Golpe de Estado en Bolivia

“La Embajada de Macri en Bolivia no permitió que un avión sanitario rescatara a Sebastián, pero sí un Hércules cargado de armamento”

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Sebastián Moro en La Paz, donde vivía desde 2017.

“La Embajada de Macri en Bolivia no permitió que un avión sanitario aterrizara en busca de Sebastián, pero sí que lo hiciera un Hércules cargado de armamento. Asesinos”.

Con esa elocuencia respondió Penélope Moro, hermana del periodista mendocino Sebastián Moro -atacado en plena ejecución del Golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia- tras conocerse la denuncia del gobierno boliviano contra Macri por aportar armas y municiones para la consumación del golpe. 

Entrevistada en radio 10, la hermana de Moro se explayó sobre el rol de Normando Álvarez García, embajador de Macri en Bolivia cuando se perpetró el golpe de estado y hoy funcionario del gobierno de Gerardo Morales en Jujuy.

Sebastián Moro fue encontrado en estado de semiinconciencia en su departamento por un allegado a la familia, después de que ésta intentara contactarse con él sin éxito. Fue internado en una clínica y a sus familiares les informaron que el diagnóstico era “ACV isquémico”.

Sin embargo, cuando sus familiares pudieron viajar a Bolivia y llegar al hospital constataron heridas que no se condecían con ese diagnóstico, y más bien eran concordantes con golpes. La muerte de Sebastián ocurrió en medio de una feroz persecución y cacería de los opositores de Morales hacia quienes trabajaban en medios afines a su gobierno.

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“Mientras llegaba ese hércules con armas este señor se daba una vueltita por la clínica a ver si necesitábamos yerba”, ilustró Moro.

“Yo recurrí a la Embajada y este señor, los primeros días yo estaba sola, él iba, se sentaba al lado mío, hablaba estupideces, yo le pedía cambiar dinero porque neesitana para comprar medicamentos. Me dijo que la Embajada me podía apoyar en una estadía en un hostel. Yo también temía por mi vida. Mientras tanto este señor en las radios hacía declaraciones diciendo que todos los argentinos estaban a salvo después de verme llorando en una clínica con mi hermano en estado vegetal. En Bolivia tenía que comprar hasta los sedantes para mi hermano en coma. Llegó mi familia con insumos porque este señor se llevaba las recetas y jamás volvió con las recetas ni los insumos”, detalló.

“Estábamos tramitando con ayuda solidaria y política, que pudiera llegar un avión sanitario. Los médicos nos decían que Sebastián no iba a resistir la altura, y el embajador nos decía que no iba a poder aterrizar un avión en pleno conflicto, que él lo llamaba como del 2001, no como un golpe. Nos negaba la posibilidad del avión. Nosotros confiábamos porque los médicos nos decían que no iba a resistir la altura”, siguió.

“Mi hermano tenía marcas en el cuerpo de torturas. en ese estado de conmoción consultamos a la Embajada y a la administración de la clínica, otra vez nos negaron el avión, eso fue el 16 de noviembre”, agregó Penélope.

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Cuando Sebastián fallece los trámites se destrabaron con rapidez. “Las opciones son cremarlo o que el cuerpo quedara en un cementerio público de La Paz. Decidimos la cremación, se nos facilitaron rapidísimo los tramites. Con eso volvimos a la Argentina, Dejar el cuerpo en una dictadura que se iba a consolidar nos hubiéramos vuelto locas”.

“Está muy claro que hubo inteligencia y que este señor sabía quién era Sebastián”, analizó este viernes la hermana de Moro pasado un año y medio de aquel momento.

Sobre la causa que se sigue en Bolivia por la muerte de Moro, indicó: “Nos ha costado muchísimo conseguir abogados en Bolivia, aunque desde que asumió (Ariel) Basteiro como embajador se empezó a investigar bien, entre comillas porque ellos no investigan la perspectiva de los derechos humanos. Estamos en este limbo y finalmente la verdad sale a la luz”.

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