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El cornejismo decidió el congelamiento de los proyectos para el reconocimiento legislativo a la trayectoria de los periodistas Cristian Ortega, Walter Carbone y Jorge Coco Yáñez, prócer de la prensa mendocina, fallecidos recientemente. Este comportamiento de la tropa de Alfredo Cornejo en la Cámara de Diputados dimensiona la profundidad de la sumisión del oficialismo provincial a la hoja de ruta del presidente Javier Milei.

El periodismo es uno de los blancos principales del belicismo cultural instrumentado desde la cúspide del aparato del Estado nacional. La maniobra del radicalismo mendocino en Diputados para mantener cajoneados los homenajes a periodistas no es ajena al plan presidencial para desactivar al periodismo mediante la guerra ideológica agitada por Milei con la violenta consigna “No odiamos suficiente a los periodistas”.
El radicalismo mendocino se arrastró bajó el ala de Milei por necesidad electoral. No obstante, el pacto para la integración conjunta de las listas en las elecciones del año pasado marcó el punto de partida para un corrimiento integral de la cúpula radical de la provincia hacia la ideología híper extremista de La Libertad Avanza. También para la guerra contra el periodismo el presidente cuenta con la conducción local de los boina blanca. Los diputados mandaron la señal.
El caso
En la sesión del miércoles de la Cámara de Diputados, un aparente trámite legislativo de rutina derivó en un hecho político trascendente. El centro del debate fue la sorpresiva negativa del oficialismo provincial a tratar sobre tablas tres expedientes de reconocimiento a la trayectoria de tres figuras insoslayables de la prensa local recientemente fallecidos: Cristian «el Gordo» Ortega, Walter «Negro» Carbone y Jorge «Coco» Yáñez.
El debate fue encendido por el diputado justicialista Lucas Ilardo, autor de los proyectos. Ilardo calificó la postergación como una «canallada» y expuso la falta de coherencia del cuerpo en la evaluación de los expedientes. «Hoy se trata y aprueba un expediente de mi autoría que fue presentado una semana después, no me pidieron ninguna documentación y se aprobó. Y no pasó por comisiones. Quiere decir que la excusa de la Comisión de Cultura es mentira», sentenció el legislador peronista sobre la decisión de los radicales.
El foco principal de la controversia es el homenaje a Yáñez, considerado en el medio como un verdadero prócer de la prensa mendocina. Según apuntó Ilardo, el bloqueo al proyecto obedece a directivas internas del bloque gobernante: «No quieren aprobar el proyecto de Coco Yáñez porque alguien del bloque de ustedes no quiere aprobarlo». Los radicales pidieron más información sobre los periodistas a homenajear antes de votar. Por años la Legislatura reconoció a personalidades, como así también a muchas personas carentes de ese atributo, sin más elementos de juicio que el pedido liso y llano de algún legislador.

La diputada radical María Eugenia De Marchi justificó el pase del tema a la Comisión de Educación y Cultura, argumentando que «debemos aportar toda la información necesaria cuando uno hace un reconocimiento y se debe completar el expediente». En sintonía, el diputado Mauro Giambastiani, del bloque Mejor Mendoza, invocó las flamantes «normas ISO» adoptadas por la cámara, asegurando que «no hay mala leche ni mala fe en esto, sino simplemente es una cuestión de que solemos manejar los procesos de esta manera».
Contexto e implicancias políticas
El trasfondo histórico de esta disputa subraya la gravedad de la omisión. Mendoza cuenta con una rica tradición periodística que ha sido clave para la fiscalización del poder. Mientras Ortega y Carbone dedicaron décadas a desentrañar el pulso de la política para medios como el diario El Sol, Canal 9 y Ámbito Financiero, la lente de Yáñez fue testigo ocular del Mendozazo en 1972, la histórica rebelión popular contra la dictadura que marcó a fuego a la provincia. Además, Yáñez fue un activo militante por los derechos humanos, sufrió la cárcel política y el exilio.
Frente a esto, Ilardo advirtió que el conflicto es eminentemente ideológico. «Escudar la negativa a un homenaje bajo exigencias de normas ISO, cuando se trata de figuras cuyo currículum es la propia historia de Mendoza, es un claro síntoma”, dijo.
En definitiva, el estancamiento de los expedientes 88045, 88046 y 88047 funciona como un espejo de las fricciones actuales, donde la cruzada nacional contra el periodismo encuentra un cómplice silencioso en el formalismo de la política mendocina.

