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El Gobierno nacional concretó la venta del 50% de las acciones de la Compañía Inversora en Transmisión Eléctrica (Citelec), controlante de Transener, la empresa que constituye la columna vertebral del sistema eléctrico argentino. Tras un concurso público nacional e internacional, el consorcio integrado por Edison Transmisión S.A. y Genneia S.A. resultó adjudicatario de la participación estatal que estaba en manos de Energía Argentina (Enarsa).
La operación, formalizada mediante la Resolución 673/2026 del Ministerio de Economía, con la firma de Luis Caputo, ratificó las distintas etapas del proceso y fijó el marco legal para el traspaso de activos. La oferta ganadora ascendió a US$356.174.811,78, cifra considerada “razonable” por la Comisión Evaluadora y superior al precio base estipulado.
Los nuevos dueños de la red troncal
Con esta adjudicación, el consorcio Edison–Genneia se convierte en co-controlante de Transener, junto a Pampa Energía, el holding liderado por Marcelo Mindlin que mantiene el otro 50% de la compañía. La operación incluye además activos vinculados como Transener Internacional Ltda., con presencia en Brasil, y Transba S.A., responsable del transporte troncal en Buenos Aires.
La empresa administra más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión en 500 kV, desde Jujuy hasta Santa Cruz, y genera utilidades anuales superiores a US$200 millones. La venta se inscribe en el programa de privatizaciones impulsado por la administración de Javier Milei, que busca reducir la participación estatal en sectores estratégicos.

Propiedad de las empresas adjudicatarias
- Genneia S.A.
- Principal accionista: Jorge Brito, presidente y accionista del Banco Macro.
- Empresa líder en energías renovables en Argentina, con parques eólicos y solares en varias provincias.
- Edison Transmisión S.A.
- Controlada por los hermanos Patricio y Juan Neuss.
- Asociada al fondo Inverlat, que incluye a Federico Salvai (Havanna), Rubén Cherñajovsky y Luis Galli (Newsan).
Los oferentes que quedaron atrás
El proceso licitatorio tuvo otros protagonistas. Central Puerto S.A. quedó en segundo lugar con una propuesta de US$301.000.000, mientras que Edenor S.A. ocupó el tercer puesto con US$230.000.000. A pesar de las expectativas oficiales, no se sumaron capitales extranjeros, lo que limitó la competencia internacional.
El resto de la participación accionaria de Transener se reparte entre la Anses (19,57%) y el capital que cotiza en la Bolsa porteña (27,79%).
Vila y Manzano, afuera de la operación
Uno de los capítulos más resonantes de la licitación fue la exclusión del grupo encabezado por José Luis Manzano, junto a sus socios Daniel Vila y Mauricio Filiberti. El trío buscaba coronar su expansión en el sector energético, tras haber incursionado en Metrogas y en negociaciones por la red de estaciones Shell.
Sin embargo, la posibilidad de que Manzano se quedara con Transener generó recelos en el Gobierno. Funcionarios de la Secretaría de Energía y del Ministerio de Economía consideraron que otorgarle el control de la mayor vía de transporte eléctrico del país implicaría una concentración excesiva, ya que el empresario ya tiene fuerte presencia en distribución.
La exclusión del grupo Vila–Manzano marca un límite político y económico: pese a su poder de negociación y expansión, no lograron ingresar en la operación que redefine el mapa energético nacional.
Un nuevo escenario para el sistema eléctrico
La privatización de Transener cierra una etapa en la reconfiguración del sistema eléctrico argentino. El Estado nacional delega la operación de la mayor parte de las líneas de alta tensión en manos privadas, consolidando a Mindlin y sumando a Edison–Genneia como actores centrales.
La decisión abre interrogantes sobre el futuro del sector: cómo se equilibrará la concentración empresarial, qué rol jugarán las inversiones privadas en infraestructura y cuál será el impacto en tarifas y calidad del servicio. Lo cierto es que la columna vertebral del sistema eléctrico ya no está bajo control estatal, y los empresarios que aspiraban a dominarla —Vila y Manzano— quedaron fuera de juego.

