Vista Energy

El truco del Mago: Galuccio convirtió el know how que se llevó de YPF en la mayor exportadora privada de Vaca Muerta


Tiempo estimado de lectura: 4 minutos, 25 segundos

Miguel Galuccio.

En la inmensidad de la estepa de la Patagonia yace una riqueza geológica que durante décadas fue solo una teoría. Hoy, Vaca Muerta es la realidad económica más palpable de la Argentina, una «fábrica» de dólares e hidrocarburos que sostiene gran parte de las expectativas del país.

Sin embargo, esta formación no se desarrolló por inercia. Detrás de las torres de perforación y los oleoductos que cruzan Neuquén, existe un hilo conductor, un nombre propio que ha logrado algo inédito en la historia corporativa nacional: revolucionar la industria energética dos veces, primero desde el Estado y luego desde el mercado. Ese nombre es Miguel Galuccio, El Mago, apodo que lo acompañaba cuando desembarcó en YPF.

A más de una década de aquel desembarco en YPF, la figura de Galuccio emerge con una dimensión particular. El ejecutivo presidió YPF desde 2012, designado por Cristina Fernández tras la estatización con el objetivo de activar la explotación de Vaca Muerta, hasta 2015, reemplazado por Mauricio Macri. En 2027, fundó su petrolera, Vista Oil & Gas (ahora Vista Energy), con fondos conseguidos por sus conocimientos sobre la roca neuquina adquiridos en YPF. En noviembre de 2025, Vista Energy es la productora privada que más petróleo produce y exporta en la formación no convencional de la Cuenca Neuquina.

Apoyanos en Cafecito

Primero, utilizó el financiamiento del Estado para pagar el costo que implicó demostrar la viabilidad geológica de Vaca Muerta. Luego, utilizó la agilidad del mercado de capitales para estructurar una empresa privada con formato para maximizar sus ganancias.

Para entender el fenómeno actual de Vista, la petrolera que hoy rompe récords en Wall Street y en los yacimientos, es imperativo rebobinar la cinta hasta 2012. La historia de Vista no comienza con su campanazo en la bolsa de México en 2017, sino en el piso 32 de la torre de YPF en Puerto Madero, cinco años antes.

Cristina y Galuccio celebrarán en Mendoza el primer año de intervención estatal en la recuperada YPF

El aprendizaje estatal

Cuando Miguel Galuccio aterrizó en Argentina en mayo de 2012 para hacerse cargo de una YPF recién expropiada, traía consigo algo más que un título de ingeniero del ITBA. Traía el «chip» de Schlumberger, la mayor empresa de servicios petroleros del mundo, donde había gestionado operaciones complejas en Londres, China y México. Galuccio no era un político; era un técnico con visión global que entendía que el shale (petróleo y gas de esquisto) no era ciencia ficción, sino una tecnología que Estados Unidos ya estaba utilizando para cambiar el mapa energético mundial.

El Estado, a través de YPF, financió el laboratorio que confirmaría que Vaca Muerta era geológicamente comparable al Permian de Texas.

Su misión en YPF fue titánica: transformar una compañía nacional con declino productivo en la punta de lanza del desarrollo no convencional. Fue bajo su gestión que se acuñó el término «desriskear» (quitar riesgo) a Vaca Muerta. En términos llanos, Galuccio tuvo que probar que la roca servía.

El «Plan de los 100 días» y el posterior acuerdo con Chevron —tan criticado en su momento como celebrado hoy por sus resultados— fueron las llaves que abrieron la puerta. Galuccio convenció a una major estadounidense de invertir en una Argentina desconectada de los mercados de capitales. Durante esos cuatro años (2012-2015), YPF pagó el costo de la curva de aprendizaje. Se cometieron errores, se probaron diseños de pozos y se ajustaron las técnicas de fractura hidráulica. 

En 2016, con el cambio de gobierno, Galuccio dejó la torre de Puerto Madero. Muchos pensaron que era el fin de su capítulo en la historia energética argentina. En realidad, solo estaba tomando carrera.

Apoyanos en Cafecito

Vista, un cheque en blanco

Lejos de retirarse, Galuccio vio una oportunidad de mercado que nadie más estaba viendo. YPF, como gigante estatal, era un portaviones: poderoso pero lento de maniobrar, y con la obligación de abastecer el mercado interno a precios subsidiados (el famoso «barril criollo») y lidiar con sindicatos y política en múltiples provincias.

