Megacausa: tres testigos recordaron las sesiones de picana y abusos sexuales de uniformados a las presas en el D2

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Con los testimonios de Javier Gonzáles Gallardo -vía teleconferencia desde la Embajada Argentina en Madrid- y el de Susana Paula Porras y Oscar Miguel Pérez Fernández en la sala de audiencias, retomó la etapa testimonial del IV Juicio de Lesa Humanidad en Mendoza contra jueces, policías y militares.

La denominada “Megacausa”, resulta de la acumulación de alrededor de 20 causas por Delitos de Lesa Humanidad que se están debatiendo desde el 17 de febrero de 2014, en el IV Juicio de Mendoza.

“Incluye el tratamiento de apropiación de una menor, detenciones, secuestros, torturas, violaciones, desapariciones y/o asesinatos contra más de 200 víctimas. Dichos delitos fueron perpetrados por las Fuerzas Armadas; la cúpula y subalternos de Policía de la Provincia, los responsables de las torturas en la Penitenciaria Provincial, y 4 jueces que omitieron investigar los asesinatos y otros crímenes, constituyéndose en cómplices”, resumieron los abogados a cargo de la querella.

Detenido e interrogado en el Parque Aborigen

González fue detenido el 16 de enero de 1976. Su testimonio aportó datos sobre la desaparición de uno de sus hermanos Ricardo Alberto y la detención de otros dos, Guadalupe y Pablo Guillermo. Pertenecía al Peronismo de Base cuando era estudiante de Bellas Artes, y en su relato describió la noche en la que se produjo su detención.

Contó que un grupo de policías arribó a su departamento y que lo llevó hasta el Parque Aborigen donde fue indagado acerca de la militancia de Ricardo. Posteriormente fue trasladado al D2 donde fue interrogado durante horas.

Al salir de aquel centro clandestino de detención vio que desde un camión ingresaban a la rastra a un hombre. “Yo creo que lo llevaban muerto”, expresó y vinculó este episodio con la muerte de Osvaldo Sabino Rosales. De la misma manera refirió a otros detalles en los que pudo corroborar la detención en ese lugar de Ángeles Gutiérrez (desaparecida en abril del 77, referente  de la lucha gremial docente).

Un médico asistía los interrogatorios ilegales

Susana Porras era militante de la Juventud Peronista y delegada de ATE; Por razones de salud, estuvo distanciada de la militancia al momento de ser detenida el 20 de junio de 1979 y trasladada al D2 acusada de faltar a la ley dictatorial 20840. Con los ojos vendados fue alojada en uno de los calabozos y sometida a violentos interrogatorios, previo a los cuales “un médico nos tomaba la presión”. La testigo logró reconocer posteriormente la voz del interrogador, e identificó al exoficial  del ejército Usinger.

“Sufrí mucho manoseo y abuso por parte de una persona; fue muy denigrante y muy difícil de superar”, expresó la testigo en referencia a los abusos cometidos por exoficiales del D2 y sobre lo cual se solicitó un reconocimiento fotográfico.

Detenida en el D2, Porras era llevada a reconocer el domicilio de otras personas perseguidas. “Muchos compañeros teníamos sobrenombres por eso era muy difícil saber dónde vivía cada uno”, expresó la testigo.

Porras aportó datos sobre la detención de Oscar Miguel Pérez, la testigo recordó que pudo verlo lastimado por las vendas elásticas y agregó que: “Miguel me comentó que había sido torturado y que no había comido en días”. Con respecto a la desaparición de la docente Ángeles Gutiérrez, la testigo expresó que agentes policiales refirieron sobre su detención en ese centro de detención clandestino, junto a una abogada que no logró identificar.

La testigo relató además sobre el pedido de sus familiares y compañeros solicitando su liberación, la cual se hizo efectiva el 17 de agosto de 1986.

Las sesiones de picana eran de rutina

Posteriormente declaró Oscar Miguel Pérez, oriundo de Chile fue detenido el 8 de mayo de 1979. Su detención se produjo a metros de su casa, cuando se dirigía a otro domicilio a realizar trabajos de albañilería. Bajo amenazas y golpes fue trasladado al D2. Al llegar relató minuciosamente el procedimiento al que fue sometido e identificó a los exoficiales Oyarzábal Navarro, Sosa, Bustos Medina y Usinger, entre quienes participaban en la sala de tortura.

Miguel fue violentamente torturado bajo picana eléctrica, golpes y amenazas, mientras era interrogado sobre la identidad de otras personas perseguidas durante los 51 días que permaneció en el D2. “Me decían que si no cooperaba iba a saber lo que era bueno”, expresó el testigo al detallar cada una de las sesiones de tortura a las que fue sometido.

Durante su cautiverio, Pérez relató sobre la visita del cónsul chileno, tras lo cual fue trasladado al Penal Provincial. “Me trasladan como depósito, como una mercadería”. Del Penal fue trasladado a diferentes centros clandestinos de detención hasta recuperar la libertad el 3 de diciembre de 1983 desde Rawson (Trelew).

Las testimoniales continuarán este martes 10 de febrero, a las 9.30 en el primer piso de Tribunales Federales. Los mayores de 18 años que deseen presenciar las audiencias pueden hacerlo presentando D.N.I.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Social

 

 

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