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La tensión en Mendoza se palpita desde hace días. El martes 8 de diciembre, columnas de vecinos y asambleas socioambientales partirán desde Uspallata y otros puntos de la provincia para confluir en la Legislatura. La cita, bautizada como “Gesta Libertadora por el Agua”, se propone como una jornada histórica de unidad territorial y defensa ambiental. Pero el escenario estará marcado por un fuerte contraste: mientras las asambleas organizan su propia seguridad comunitaria, el Gobierno provincial prepara un operativo policial sin precedentes para encorsetar la protesta contra el proyecto minero San Jorge.
Las protestas contra San Jorge y la megaminería se multiplicaron desde que Diputados dio media sanción al proyecto. El martes es el turno del Senado
“En Mendoza el orden público no se negocia”, sentenció la ministra de Seguridad Mercedes Rus al anunciar que las manifestaciones quedarán confinadas en Plaza Independencia. Allí, bajo estrictas reglas, se permitirá protestar pero sin acampes, sin corte de calles y con vigilancia permanente. El dispositivo incluye reconocimiento facial, fiscales afines al oficialismo dispuestos a gestionar rápidas detenciones e inicio de causas y la aplicación del principio de flagrancia para quienes reincidan en delitos vinculados a las movilizaciones.
La seguridad desde abajo
Frente a este cerco institucional, las asambleas vecinales han desplegado un minucioso protocolo de cuidado colectivo.
En los comunicados, la consigna se repite: “Como siempre, la consigna es que la marcha es pacífica”. Los organizadores insisten en no reproducir ningún tipo de violencia, incluso ante insultos o agresiones verbales. La seguridad se gestiona desde abajo, con acuerdos internos y reglas claras:
• «No se permitirá rayar, ni pintar con ningún tipo de material durante la Gesta Libertadora (ni espacios públicos ni privados).
• «No se puede en ningún momento transitar sobre el paso de la Ruta 7 (sólo permitido desde la salida hasta el Átomo).
• «No se podrá consumir alcohol, ni otras sustancias.
• «No se permiten ningún tipo de armas ni elementos cortantes.
• «El límite sobre la banquina serán las cuerdas y todas nuestras banderas que se pondrán en paralelo a la ruta.
• «Se caminará en todo momento sobre la banquina del margen derecho.
• «No arrojar residuos en el trayecto»
La mochila de la resistencia
La lista de lo que cada manifestante debe llevar en su mochila refleja tanto la logística como la memoria de las luchas pasadas: DNI, teléfono cargado, pañuelo, mantas, comida energética, protector solar, gorra, remera extra, botella de agua. Y dos elementos que condensan la experiencia de la represión: barbijos y limones. El primero, como protección básica frente a gases lacrimógenos; el segundo, como recurso popular para neutralizar sus efectos inmediatos.

Una caravana territorial y colectiva
El martes llegarán caravanas desde el sur, Lavalle y la zona Este. Asambleas socioambientales confirmaron su adhesión en cada punto.
Caravanas de vehículos y columnas de manifestantes recorrerán decenas de localidades, sumando voces y cuerpos a la movilización. El trayecto mismo se convierte en acto político: cada parada, cada bandera desplegada, cada consigna repetida en los pueblos es parte de una narrativa que busca visibilizar la defensa del agua frente al avance de la megaminería.
Seguridad comunitaria vs. vigilancia estatal
El contraste con el operativo oficial es evidente. Mientras el Gobierno apuesta a la vigilancia tecnológica y a la criminalización preventiva, las asambleas refuerzan la idea de cuidado mutuo y disciplina pacífica. No se trata solo de evitar incidentes: la seguridad autogestionada es también una forma de disputar el sentido de la protesta.
La Legislatura como epicentro
La Legislatura será el epicentro de esta pulseada. Allí se tratará el proyecto San Jorge, símbolo de la avanzada minera que amenaza con modificar el equilibrio ambiental y social de Mendoza.
Las asambleas apuestan a que la concurrencia sea masiva para dejar claro que la resistencia a la megaminería puede dar pulseada frente al músculo ya demostrado del Gobierno, que viene de aprobar el paquete de leyes mineras sin problemas en la cámara baja.
La crónica de una jornada histórica
La crónica de esta jornada no se escribirá solo en los discursos oficiales ni en los partes policiales. Se escribirá también en los barbijos improvisados, en los limones compartidos, en las banderas que marcan el límite de la banquina y en las voces que repiten consignas heredadas de otras luchas.
La seguridad como práctica comunitaria se pondrá a prueba.

