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La crisis que desde hace meses atraviesa Bodegas Bianchi sumó un nuevo capítulo y volvió a poner en el centro de la escena a trabajadores y trabajadoras. Lo que comenzó como una reducción progresiva de la actividad, con recortes de turnos y programas de retiro voluntario, desembocó ahora en despidos masivos que generan preocupación en todo San Rafael.
Durante el último año, la empresa pasó de operar con dos turnos completos y líneas de producción permanentes a disminuir procesos, reducir jornadas y ofrecer retiros voluntarios con indemnizaciones escalonadas. Sin embargo, en las últimas semanas esa política se transformó en desvinculaciones directas: veinte trabajadores fueron despedidos, varios de ellos con entre 18 y 20 años de antigüedad, según reportó La Izquierda Diario.
El marco legal y las denuncias
Los trabajadores cuestionan la modalidad elegida por la empresa, que habría recurrido al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. Este artículo contempla despidos por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador o por fuerza mayor. Sin embargo, denuncian que antes debería haberse iniciado un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la autoridad laboral, algo que no ocurrió. Además, señalan que incluso en esos casos existen obligaciones legales respecto del pago de indemnizaciones que deben cumplirse en tiempo y forma.
Segun cita LID, la empresa ofreció retiros voluntarios y un plan de alternativas en el pago de indemnizaciones que consiste en:
• 60 % de la indemnización en cuatro cuotas
• 80 % de la indemnización en ocho cuotas
• 90 % de la indemnización en doce cuotas
• 95 % de la indemnización en quince cuotas
La indignación se potencia porque muchos de los despedidos fueron esenciales durante la pandemia y ya en 2023 habían protagonizado una lucha por mejores condiciones laborales. Hoy, exigen al sindicato una mayor presencia y un plan de acción que enfrente el ajuste patronal.
Postal de una industria en decadencia
La delicada situación financiera de Bodegas Bianchi no era desconocida. A comienzos de este año la empresa reconoció atravesar un escenario de “estrés financiero”, inició un proceso de reestructuración de pasivos y en junio alcanzó un acuerdo transitorio con sus principales acreedores para evitar un concurso preventivo. Medios especializados informaron sobre el incremento de su deuda, cheques rechazados y dificultades para sostener la cadena de pagos. Pero más allá de los números, la decisión de los directivos fue clara: responder con despidos y trasladar el costo de la crisis a quienes sostuvieron la producción durante décadas.
El impacto en San Rafael
La noticia de los despidos generó un fuerte impacto en San Rafael. Bodegas Bianchi no es una empresa más: con trayectoria histórica, constituye un actor clave en la generación de empleo directo e indirecto. La incertidumbre dentro de la planta es palpable, y el temor a nuevas desvinculaciones se extiende entre quienes aún conservan su puesto. El sector vitivinícola mendocino, además, atraviesa un escenario complejo: caída del consumo interno, aumento de costos de producción, dificultades financieras y pérdida de rentabilidad. En ese marco, cada puesto de trabajo perdido se convierte en un golpe difícil de absorber.
Aunque San Rafael no cuenta con una medición propia de la Encuesta Permanente de Hogares, los datos del Gran Mendoza muestran una desocupación en torno al 5 %. Ese indicador permite dimensionar el impacto social de cada despido: detrás de la estadística hay familias que enfrentan la incertidumbre de no saber cómo sostenerse.
Reclamo de los trabajadores
El reclamo de los trabajadores es que cesen los despidos, se garanticen todos los puestos de trabajo y que la crisis de la empresa no se descargue sobre quienes durante años sostuvieron la producción. También exigen que el sindicato abandone la pasividad y se ponga al frente de la defensa de cada puesto, impulsando un plan de lucha junto a las bases y reclamando la intervención de las autoridades laborales.