Galuccio imaginó entonces una lancha rápida. Una compañía ágil, liviana, sin el peso del downstream (refinerías y estaciones de servicio), enfocada 100% en sacar petróleo de la roca que él ya conocía de memoria.

Vista fue fundada en 2017 bajo una modalidad financiera audaz: una SPAC (Special Purpose Acquisition Company). La operación inicia se ejectutó en la bolsa de valores de México.

Básicamente, Galuccio salió a pedir dinero a los inversores globales sin tener un solo pozo, ni una oficina, ni un barril de petróleo. Les pidió un «cheque en blanco» con la promesa de comprar algo bueno en el futuro.

Aquí es donde el «factor Galuccio» fue determinante. Los fondos de inversión de Nueva York y Londres no pusieron 650 millones de dólares apostando por la Argentina —un país que ya mostraba signos de volatilidad macroeconómica—; apostaron por el jinete, no por el caballo. La credibilidad construida durante su gestión en YPF, donde demostró que se podía gestionar con estándares internacionales en un entorno hostil, fue el colateral de ese préstamo de confianza.

Con esa caja, Vista adquirió las operaciones de Pampa Energía y Pluspetrol, aterrizando en Vaca Muerta con activos operativos desde el día uno. Pero la verdadera magia no estaba en la compra, sino en la ejecución.

El «Dream Team» y el Modo Fábrica

Para operar su nueva compañía, Galuccio llamó a su «guardia pretoriana», los ejecutivos que habían liderado la revolución técnica en YPF junto a él. Juan Garoby, hoy COO de Vista, fue el cerebro detrás de las primeras fracturas masivas en YPF. Pablo Vera Pinto, actual CFO, y Alejandro Cherñacov, en Planificación Estratégica, completaron el cuadro.

Galuccio volvió antes que el kirchnerismo: su compañía ya explota Vaca Muerta

Este equipo, conocido en la industria como los «YPFianos» de Vista, llegó al bloque Bajada del Palo Oeste con una ventaja competitiva inigualable: ya sabían qué no hacer. Se saltaron la etapa de prueba y error. Implementaron lo que denominan el «Factory Mode» o Modo Fábrica: perforar pozos en serie, estandarizando procesos para reducir tiempos y costos.

Mientras que a una petrolera tradicional le tomaba meses diseñar y ejecutar un pad de pozos, Vista comenzó a bajar los tiempos de perforación y fractura a ritmos vertiginosos, reduciendo el costo de extracción (lifting cost) a menos de 7 dólares por barril.

Apoyanos en Cafecito

Esta eficiencia operativa transformó a Vista en un «pure player» (jugador puro) de shale oil. Se desprendieron de activos convencionales maduros para concentrar cada dólar de inversión en Vaca Muerta. La estrategia fue clara: menos volumen de superficie, más rentabilidad por pozo.

La Consolidación (2023-2025): Una máquina de exportar

Entre 2023 y 2025, Vista protagonizó un ascenso meteórico. La compañía no solo cumplió sus promesas, sino que las superó sistemáticamente.

Si la etapa de YPF fue la de la exploración y el aprendizaje, la etapa de Vista es la de la cosecha y la exportación.

Hacia mediados de 2025, la empresa reportó una producción que rompió la barrera de los 100.000 barriles diarios de petróleo equivalente, consolidándose como el segundo productor de crudo de la Argentina, solo detrás de la gigante YPF, y desplazando a competidores históricos con décadas de presencia en el país.

Rocca, Mindlin, Bulgheroni, Rodríguez, Eurnekián, Galuccio y el Chupete Manzano, los dueños Vaca Muerta

La gran diferencia del modelo de negocios de Vista radica en su libertad comercial. Al no tener que abastecer una red de estaciones de servicio propias con precios pesificados, Vista puede exportar más del 50% o 60% de su producción. Esto significa que cada barril extra que saca de Vaca Muerta se vende a precio internacional (Brent), generando dólares frescos que no pasan por el tamiz de los precios regulados locales.

Esta capacidad de generar flujo de caja libre en moneda dura disparó el valor de la acción. En Wall Street, el papel de Vista (VIST) se convirtió en la «niña bonita» de los mercados emergentes, tocando valores cercanos a los 60 dólares en 2025, multiplicando varias veces su valor inicial.

Apoyanos en Cafecito

Más noticias

Recomendamos

GEOPOLÍTICA DEL COBRE