible como la extranjerización de tierras.
