Vaca Muerta en llamas

El pacto con el FMI llevó a Macri a una guerra contra Paolo Rocca en la tierra prometida

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Macri y Rocca, dos viejos amigos entraron en una guerra que amenaza puestos de trabajo en Vaca Muerta.

La demanda millonaria que entabló Paolo Rocca contra el gobierno de Mauricio Macri por el recorte de subsidios a la petrolera Tecpetrol, el brazo petrolero del Grupo Techint, es consecuencia de una cesión millonaria que le hizo la administración nacional a la empresa para convencerla de invertir en Vaca Muerta.

La guerra de Macri a Rocca, que derivó de un ajuste a los subsidios del gobierno a la petrolera del Grupo Techint para cumplir el pacto con el Fondo Monetario Internacional, desestabilizó las alianzas del presidente con el gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, y el poderoso sindicalista petrolero Guillermo Pereyra, quien acusó al presidente y al líder del Grupo Techint de “tomar de rehenes a los trabajadores”.

La guerra recién empieza, la estrategia de cada bando está en pleno desarrollo. Las consecuencias finales son imprevisible.

Los primeros efectos ya se sienten en Neuquén: a algunas pymes les suspendieron contratos a la espera del desenlace de la guerra de poderosos.

Raúl Martin, dueño de Concretar SRL, una pyme que presta servicios de medición de pozos, tiene parada una máquina que le costó 190 mil dólares la compra y 350 mil pesos para calibrarla. Hizo la inversión para cumplir con un contrato en Vaca Muerta, pero el mismo quedó congelado antes de iniciarse por la incertidumbre de la guerra entre Macri y Rocca. Ocho empleados están a la espera de la orden de avanzar hacia los yacimientos o buscarse otro trabajo.

Historia de la sociedad quebrada

La resolución 46 del Ministerio de Energía, bajo la gestión de Juan José Aranguren, contempló un esquema de subsidios para la producción de gas que le vino como anillo al dedo a Rocca para convertir su pequeña petrolera en una empresa líder en la industria del shale.

 

 

En la industria se la conoce como resolución Techint, porque contempló al pie de la letra las necesidades del grupo de Rocca para  desembarcar con todo en Fortín de Piedra. El esquema de subsidios contempló un precio sostén para el gas producido a través de proyectos nuevos que fueran aprobados por el gobierno.

El desarrollo de Fortín de Piedra a cargo de Tecpetrol fue el primero en aprobarse y comenzar a facturar a 7,50 dólares por millón de BTU la totalidad del gas que extraía.

El precio estaba unos 3,50 dólares por encima del obtenido en el mercado, pero incluso la resolución previó que si Tecpetrol vendía gas por debajo de los valores de mercado, el Estado le compensaría la diferencia hasta el sostén.

El precio garantizado se va depreciando 50 centavos de dólar por año hasta llegar a seis dólares por millón de BTU en 2021, cuando finaliza la vigencia de la resolución Techint.

Operación Fortín de Piedra

Rocca, un habilidoso y visionario empresario, afecto a apalancar sus inversiones con fondos públicos, logró en un corto lapso resultados extraordinarios con Tecpetrol en Vaca Muerta, muy por encima de los que especulaba Aranguren cuando le allanó el desembarco en la formación neuquina con fondos públicos.

Tecpetrol invirtió, según sus declaraciones, 1800 millones de dólares en poco más de un año en Fortín de Piedra, con un plan de 2300 millones de dólares de inversión prorrateada hasta 2023. Con la garantía de los fondos públicos que le dio Aranguren, la petrolera aceleró sus inversiones con el fin de adelantar los resultados.

En poco más de un año, Tecpetrol llevó la producción de Fortín de Piedra, su bloque más rico en Añelo, desde el piso hasta los 17 millones de metros cúbicos de gas diarios de producción, el doble de lo que contempló en su proyecto original. Superó todos los cálculos de Aranguren, quien con la experiencia de haber presidido Shell en el país ni se imaginó que fuese posible un desempeño tal en Vaca Muerta.

Para lograr esos resultados (casi el 30% de la producción de gas de Neuquén), Rocca dispuso de la capacidad logística y financiera del Grupo Techint, el principal holding industrial del país. En Fortín de Piedra generó más puestos de trabajo que nadie en Vaca Muerta en ese lapso.

Toma y daca

Macri le dio la resolución 46 a Rocca por motivos discutibles. El empresario lo apoyó para llegar a la Rosada, pero a la vez fue el único inversor nacional o extranjero dispuesto a desembolasar en un sólo proyecto el volumen de dólares que demandó Fortín de Piedra.

Macri, coacheado por Aranguren, no creyó que Tecpetrol produciría tanto gas en un año y pico como para saturar los gasoductos, de modo que si se quisiera producir más hoy en Vaca Muerta no se podría porque no hay por dónde sacar el gas. Macri no previó la inversión en caños.

Casi todo el aumento de la producción nacional de gas del último año se explica por el aporte de Fortín de Piedra. Así como gran parte de las inversiones totales en Vaca Muerta del año pasado se explica por el flujo destinado por Techint e YPF y sus socios.

La alianza de Macri con Rocca comenzó a quebrarse cuando el empresario quedó embadurnado en el estiércol de los cuadernos del fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío. Es imposible que no estuviese la mano de Macri detrás, razonó el empresario. Y terminó en guerra cuando Macri decidió que el costo del ajuste que pactó con el FMI en Vaca Muerta lo pagara la empresa de Rocca.

El ocaso del amor

Sin el ex Shell en el coro de estrategas, Macri le hachó la mitad de los subsidios que le había firmado al dueño de Techint. En el medio, la pelea se llevó puesto Javier Iguacel, dirigente formateado con el estilo del Pro puro en la Fundación Pensar, quien fue nombrado ministro en reemplazo de Aranguren y luego degradado a secretario, antes de se echado entre Navidad y Año Nuevo del año pasado. Lo reemplazó el ex Ceo de LAN, Gustavo Lopetegui.

Rocca salió a dar batalla contra el ajuste: invalidó la medida por “inconstitucional” y demandó al gobierno el pago del monto original surgido de la resolución 46. Ahí se fijó el pago de subsidios para los volúmenes de gas que excedieran a los producidos por un bloque el anterior a la firma de la resolución.

Lopetegui reinterpretó la letra de la 46, decidiendo que sólo se pagaría subsidios sobre el volumen de gas que declararon las empresas en los proyectos aprobados. A Tecpetrol le reconocerán 8,5 millones de metros cúbicos de producción diaria, en lugar de los 17 millones de metros cúbicos diarios que produce.

Rocca mandó a sus ejecutivos de Tecpetrol a amenazar con un freno a la producción y el despido o suspensión de personal. Con esta movida, levantó al poderoso Sindicato del Petróleo y el Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, que conduce el senador nacional del MPN neuquino, Guillermo Pereyra, quien puso en escena una concentración de más 10 mil afiliados en Añelo para avisar que “si tocan una sola fuente de trabajo, se caen todos los acuerdos que firmamos”.

El Sindicato cedió condiciones laborales y una porción de los ingresos de los trabajadores en el acuerdo que englobó a la resolución 46. Y después se comprometió a no tomar medidas de fuerza que afecten la producción de los pozos en Vaca Muerta.

Al mismo tiempo, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, del MPN, transformó su rechazo al ajuste de Macri en eje de su campaña por la reelección. El 10 de marzo se vota en Neuquén. Gutiérrez mantuvo una alianza a rajatablas con Macri desde que ambos asumieron los cargos que ostentan, en diciembre de 2015.

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