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Avanza a paso firme la negociación de Continental Resources, la estadounidense creada porel magnate del shale Harold Hamm, y el consorcio integrado por Mercuria Energy e Integra Capital, el holding de José Luis Manzano. El objetivo: adquirir total o parcialmente los activos de Phoenix Global Resources, que produce unos 25.000 barriles diarios en Vaca Muerta desde áreas en Neuquén y Río Negro.
La operación, valuada en más de US$ 2.000 millones, se encuentra en etapa temprana pero avanza con ritmo sólido, confirmó Nicolás Gandini en Econojournal. Phoenix, controlada en un 95% por Mercuria y con participación minoritaria de Integra Capital, representa un paquete estratégico: producción inmediata, reservas, infraestructura y un equipo especializado en shale. Para Continental, sería el movimiento más ambicioso desde su desembarco en Argentina a fines de 2025.
Hamm es el fundador y presidente de Continental Resources Inc, una de las mayores petroleras privadas de Estados Unidos. Su riqueza lo ubica en el puesto 261 de multimillonarios de Bloomberg. Es donante de Donald Trump y a fines de 2025 se sumó como inversor en aca Muerta con la compra del área Los Toldos II oeste a Pluspetrol.
Los activos de Phoenix y su potencial
El atractivo de Phoenix radica en sus cuatro áreas centrales en Vaca Muerta —Mata Mora Norte y Sur en Neuquén, Confluencia Norte y Sur en Río Negro— y en un plan de inversión de US$ 2.000 millones para los próximos cinco años, con la meta de alcanzar 70.000 barriles diarios. Su inventario de 500 locaciones de pozos horizontales asegura continuidad de desarrollo. La cultura operativa de Phoenix, enfocada en shale, se alinea con la de Continental, que se consolidó como el mayor productor independiente de hidrocarburos en EE.UU. con 700.000 boe/día.
El poderío de José Luis Manzano
Detrás de la negociación aparece un entramado mayor: el poder creciente de José Luis Manzano en el sector energético. Apenas semanas antes, el 4 de junio, se anunció la compra de los activos de Raízen Argentina —refinería de Dock Sud, más de 800 estaciones de servicio Shell y toda la estructura de refinación y comercialización— por US$ 1.420 millones, operación liderada por Mercuria e Integra Capital.
Para Raízen, fue una salida ordenada para obtener liquidez y reestructurar una deuda de US$ 13.000 millones. Para Manzano, significó un salto cualitativo: dejó de ser un inversor disperso para convertirse en arquitecto de un conglomerado integrado.
Shell, Edenor y Vaca Muerta: el nuevo mapa energético comandado por Manzano, con Vila de copiloto
Ramificación de los negocios
Con petróleo en boca de pozo, una refinería de escala nacional, una red masiva de estaciones de servicio y el control de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del país, Manzano se posiciona en un lugar reservado hasta ahora para gigantes como YPF, Pan American Energy o Tecpetrol. La alianza con Mercuria le permite replicar un modelo de integración vertical: producir, refinar y vender bajo una misma estructura. La continuidad de la marca Shell, asegurada mediante regalías hasta mediados de la próxima década, refuerza su presencia en el mercado minorista con cerca del 19% de participación.
El mapa energético que emerge tras estas operaciones muestra cinco pilares bajo influencia de Manzano: producción en Vaca Muerta, refinación en Dock Sud, comercialización con Shell, distribución eléctrica con Edenor y generación energética. A ello se suman sus participaciones en medios de comunicación, minería y proyectos de electromovilidad.
La batalla por los recursos estratégicos
Las implicancias son múltiples. Para Continental, ingresar en Phoenix significaría consolidar su presencia en Vaca Muerta y sumar producción inmediata. Para Mercuria, una eventual desinversión parcial le daría flexibilidad tras la compra de Raízen. Para Manzano, la operación se inscribe en una estrategia de expansión que lo coloca como protagonista central de la energía argentina, acompañado por uno de los traders más poderosos del planeta.
Con aval sostenido del plan de Javier Milei, los grandes grupos buscan controlar cada vez más eslabones de la cadena energética para mejorar márgenes de rentabilidad y reducir riesgos.
En ese tablero, la Argentina se convierte en terreno fértil para movimientos de escala. La negociación por Phoenix y la compra de Raízen marcan un punto de inflexión: el país asiste a la consolidación de un nuevo actor con capacidad de disputar espacios a las históricas operadoras. La pregunta que queda abierta es cómo impactará esta concentración en la dinámica de Vaca Muerta y en la soberanía sobre recursos estratégicos.
