Tenía coronavirus

Murió Leopoldo Luque, campeón mundial del 78 con la Selección Argentina

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El excampeón mundial fútbol de 1978  Leopoldo Jacinto Luque falleció en la tarde de este lunes tras complicarse su cuadro general luego de haber contraído coronavirus.

Luque permanecía internado desde principios de enero en la Clínica de Cuyo, con mejorías temporales por las cuales su entorno era optimista. Sin embargo, permanecía monitoreado por enfermedades prexistentes que complejizaban el haber contraído el virus.

Luque estaba alojado en una sala de terapia intensiva, adonde llegó tras haber contraído la Covid-19, un cuadro que se complicó por su condición de paciente de alto riesgo, con patologías cardíacas y diabetes.

Según señalaron las autoridades de la clínica, hasta el viernes pasado estaba con parámetros normales y se había decidido despertarlo paulatinamente. Sin embargo, sufrió una arritmia y los médicos tuvieron que volver a dormirlo.

El ex campeón sufrió en la mañana de este lunes un paro cardíaco, del que fue recuperado por los profesionales de la salud que lo asistieron. Pero el daño era irreversible a nivel neurológico y no soportó el cuadro general, y falleció por la tarde.

Una rica historia

Luque nació en la ciudad de Santa Fe el 3 de mayo de 1949 e inició su carrera en Unión en 1965. Alternó en distintos clubes como Sportivo Guadalupe, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Central Norte de Salta, Atenas de Santo Tomé y Rosario Central, hasta 1972; momentos difíciles que forjaron su carácter como jugador.

Entre 1973 y 1975 realizó una gran campaña en su vuelta a Unión, que lo había dejado libre y lo reincorporó para el ascenso a primera en 1974.

Ídolo en River

El buen desempeño de Luque acaparó la atención del River de Ángel Labruna, que en agosto de 1975 cortó la racha de 18 años sin campeonatos con el Metropolitano.

El Pulpo, con 26 años, se integró a un plantel plagado de figuras como Norberto Alonso, Juan José López, Ubaldo Fillol y Roberto Perfumo, aliviado por la obtención del título tan deseado como postergado, y tuvo un bautismo de fuego en el Superclásico ante Boca Juniors el 21 de septiembre de 1975.

Ese día, Luque hizo el gol del triunfo para el 2-1 en la mismísima Bombonera. Pedro González abrió el marcador para River y Hugo Paulino Sánchez descontó en el final.

Al debut auspicioso en River le siguieron más goles y títulos. Sobre un total de 176 partidos anotó 75 tantos, con definiciones variadas, algunas maravillosas, y ganó cinco campeonatos: Torneo Nacional (1975 y 1979) y Torneo Metropolitano (1977, 1979 y 1980).

Su mejor partido en el club de Núñez lo tuvo el 22 de febrero de 1976, cuando convirtió cinco goles ante San Lorenzo para el lapidario 5 a 1.

La estirpe goleadora se trasladó al seleccionado argentino cuando fue el máximo artillero de la Copa América de 1975 con cuatro tantos, junto con el colombiano José Ernesto Díaz.

Ídolo en la Selección

Con los años gloriosos en River se ganó un lugar para la cita más importante a la que un futbolista puede aspirar. El entrenador César Luis Menotti lo convocó para el Mundial de Argentina 1978 y Luque aportó lo suyo.

Ese campeonato del mundo representó su mayor alegría futbolística, pero en el medio sufrió una pérdida enorme. Ante Francia jugó uno de los mejores partidos de su carrera, según el propio Luque en entrevistas, en donde anotó el 2-1 que le dio la clasificación al equipo de Menotti a la segunda ronda. En ese partido sufrió una luxación en el codo, pero terminó el partido en cancha a pesar del dolor.

Sin saberlo, esa mañana su hermano Oscar, quien tenía 25 años, falleció en un accidente automovilístico cuando viajaba desde Santa Fe hacia Buenos Aires para presenciar el partido en el Monumental.

Luque se enteró al día siguiente. Sus padres se lo contaron y en el medio del Mundial se encargó de llevar el cuerpo de su hermano a Santa Fe. Tras unos días de duelo, volvió al plantel para el tramo final, camino a la consagración eterna.

El Pulpo recibió un golpe emocional durísimo y sufrió más infracciones despiadadas durante los partidos, como el codazo del brasileño Oscar y el golpe del neerlandés van de Kerkhof, pero se mantuvo estoico y de pie.

Luque marcó cuatro goles en Argentina ’78 y quedó a dos del crack Mario Alberto Kempes, quien se consagró máximo goleador con seis.

Tras su exitoso paso por River, el delantero campeón del mundo volvió a Unión (1981) y continuó su carrera en Deportivo Tampico de México (1981), Racing (1982), Santos de Brasil (1983), Boca Unidos de Corrientes (1983-1984), Chacarita (1984) y Deportivo Maipú (1986).

Poco después de su retiro tuvo su rol como entrenador en equipos como Unión, Central Córdoba de Santiago del Estero, Belgrano de Córdoba, y Deportivo Maipú, Gimnasia y Esgrima, Independiente Rivadavia y Argentino, estos últimos cuatro todos de Mendoza

El mundo del fútbol lo recordará como el goleador de los bigotes, de buen trato, cordial saludo y de espíritu luchador hasta el último día de su vida.

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