
La última Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC expone con crudeza una desigualdad que atraviesa la economía argentina: las mujeres son mayoría en los estratos más pobres y minoría en los más ricos. No se trata de un fenómeno coyuntural, sino de una estructura persistente que condiciona presente y futuro.
Una de las razones de la brecha salarial es la imposibilidad de acceder a puestos de mayor jerarquía y a la falta de distribución en las tareas de cuidado
De acuerdo con ONU Mujeres, la brecha salarial de género muestra la distancia entre el ingreso de las mujeres y el de los varones, y se calcula como el cociente entre la diferencia del ingreso promedio de varones y mujeres y el ingreso promedio de los varones.
Las mujeres ganan menos que los varones y están sobrerrepresentadas en los estratos de menores ingresos y subrepresentadas en los sectores de mayor riqueza. La brecha no se limita a los salarios: atraviesa el mapa completo del ingreso individual, incluyendo sueldos, jubilaciones, ayudas estatales y otros ingresos.
Más mujeres en los escalones bajos
En el Decil 1, el de menores ingresos, se contabilizan 1,2 millones de mujeres frente a 674 mil varones. Traducido en proporciones, ellas representan el 6,4% de la población con ingresos, mientras que los hombres apenas el 3,6%. La tendencia se repite hasta el Decil 5, confirmando que las mujeres enfrentan mayores obstáculos para salir de la vulnerabilidad económica.

El techo de cristal en la cúspide
La situación se invierte en los deciles altos. En el Decil 10, que concentra a la población más rica, los varones casi duplican a las mujeres: 1,18 millones contra 694 mil. La imagen es contundente: una pirámide con base ancha y femenina, y punta angosta dominada por varones.
La brecha en el bolsillo
El Ingreso Medio de los Varones asciende a $1.153.171, mientras que el de las mujeres se ubica en $838.924. La diferencia equivale a un 27,2% menos para ellas. Por cada $1.000 que gana un hombre, una mujer percibe $728. Esta brecha impacta no solo en el consumo presente, sino también en jubilaciones futuras y capacidad de inversión.
Quién se queda con la torta
La masa total de ingresos individuales ronda los 18,7 billones de pesos. Los varones capturan el 57,2%, unos 10,6 billones, mientras que las mujeres se quedan con el 42,8%, cerca de 8 billones. El contraste es aún más llamativo considerando que hay más mujeres con ingresos (9,5 millones) que varones (9,2 millones).
Más mujeres sin ingresos propios
El informe también revela que 5,7 millones de mujeres no perciben ingresos, frente a 5,3 millones de varones. Son casi medio millón más sin autonomía económica, lo que implica mayor dependencia y una carga histórica de tareas de cuidado no remuneradas.
Una desigualdad que persiste
La radiografía del INDEC confirma que la economía argentina sigue inclinándose a favor de los varones. Las mujeres sostienen la base de la pirámide con empleos precarios y trabajo doméstico invisibilizado, mientras los hombres concentran los puestos mejor remunerados y los mayores niveles de ingreso.
Detrás de cada porcentaje hay vidas concretas: rutinas atravesadas por la precariedad, el cuidado y la desigual distribución de oportunidades. Una desigualdad que, lejos de achicarse, se mantiene como marca estructural de la sociedad argentina.


