La mano de obra del petróleo

Camioneros boicoteó el pacto político sindical contra los paros en Vaca Muerta

El gobernador neuquino Omar Gutiérrez celebra junto al petrolero Guillermo Pereyra la firma del pacto político sindical contra los paros en Vaca Muerta.

El blindaje de Vaca Muerta contra las protestas tiene condiciones para filtraciones desde su concepción. El pacto político sindical no incluyó a los camioneros, que son una de las piezas decisivas para la eficiencia y competitividad de la industria del petróleo y el gas.

El Sindicato de Petroleros Privados, de Guillermo Pereyra, el de Jerárquicos de la industria, de Manuel Arévalo, y la UOCRA, del interventor Víctor Cárcar, le pusieron el gancho a un pacto para evitar medidas de fuerza en Vaca Muerta. Los tres gremios aceptaron la obligatoriedad de acudir a un mecanismo intermedio de negociación antes de declarar una huelga en el marco de un conflicto laboral. Carlos Rojas, jefe local del Sindicato de Camioneros, rechazó el acuerdo que tiene a una cámara empresaria petrolera, como contraparte de los gremios, y al gobierno de Omar Gutiérrez entre los firmantes.

Rojas es parte del andamiaje conducido a nivel nacional por Hugo Moyano. No tenía motivos políticos para ceder derechos de los trabajadores en el marco de un conflicto con las patronales a nombre de la productividad de Vaca Muerta. Pereyra sostuvo una alianza con Moyano durante el kirchnerismo, pero empezó a despegarse cuando el camionero salió del radar de aliados del macrismo, ya en el gobierno de Cambiemos.

El poderoso sindicalista petrolero está en plena disputa interna en el MPN para conseguir su reelección en la Cámara de Senadores. Es socio político del gobernador Omar Gutiérrez y aliado estratégico de la Casa Rosada.

Cárcar volvió a la conducción de la UOCRA como interventor. Era secretario general del gremio cuando fue condenado en una causa por estafa ajena a su rol en el gremio. El sindicato quedó acéfalo porque el jefe se profugó. Luego fue encarcelado. La acefalía profundizó la violencia en la pelea interna entre dos facciones que estaban contenidas bajo el ala de Cárcar.

A poco de que la Corte anulara la condena contra el sindicalista, Gerardo Martínez, mandamás del gremio de los albañiles a nivel nacional, nombró como interventor en Neuquén a Cárcar, quien militara en las filas del MPN hasta ser condenado.

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