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Alfredo Cornejo intentó este martes contener las esquirlas de la bomba racista que lanzó Hebe Casado en posteos de X disarando contra la selección francesa de fútbol y sus jugadores. Mandó al subsecretario de Relaciones Institucionales, José María Videla Sáenz, con una carta al embajador en la que, sin nombrar al vice, intentó poner paños fríos a la verba inflamada de la funcionaria.
Casado escribió durante el Mundial que la selección francesa era un “equipo africano flojo de modales” y que no soportaba a su capitán, Kylian Mbappé. Lo que pareciá ser otro de los exabruptos de la funcionaria se transformó en una crisis institucional: la Embajada de Francia en Argentina la declaró “persona no grata”, marcando un límite frente a expresiones consideradas discriminatorias.
La reacción francesa
La repercusión fue inmediata. El mensaje se viralizó, generó rechazo en medios y redes, y escaló hasta la diplomacia. El embajador Romain Nadal fue categórico: “El racismo no es una opinión, es un delito. No hay lugar para el racismo en la cooperación franco-argentina”. Con esas palabras, Francia cerró las puertas de sus actividades oficiales a la vicegobernadora, aunque aclaró que la sanción no afectaba su estatus migratorio ni su posibilidad de viajar al país europeo. La medida se limitaba estrictamente a los vínculos institucionales y protocolares.
Los vínculos en juego
En Mendoza, el episodio encendió alarmas. La provincia mantiene lazos históricos con Francia en sectores clave como la vitivinicultura, las inversiones y la cooperación académica. La exclusión de una de sus principales autoridades de los espacios diplomáticos introducía un factor de tensión en esa relación. Analistas interpretaron la decisión francesa como una señal política: marcar un límite sin romper la cooperación bilateral.
La carta de Cornejo
Frente a la crisis desatada, Cornejo se movió rápido para contener el daño. En una carta dirigida al embajador Nadal, ponderó los históricos lazos entre Mendoza y Francia y aclaró que las expresiones de Casado “no representan el sentir de la comunidad mendocina”. El escrito, entregado personalmente en Buenos Aires por el subsecretario de Relaciones Institucionales, José María Videla Sáenz, coincidió con la celebración del Día Nacional de la República Francesa en la sede diplomática.
Cornejo buscó transmitir un mensaje de apertura y respeto. “Mendoza ha sido, es y seguirá siendo una tierra de convivencia cultural y rechaza plenamente toda manifestación de carácter discriminatorio”, afirmó. En su misiva, destacó la hermandad inalterable con el pueblo francés y se puso a disposición para continuar con acciones conjuntas en materia productiva, cultural y académica. El gesto fue leído como un intento de limar las esquirlas de la bomba lanzada por su vicegobernadora.
Como subsecretario de Relaciones Institucionales, entregué al embajador de Francia en Argentina, Romain Nadal, una carta del gobernador Alfredo Cornejo en la que expresa la posición institucional del Gobierno de Mendoza. pic.twitter.com/zgdZXVS8Go
— Jose M. Videla Saenz 🍇 (@JoseVidelaSaenz) July 14, 2026
Casado siguió con su prédica y fue denunciada
Mientras tanto, Casado se defendió. Negó haber dicho nada racista y sostuvo que sus palabras eran parte del “folklore futbolero”. “Que se rectifique quien piense que ser africano es una condición de inferioridad”, retrucó. En entrevistas posteriores insistió en que nadie pudo demostrarle dónde residía el contenido discriminatorio de su publicación. Sus declaraciones mantuvieron viva la polémica y reforzaron la percepción de que no estaba dispuesta a retractarse.
En paralelo, el abogado Alfredo Guevara presentó una denuncia penal contra la vicegobernadora por actos discriminatorios, sumando un capítulo judicial a la controversia.
Repercusiones políticas
El caso generó debate en ámbitos políticos locales y nacionales. Mientras algunos dirigentes cuestionaron la reacción de la embajada, otros señalaron que la publicación de Casado excedió los límites de la crítica deportiva.
La situación expone la tensión entre el uso de redes sociales por parte de funcionarios y las consecuencias institucionales que pueden derivarse de expresiones públicas. En este caso, un comentario futbolero se transformó en un asunto diplomático con impacto en la relación entre una provincia argentina y un país europeo.
