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«Modificar la forma de producir, vender y comercializar»: Cornejo recitó contra los productores la consigna más trillada del milenio

La vitivinicultura no hace más que "aggiornarse" desde hace 30 años, pero siempre se queda corta, a la vista de la política, y nunca deja de expulsar actores. Los últimos nueve gobernadores repitieron que aggiornarse salva empresas. No funcionó.

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Alfredo Cornejo ratificó su alineamiento total con Javier Milei.

«Tenemos que aggiornarnos a los cambios. La industria vitivinícola argentina y la mendocina están preparadas para modificar la forma de producir, vender y comercializar». El gobernador Alfredo Cornejo apeló a la consigna que usaron todos sus antecesores desde fines de los ’80 para gambetear una respuesta concreta a las demandas de la estrella de agro local.

Tras participar en la puesta en escena de Bodegas de Argentina, acomodada en la agenda de la Fiesta de la Vendimia, en el Espacio Arizu, el gobernador se refirió contexto económico nacional, el impacto en el sector vitivinícola mendocino y la situación del empleo en la provincia.

Alfredo Cornejo reforzó su compromiso total con la gestión del presidente Javier Milei, con quien se alineó en un pacto electoral fundado en 2025. El mandatario mendocino defiende hasta las visiones más extremistas de Milei, para quien la industria argentina no tiene razón de ser y el cierre de empresas dejando en la calle a sus trabajadores es una instancia virtuosa de la economía.

Adaptarse o desaparecer, la sentencia

Cornejo analizó que el sector vitivinícola, pese a las dificultades presentes, cuenta con una oportunidad significativa de crecimiento si logra adaptarse a las nuevas demandas del mercado global.

Desde fines del siglo pasado, los gobernadores de Mendoza simplifican la respuesta a las crisis del universo de la producción de vinos con la «necesidad de adaptarse al mercado». Los productores que obedecieron la sentencia cuando fue pronunciada las primeras veces spoilean la altísima posibilidad de fracasar en los objetivos planteados con la receta que acaba de repetir Cornejo.

Desde los ’90 del siglo pasado, los gobernadores de Mendoza atribuyeron la crisis vitivinícola al atraso de los métodos mendocinos cada vez que debieron gambetear explicar la responsabilidad del modelo en marcha en la debacle.

El radical, como sus antecesores, obvió las asimetrías gigantes que atraviesan al sector vitivinícola. Se refirió a la actividad como si fuese la misma para todos los actores y territorios donde se desarrolla. Para Cornejo, la vitivinicultura empieza y termina en los límites del establishment del sector, un minúsculo grupo que se sirve de la cadena para dominar las góndolas nacionales y el comercio exterior.

Ni el gobernador ni los representantes de la Corporación Vitivinícola Argentina y Bodegas de Argentina consideraron otra realidad que la enmarcada por los intereses de los holding que dominan el negocio y sus principales satélites. Fuera de esa burbuja hay miles de productores y elaboradores de uva que se enfrentar a un panorama incomparable con el abordado en los segmentos de la Fiesta de la Vendimia cooptados por la alianza del gobierno con el establishment.

Aunque no dio pistas de cómo ayudar, Cornejo reparó en la necesidad de acompañar en este proceso de transformación a lo productores que poseen entre veinte y treinta hectáreas, considerando que sin estos  la producción de vinos de calidad sería imposible. En ese segmento, le vitivinicultura no para de expulsar productores desde hace años, en un proceso progresivo que está en plena aceleración, como explicó a EXPLÍCITO el gerente del Centro de Bodegueros y Viñateros del Este, Mauro Sosa.

El vino, según Cornejo

En esa línea, el gobernador destacó la existencia de señales positivas para la industria del vino en segmentos específicos, particularmente en el crecimiento de varietales diferenciados que encuentran demanda en mercados internacionales selectos.

Para miles de viñateros los verdaderos problemas son los costos operativos, la caída del consumo y los precios en la góndola, que no alcanzan para para pagar el proceso de producciòn y la distribución de los productos.

Cornejo también señaló que la disminución global en el consumo de bebidas alcohólicas responde a tendencias de salud que afectan a nivel mundial, incluso impactando en el consumo de cerveza, por lo que el sector deberá modernizar su estrategia comercial y de posicionamiento.


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