
Más allá de la pirotecnia discursiva en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación por la Ley de Reforma Laboral hay un dato que sobresale por su contundencia política: el 70% de la representación mendocina se alineó con la precarización del trabajo de Javier Milei.
Este «bloque del sí», compuesto por una amalgama entre La Libertad Avanza (LLA) y los alfiles de Alfredo Cornejo en Cambia Mendoza, no es solo un número; es un síntoma de la nueva arquitectura del poder en la provincia y su relación con la Casa Rosada. Luis Petri, Álvaro Martínez, Facundo Correa Llano y Julieta Metral Asensio, conforman la armada libertaria mendocina, mientrasMercedes Llano sumó su voto a favor desde su banca del PD.
El pragmatismo como bandera
La estrategia del gobernador Cornejo ha sido clara: instruir a sus «espadas» legislativas, Pamela Verasay y Lisandro Nieri, para que acompañen el proyecto. El mandatario mendocino consolidó así su alineamiento con el jefe de Estado libertario.
En la política argentina, los «gestos» en el Congreso suelen ser la moneda de cambio para el «destrabe» de fondos y políticas específicas. Cornejo busca fondos para obras como la modificación de la Ley de Glaciares, que exige el lobby minero. El gobernador de Mendoza entiende que ser el «furgón de cola» (como acusa el peronismo) es el costo de mantener la provincia a flote en un contexto de asfixia fiscal.
Las renuncias del camino
La eliminación del polémico Artículo 44 —que pretendía reducir los salarios durante las licencias por enfermedad— demuestra que el oficialismo nacional, a pesar de su retórica de «no negociar», ha tenido que ceder ante los ruidos internos de la UCR.
«Nadie elige enfermarse», fue la consigna que obligó a retirar el apartado. Este retroceso táctico de Milei permitió que figuras de perfil técnico como la debutante Julieta Metral Asensio o el núcleo duro libertario encabezado por Luis Petri, pudieran blindar el resto de la reforma: el Fondo de Cese Laboral y la extensión del período de prueba.
La polarización nítida
En la vereda opuesta, el rechazo de Emir Félix y Martín Aveiro marca la última trinchera de un peronismo mendocino que, aunque vocal, se encuentra en una situación de debilidad numérica histórica. Su crítica sobre un «retroceso de décadas» choca contra la narrativa oficialista que vende la flexibilización como la única llave para combatir la informalidad en las Pymes. Además, votó en contra del proyecto la ex libertaria Lourdes Arrieta.
Para el mendocino de a pie, la pregunta no es quién gana la pulseada política, sino si este cambio en las reglas de juego realmente se traducirá en empleo genuino o simplemente en una mayor precarización. El «voto 8 a 2» es una victoria contundente para el Gobierno nacional, pero para Mendoza es una apuesta de alto riesgo: si los resultados económicos no acompañan el sacrificio de derechos, el costo político de esta alianza legislativa será cobrado, sin dudas, en las urnas del 2027.

