La CGT supeditó la convocatoria a un paro a una negociación del triunvirato con Macri

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El Comité Central Confederal de la CGT facultó al triunvirato que conduce la organización para negociar una serie de reivindicaciones con el gobierno de Mauricio Macri antes de resolver la convocatoria a un paro general. La reunión fue la primera del órgano desde que se pactó la unificación de la central nacional de trabajadores bajo la conducción del trío compuesto por Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid.

El debate convocó a 253 congresales y se extendió por más de tres horas. Al final, primó la postura dialoguista sobre la combativa, que promovía la convocatoria inmediata a una huelga general. El gobierno entregó un par de argumentos a los dialoguistas para fortalecer su postura. Por un lado, firmó un reconocimiento oficial provisorio de la conducción de la central.

Por otro lado convocó a la cúpula cegetista a una reunión con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, con el fin de discutir la inquietudes sindicales.

Se cuentan entre los reclamos principales del sindicalismo, entre otros temas, la reapertura de las paritarias o alguna medida para compensar la pérdida de poder adquisitivo del salario, la eliminación del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores y el reconocimiento de la diferencia entre la recomposición para los jubilados  y la inflación.

La definición de los objetivos del movimiento obrero genera menos confrontación en la interna de la CGT que la elección de la estrategia para conseguirlos. La confrontación es por el plan de acción más que por los objetivos a conquistar.

En ese contexto, en el Comité Confederal sacó ventajas la postura más dialoguista. Ese era el mejor escenario posible para el gobierno de Macri, porque le da tiempo para seguir negociando con los líderes sindicales sin los costos de un paro general de por medio.

“Fuimos facultados para seguir adelante con todo el debate que tenemos con el Poder Ejecutivo y de no encontrar alternativas a los planteos, se llegará a las medidas que creamos convenientes en el momento oportuno”, sostuvo Daer luego de la reunión del Comité Central Confederal que se realizó el viernes en la sede de la calle Azopardo.

 

El moyanista Schmid declaró que “cuando tengamos que anunciar un paro lo haremos”, aunque advirtió que antes de eso es necesario “recorrer todo el espinel de debate”. El sector alineado con Hugo Moyano fogoneó la convocatoria a un paro antes de aceptar la decisión más conservadora que se impuso en el Confederal.

Acuña consideró que “el movimiento obrero viene teniendo la prudencia necesaria” y apuntó contra el Gobierno, al señalar que “hasta ahora los únicos que lo aplauden son los del extranjero”.

 

Dirigentes de la CGT reconocieron que en la decisión de posponer el paro influyó la Iglesia que, en una reunión que la central mantuvo con la Conferencia Episcopal, pidió a los sindicalistas que “agoten todas las instancias de diálogo antes de tomar una medida de envergadura”.

Las marchas y contramarchas acerca de la convocatoria a un paro vienen registrándose desde la unificación de la central y se replicaron durante la realización del encuentro de este viernes. Schmid y Vítor Santamaría (del gremio de encargados de edificios) dijeron antes del cónclave que el paro ya estaba definido y que sólo había que anunciar la fecha, cosa que no ocurrió en el Confederal.

Otro de los dirigentes que agitó la convocatoria a una huelga fue el secretario general de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, quien asistió al Confederal tras haber rechazado un lugar en la cúpula de la CGT.

“Lo único que creció en la Argentina en este tiempo son las importaciones”, advirtió Palazzo, quien consideró que eso significa “menos empleo y menos trabajo argentino”, por lo cual reclamó ir a un paro y que la central tome una “posición de confrontar con el modelo del Gobierno”.

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