Vuelta carnero

El País, de Madrid, ahora dice que Kicillof es “el peronista que seduce”

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Captura de la web de El País.

El diario El País de España ahora dice que Axel Kicillof es “el peronista que seduce”. El medio que nació con vocación progresista se derechizó antes de caer en manos de Liberty Acquisition Holding, en 2010. Ahora dice bien de Kicillof, a quien supo maltratar cuando ocupó un rol central en la operación política para la estatización de las acciones de la española Repsol en YPF. Sin esa decisión de la expresidenta Cristina Fernández no existiría la explotación de Vaca Muerta.

El periodico editado en la capital española es del Grupo Prisa, que a la vez es controlado por Liberty Acquisition Holding, un fondo de inversión noteamericano. Después del triunfo holgado de Kicillof que evitó la reelección en la provincia de Buenos Aires de la macrista María Eugenia Vidal, El País presentó una nota elogiosa para con el dirigente camporista.

“La campaña de bajo coste de Kicillof fue toda una revelación para los gurús electorales. A los millones invertidos en publicidad, las inauguraciones apuradas de obras y los grandes mítines, Kicillof respondió con un trabajo de hormiga, lento pero persistente”, destacó el periódico, que a la vez lo definió como “un típico porteño de clase media intelectual”, que logra combinar “erudición académica con un carisma arrollador”, escribió Federico Rivas Molina desde Buenos Aires para El País.

En 2012, el diario había escrito sobre Kicillof que era “el único que se permitía el lujo de no vestir corbata” en conversaciones con los capos de Repsol. En esa oportunidad firmaba Francisco Peregil, también desde Buenos Aires.

La vestimenta es un tema que le sigue importando sobremanera al establishment español, a juzgar por el papel que juega en las notas de su brazo mediático: “Con ropa informal, un rostro que no aparenta los 48 años que tiene y trabajo duro, Kicillof escaló hasta lo más alto del peronismo, un movimiento que puede tanto encumbrar como comerse sin aviso a sus hijos más dilectos. Pero Kicillof no es un improvisado”, destacó Rivas Molina en la nota difundida el jueves pasado.

“Desde el Ministerio de Economía, el ascenso de Kicillof fue meteórico. La defensa cerrada que hizo en 2012 de la nacionalización de YPF, la petrolera que se encontraba en manos de Repsol, lo colocó en la primera línea de su jefa política, un privilegio que muy pocos funcionarios tenían. Cuando Hernán Lorenzino presentó su renuncia un año después, nadie dudó de que esa joven promesa que ocupaba el segundo lugar en la línea del Ministerio sería el heredero. Méritos no le faltaban”, recordó el periodista Rivas Molina.

“De la gestión de Kicillof fueron los planes de promoción al consumo y también el cepo cambiario, una medida de emergencia para controlar la fuga de divisas y que ahora fue recuperada por el Gobierno de Mauricio Macri. También la cancelación de la deuda que Argentina tenía con el Club de París desde 2001 y el cese de pagos con los llamados fondos buitre, aunque como ministro Kicillof siempre intentó honrar esa deuda. Si no lo hizo, fue porque el fallo de un juez de Estados Unidos se lo impidió”, agregó.

“Cuando Kirchner abandonó el poder, Kicillof se convirtió en diputado y comenzó a recorrer la provincia en el ya famoso Renault Clio, rebautizado Kicimóvil. Cristina Fernández de Kirchner decidió finalmente bendecir su candidatura en Buenos Aires. La expresidenta había cedido su lugar en la nación en favor de Alberto Fernández y se cobró el gesto con la provincia. Los barones pretendían en el distrito a un hombre propio y miraron a Kicillof con recelo, como si fuese un intruso al que debían soportar porque estaba ungido por Kirchner. La expresidenta les recordó entonces que Kicillof era el que mejor iba en las encuestas. Y nadie se atrevió a contradecirla”, prosiguió Rivas Molina en El País.

Y remató: “Kicillof se convirtió entonces en un político purasangre. Abandonó sus largos discursos cargados de números y citas y salió a la carretera. Con la gente cultivó el cara a cara, como aquellos candidatos de pueblo que recuerdan los nombres y las historias familiares de cada uno de sus votantes. Kicillof hizo campaña, creció en las encuestas y 90.000 kilómetros después del inicio de su larga marcha se quedó con el trofeo mayor. El peronismo, finalmente, se rindió a sus pies”.

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