Además de Argentina

Minerales críticos: Marruecos, El Salvador y Paraguay también pactaron con Estados Unidos

Estos pactos son parte del plan de Donald Trump para asegurar la independencia de China para la provisión de los insumos clave para el desarrollo tecnológico, a la vez que cerca al gigante asiático.
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Donald Trump.

En el arranque de 2026, Estados Unidos aceleró su estrategia global para asegurar el suministro de minerales críticos, concretando acuerdos bilaterales similares al sellado con Argentina con Paraguay, El Salvador y Marruecos. Los pactos, firmados entre enero y febrero, buscan robustecer las cadenas de valor de litio, cobre, níquel, manganeso y tierras raras, insumos esenciales para la transición energética y la industria tecnológica.

La iniciativa se inscribe en la política de Washington de diversificar sus fuentes de aprovisionamiento y reducir la dependencia de proveedores asiáticos, principalmente China.

Paraguay: níquel y manganeso en el centro de la escena

En Asunción, el 4 de febrero, el presidente Santiago Peña y el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, anunciaron un convenio para la exploración conjunta de depósitos de níquel y manganeso en el Chaco y la región Oriental. El memorando compromete apoyo técnico del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y líneas de financiamiento del Development Finance Corporation (DFC) por hasta USD 600 millones.

La apuesta paraguaya se sustenta en descubrimientos recientes de yacimientos de sulfuros de níquel de alta ley, indispensables para fabricar baterías de alto rendimiento. “Esta alianza coloca a Paraguay en el mapa global de los minerales del futuro”, afirmó Peña, quien agregó que los proyectos mineros deberán cumplir estándares ambientales internacionales para acceder a los fondos.

El Salvador: exploración bajo la lupa ambiental

A fines de enero, El Salvador firmó un memorando de entendimiento con el Departamento de Estado para reanudar, de forma limitada, la exploración de tierras raras y grafito en el nororiente del país. El acuerdo prevé estudios de impacto social y ambiental con asistencia de la USAID y el Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL).

La administración del presidente Nayib Bukele sostiene que el pacto “abrirá una nueva era de inversión” mientras las organizaciones ambientalistas piden extremar garantías para la protección de cuencas hidrográficas.

Marruecos: la ventana atlántica de Washington

El 7 de febrero, el Gobierno de Rabat anunció la firma de un acuerdo con Estados Unidos destinado a desarrollar depósitos de cobalto, fosfatos y tierras raras en la franja atlántica que bordea el controvertido territorio del Sáhara Occidental. La empresa estatal OCP Group, uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo, trabajará con el consorcio estadounidense Critical Resources Corp. en proyectos de exploración y procesamiento.

Funcionarios del Departamento de Comercio subrayaron la “importancia estratégica” de Marruecos como punto de acceso a mercados europeos y africanos, y valoraron la “estabilidad regulatoria” del reino. No obstante, la iniciativa ya enfrenta críticas de parte del Frente Polisario, que denuncia la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía permanece disputada.

Una carrera global por la resiliencia de la cadena de suministro

La sucesión de acuerdos refleja la preocupación de Washington por la creciente presión geopolítica en torno a los minerales críticos. Según un informe del Pentágono, más del 70 % de las cadenas de suministro de tierras raras, grafito y ciertos metales estratégicos continúan bajo influencia china. En diciembre pasado, Pekín impuso nuevas restricciones a la exportación de grafito procesado, intensificando la urgencia de diversificación para las industrias aeroespacial, de semiconductores y de energías limpias estadounidenses.

Para equilibrar el tablero, el gobierno de Biden ha optado por impulsar una red de “amigos proveedores” en el hemisferio occidental y África del Norte. Fuentes diplomáticas indican que se mantienen conversaciones avanzadas con Brasil, Canadá y Zambia, mientras se evalúan incentivos fiscales para empresas que procesen baterías en territorio estadounidense.

Retos y oportunidades

Especialistas destacan que los acuerdos recientes son un primer paso, pero alertan sobre desafíos regulatorios y socioambientales. “El éxito dependerá de la licencia social para operar y de la rápida habilitación de infraestructura”, señala María Belén Castro, analista de la consultora CRU Group. Paralelamente, organizaciones ambientales insisten en que la transición energética no puede repetir los impactos negativos asociados a la minería tradicional.

Con la firma de estos cuatro acuerdos en apenas seis semanas, Estados Unidos envía una señal inequívoca: la competencia global por los recursos críticos se libra ahora mismo, y el país apuesta a robustecer su posición a través de alianzas estratégicas con naciones ricas en minerales. Para Paraguay, El Salvador y Marruecos, como para la Argentina, el reto será transformar los compromisos bilaterales en desarrollo sostenible y beneficios concretos para sus poblaciones sin hipotecar su patrimonio ambiental.

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