“Al que no le gusta que se vaya”, amenazó Daniel Vila ante una queja de sus periodistas contra las operaciones de prensa

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Daniel Vila reunió y grabó con cámaras de Canal 7 a sus empleados para exigirles plena adecuación a la línea editorial del multimedios.

 

“Las presiones no sólo seguirán sino que serán aún mayores. Al que no le gusta puede pasar a buscar el cheque”. Mirándolos fijo, rodeado de guardaespaldas y filmándolos con cámaras de Canal 7, Daniel Vila bajó esa línea a los empleados del Multimedio que regentea en sociedad con José Luis Manzano, en Mendoza, durante una reunión convocada por el CEO del holding para ajustar cuentas con los trabajadores del grupo que se negaron a “seguir acomodando las noticias a los intereses económicos de los accionistas” , como expresaron con notas elevadas con más de 90 firmas.

Las notas fueron el corolario de meses de presiones y rencillas en la redacción por la férrea imposición de temas y enfoques tendenciosos por parte de las cúpulas editoriales, las cuales sustentan el plan para retener y concentrar poder editorial más allá de los ajustes necesarios para adecuarse a la Ley de Medios.

El endurecimiento de la línea editorial fue acompañado de un creciente malestar en la redacción unificada en Las Heras que desencadenó la presentación de un pedido formal y por escrito para que la tergiversación de la realidad en función de la línea editorial que conviene a los negocios del Grupo Vila-Manzano no fuera asumida por los trabajadores de prensa.

No obstante, lejos de ceder en el pedido, el empresario reunió a todos los accionistas del grupo -menos a Manzano, que no se encontraba en la provincia-  y armó una reunión en la que los instó a aceptar esas condiciones de trabajo o a renunciar, según contaron testigos directos de ese encuentro.

La convocatoria fue vivida por muchos de los periodistas como una acción de intimidación no sólo por el tono con que Vila les habló a los empleados -“muchachos, el diario que hacen es muy malo y por eso pierde circulación en picada”, les espetó en un momento a los periodistas de Uno- sino por el hecho de que cada intervención era grabada.

El empresario, además, fue mencionando de a uno nombres de una lista de 90 firmas y encaró en persona a cada periodista preguntándole porqué habían firmado la nota, que se reproduce en su totalidad a continuación:

 

Mendoza, 11 de diciembre de 2012

Sr. Rubén Valle

Director de Diario Uno

Quienes integramos la redacción de Diario UNO y suscribimos la presente, advertimos desde hace un tiempo que recibimos directivas explícitas e implícitas, casi a diario, para escribir en contra de determinados referentes de la actualidad local, en las que se nos indica cómo reflejar determinados hechos, qué información podemos consignar y hacia dónde debemos dirigir el ángulo de la información, teniendo en cuenta los personajes que la empresa considera pertinentes de consultar de acuerdo a cada tema.

Lo mismo sucede con Fotografía donde en muchas oportunidades se nos ha solicitado la toma de imágenes exclusivamente publicitarias. Como también la prohibición de publicar ciertas fotografías que la dirección ha considerado contraria a sus intereses y que ha traído como consecuencia sanciones disciplinarias arbitrarias repudiadas oportunamente.

Además, padecemos excesivos cuestionamientos sobre la fiabilidad de la información cuando ésta se refiere negativamente al gobierno provincial o referentes relacionados con los intereses de la empresa.

Esta circunstancia ha generado que quienes ejercemos el periodismo a través de este medio sintamos continuas presiones en nuestro quehacer cotidiano, lo que violenta no sólo nuestro derecho a expresarnos con libertad y profesionalismo, sino también lo hace con un derecho sustancial de nuestros lectores como es el de recibir la información veraz.

Nuestras notas aparecen con nuestras firmas (créditos) en cada publicación que de ellas se hace, por lo que pretendemos que lo que se dice sea fiel reflejo de lo que cada uno de nosotros elaboró a partir de la información que recabó.

Por otra parte, consideramos que cada vez que se nos solicitan trabajos sin firma que contradicen estos principios -básicos en la labor de un periodista- se está vulnerando nuestra ética profesional.

El derecho universal a la información no sólo es reconocido al titular del medio y al lector destinatario, sino fundamentalmente quien ejerce la profesión de periodista (ley 12908) a quien debe garantizarse que exprese libremente sus ideas y opiniones, con mayor razón si su prestación la realiza en relación de dependencia. Veracidad y responsabilidad constituyen dos requisitos esenciales del periodismo.

El reconocimiento constitucional del derecho a expresar libremente las ideas sin ningún tipo de censura (art.14, art. 31/32 y Art. 43) se ha visto fortalecido con el reconocimiento de los Tratados Internacionales y Pactos elevados a nivel de norma fundamental (Art. 75 INC. 22), en la Reforma de 1994. En especial el Pacto de San José de Costa Rica (art. 13 y 14).

El Estatuto Profesional del Periodista (Ley 12908) de manera expresa reconoce que la libertad de prensa y la libertad de pensamiento son derechos inalienables (Art. 5), asegurando al trabajador que no va a ser discriminado ni sancionado o despedido por razones gremiales o políticas (Art. 29).

Por la dignificación de la profesión que hemos elegido y por la cual nos desempeñamos en la empresa, es que solicitamos que se eviten indicaciones, sugerencias y proposiciones que fundadas en compromisos económicos, políticos o del mercado, condicionen o limiten la libertad de informar y opinar que se nos tiene garantizada.

Sin otro particular, lo saludamos muy atte.

 

Operetas por aquí, operetas por allá

En los últimos meses el Multimedios Uno reforzó la embestida contra blancos enemigos que, por razones comerciales o políticas, están en la vereda de enfrente de los intereses del grupo.

Un ejemplo son las dedicatorias cotidianas que desde las páginas de diario Uno y Radio Nihuil (y las consecuentes reproducciones en otros medios del grupo) se le hacen al intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo.

El jefe de la UCR tenía buena relación con el grupo hasta que le bajaron el pulgar mientras un grupo de dirigentes cornejistas molestaba intereses del holding, como la investigación de corrupción en la Fiscalía de Estado, que incluía sospechas de favores a la empresa Dalvian, de la familia Vila, o la revisión de la concesión de áreas petroleras, que tiene como protagonista a una compañía del conglomerado empresario que encabezan el hijo de Alfredo Vila y el ex ministro del Interior de Carlos Menem.

Otro caso que causó zozobra en la redacción fue cuando en el suplemento de deportes se publicó una foto en la cual se veía una bandera que mencionaba al vicepresidente de Independiente Rivadavia, Eduardo Carbini. El episodio derivó en la suspensión de un editor de fotografía y un jefe de deportes.

Y esta semana, mechado con las noticias, hubo otro ejemplo cuando usaron los medios del grupo para disfrazar el impacto real de un próximo aumento tarifario aplicado por EDEMSA y autorizado por el EPRE.

 

*Los responsables de EXPLÍCITO renunciaron a diario Uno en agosto de 2012.

 

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