A las rutas, otra vez

Multitudinario caravanazo y marcha en Uspallata contra San Jorge y la megaminería

La movilización del 17 de enero resignificó la fecha del inicio de la campaña libertadora de San Martín como “Gesta por el Agua”, en defensa de los bienes comunes y frente al avance de la megaminería en la cordillera.

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Ni el calor agobiante de pleno enero, ni la lluvia intermitente sobre la ruta, ni los controles policiales que demoraban el paso lograron frenar la voluntad de miles de vecinos y asambleístas que, desde distintos rincones de Mendoza, confluyeron este sábado en un multitudinario caravanazo hacia Uspallata contra San Jorge y la megaminería.

La protesta en Uspallata incluyó un corte de la ruta hacia Chile por 40 minutos

La jornada culminó con una marcha por la villa cordillerana en rechazo al proyecto minero San Jorge y a la megaminería, reafirmando una lucha que se expande en plazas, barrios y rutas de toda la provincia  y que busca torcerle el brazo al Gobierno. El gobernador, por su parte, no sólo ha reafirmado su voluntad política de avanzar con la megaminería, sino que ha advertido que dejará fluir las protestas pero de manera selectiva: siempre y cuando no se corten rutas, sería el criterio general que se aplica en Mendoza según la cara de quien se manifieste.

Informe Explícito: La guerra por el agua de Mendoza

Caravana de voluntades

Desde la madrugada, columnas de vehículos partieron del Sur mendocino y se fueron sumando a lo largo del camino. Primero se encontraron con los “parientes” del Valle de Uco y más tarde con cientos de autos, camionetas, combis, motos y bicicletas que llegaron desde el Gran Mendoza.

Mate en mano, banderas desplegadas y consignas repetidas en enormes banderas desplegadas y agitadas por el viento rutero, los manifestantes avanzaron con la misma fuerza con la que el Gobierno insiste en que la megaminería “llegó para quedarse”, avalada por votos legislativos y pactos políticos.

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Un entramado de protestas

El caravanazo se inscribe en un ciclo de movilizaciones que se intensificó tras la aprobación legislativa de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) el pasado 9 de diciembre. Desde entonces, se multiplican los ruidazos, muraleadas, cortes de ruta y acampes que sostienen la protesta social.

Organizados de manera horizontal y autoconvocada, vecinos y asambleístas han tejido un entramado que atraviesa territorios y comunidades, con el objetivo de frenar la explotación de oro y cobre en Uspallata.

La elección del 17 de enero como fecha de la movilización no fue casual. Ese mismo día de 1817, el Ejército de los Andes al mando de José de San Martín partió hacia Chile en la campaña libertadora. Hoy, las Asambleas por el Agua resignifican esa gesta con la consigna “Gesta por el Agua”, proyectando la memoria histórica hacia la defensa de los bienes comunes.

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Oro, cobre y agua en disputa

El proyecto San Jorge, emplazado en plena cordillera mendocina, busca extraer oro y cobre en una zona estratégica por sus reservas de agua y su valor ambiental y cultural. Allí atraviesa el camino del Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2014. Para el Gobierno, la aprobación de la DIA representa un paso hacia la “modernización productiva”. Para las comunidades, en cambio, implica el avance de la megaminería sobre un territorio que depende del agua para sostener la agricultura, el turismo y la vida cotidiana.

Avance lento, resistencia firme

Cerca de las 17, el convoy alcanzó Potrerillos en un avance lento, dificultado por el recambio turístico de quincena hacia y desde Chile y por los controles de la Policía y la Gendarmería. Los retenes y verificaciones ralentizaron el tránsito y generaron largas esperas, denunciadas por los vecinos como maniobras de dilación. Sobre el puente del río Mendoza, puerta simbólica de entrada a Uspallata, se desplegó una bandera con la leyenda “No a la minera San Jorge”. Pasadas las 18.40, el primer tramo de la caravana logró atravesar el puente, marcando un hito en la jornada.

Fuerte rechazo a la minería.

Fiesta y marcha en la villa cordillerana

El ingreso a la villa se transformó en celebración. Una fiesta de tambores, batucadas y aplausos esperaba a los manifestantes, recibidos como protagonistas de una gesta colectiva. El sonido de bombos y redoblantes se mezclaba con cánticos que reiteraban consignas históricas de la lucha ambiental en Mendoza: “El agua de la cordillera no se negocia”, “No a la megaminería”, “No a San Jorge”.

Cuando finalmente todos los vehículos arribaron, la movilización se convirtió en marcha. Las calles de Uspallata se llenaron de vecinos, familias y militantes ambientales que caminaron juntos, reafirmando la resistencia contra los intentos de habilitar la explotación minera en la zona. La jornada cerró con un mensaje claro: la defensa del agua y de los bienes comunes sigue siendo bandera de unidad y memoria en Mendoza.


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