Mendoza al límite

Inmunóloga del Hospital Central: “El estrés es muy grande, pero seguimos acá bancando”

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El Hospital Central ya no tiene capacidad de recibir pacientes en Terapia Intensiva, admitió Rodolfo Suarez días atrás al blanquear la situación en la que está el sistema sanitario de Mendoza frente al avance de la COVID-19. En el Central hay 18 camas UTI.

Paula Zabala, médica inmunóloga de ese hospital, lleva cinco años desarrollando su tarea -de forma precarizada, sin ART, sin obra social, a la espera de ser una de las que pasen a planta-, y explicó cómo se organizaron allí para contener la curva de contagios en ascenso.

“Hay dos guardias, hay dos clínicas, todo se ha duplicado para poder atender a mayor cantidad de personas. La terapia intensiva cambia todo el tiempo, puede ser que a la maana haya cinco camas y a la tarde ya no haya más camas. Los médicos que tenemos bases clínica estamos colaborando haciendo guardia y clínica COVID”, ilustró en entrevista con radio Nacional Mendoza.

Para ingresar a una cama UTI el paciente debe tener una deficiencia respiradora grave, que no puede mantenerse respirando por sus propios medios.

La médica aseguró que en el Central les dieron todos los elementos necesarios para mantenerse protegidos, “hubo una muy buena organización, jamás me ha faltado equipo”. Al inicio de la pandemia, señaló, comenzó a notarse la falta de recursos humanos. “El recurso de los médicos que trabajan en emergencia, y los médicos intensivistas es poco. Entonces empezamos a disminuir en nuestra tarea y a colaborar en otras áreas”.

Zabala remarcó que “esto va a seguir aumentando. Llega a un pico y no se sabe bien si es que el virus pierdepotencia, se agota, o la conductaLa gente espera a que le toque de cerca para tomar conciencia. Cuando te toca o perdés a un ser querido es tarde. No es cuestión de vivir con miedo, pero si todos colaboramos, nos tenemos que habituar a usar barbijo y tapabocas, Tenemos que lograrlo para que esto empiece a disminuir. La gente se preocupa por el número de camas, pero puede haber camas pero el recurso humano es finito. Nosotros estamos cansados”.

Precarizados en plena pandemia

Es agobiante porque soy contratada hace muchísimos años, a nivel económico y médico estamos precarizados. Está en veremos el pase a planta. Somos médicos y trabajadores que no tenemos obra social, no tenemos ART”. 

“La explotación no deja de suceder. Uno se termina resignando en muchos aspectos. El Hospital Central es un gran hospital, me encanta lo que hago y eso hace que uno termine tolerando la situación, Es injusto porque somos violentados en muchos sentidos, por el sistema, por la gente que no sabe con quién agarrársela y uno se transforma en un puchinbol”.

La médica dijo que en el Central les dieron todos los elementos necesarios para mantenerse protegidos, “hubo una muy buena organización, jamás me ha faltado equipo”. Al inicio de la pandemia, señaló, comenzó a notarse la falta de recursos humanos. “El recurso de los médicos que trabajan en emergencia, y los médicos intensivistas es poco. Entonces empezamos a disminuir en nuestra tarea y a colaborar en otras áreas”.

 

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