Golpe de Estado en Bolivia

La delegación argentina denunció delitos de lesa humanidad del gobierno de facto

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La iglesia en el barrio 25 de Julio, donde fueron velados en los asientos los masacrados en Senkata.

La Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano concluyó tras su visita a Bolivia que existen elementos para determinar que el gobierno de facto de Jeanine Añez cometió violaciones a los Derechos Humanos encuadradas en crímenes de lesa humanidad.

Según un documento que difundieron en las últimas horas -en el que remarcan que “las fuerzas armadas y policiales contaron con un manto de impunidad para su accionar represivo a raíz de la sanción del Decreto Supremo 4078 y la circular del General de Brigada Luis Salazar Escobar que permite establecer “zonas militares”- no hay duda alguna “para establecer la naturaleza sistemática de estas violaciones a los derechos humanos y crímenes de estado, por lo que esta Delegación considera que encuadran en la categoría de crímenes de lesa humanidad”.

Por esta razón la delegación hizo un “llamamiento a los organismos internacionales de protección de los derechos humanos y a toda la comunidad internacional para que se comprometan con la tutela de los derechos humanos, civiles, políticos, sociales y culturales que se encuentran amenazados por el actual estado de cosas y que han sido sistemáticamente violados por el gobierno de facto”.

Hemos constatado que el sistema represivo montado por el gobierno de facto ha causado decenas de muertos, centenares de detenciones arbitrarias, millares de heridos, innumerables casos de apremios y torturas, violaciones y otros delitos contra la integridad física, psíquica y sexual de las víctimas que son hombres, mujeres, niños, ancianos e integrantes de colectivos vulnerables.

Uno de los integrantes de la comitiva que viajó a Bolivia, Ismael Jalil (Correpi), sintetizó en radio AM750 sobre la situación en Senkata: “Consideraron a la gente un objetivo para la práctica de tiro en Es muy difícil hablarlo y encontrar palabras. Cuando vos sentís en la gente en el abrazo, en el ahogo cuando hablan, en el abrazo y en las lágrimas de la gente”.

Jalil ilustró la masacre de Senkata y el sangriento panorama tras la intervención del Ejército en la zona. “Dejaban los heridos tirados sin atención. El desprecio absoluto por los seres humanos. Para ellos era lo mismo una goma quemada que un cuerpo sangrando. En algunos casos iban más allá y les gritaban ‘que te cure Evo’. En el hospital Corea recibieron 12 heridos de bala que no quedaron registrados en ningún lado, y que fueron salvados gracias a la pericia de los médicos y las enfermeras. El mecanismo que usaron fue disparar barriendo a toda la población.Muy cerca de allí hay un callejón que sale a una gran ollada, que muestra el cerro Illimani. En esos callejones, desde allí arriba se habla de que tiraron cuatro cuerpos que aún están siendo rastreados. Se habla de cuerpos arrastrados y entrados a la planta de gas. Hay casos de violaciones a niñas”.

El cajón blanco

Después de la masacre en Senkata, Añez mandó a reprimir el cortejo fúnebre de sus familiares cuando iban por calles de La Paz.

Una de las postales que dio la vuelta al mundo ese día fue la de dos cajones que quedaron en medio de la calle tras una cortina de gases lacrimógenos.

“En ese cajón estaba el hijo de doña Nicolasa Virginia. A su hijo lo balearon desde arriba de un helicóptero, el balazo le entró por arriba de la cabeza. la autopsia la hicieron en la iglesia. Armaron una carpa en la parroquia, la filmaron y se viralizó”.

Este es el documento completo:

La entrevista completa a Ismael Jalil:

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