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La habilitación gubernamental para la minería metalífera en Uspallata no garantiza la entrada en acción de San Jorge. Para poner a andar la explotación de una mina, además de un plan y las habilitaciones correspondientes, se necesitan fondos para hacer frente a los costos de la operación.
El modelo extractivista adoptado por Argentina tiene alta dependencia financiera del mercado de capitales global. En ese terreno, las chances de San Jorge son difusas sin los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En definitiva, para convencer a los inversores de financiar a San Jorge se necesitan las condiciones de un modelo de enclave, que no es más que un divorcio de la suerte de la minería de la que corra la sociedad que la incuba.
Una regla de la minería indica que las productoras no entierran fondos propios en las montañas en busca de los metales que contienen, sino que recurren a inversores externos tentados a entrar por el potencial del negocio en juego.
La inversión en San Jorge
La sociedad que regentea el proyecto San Jorge planificó un desarrollo productivo considerado de mediana escala en el ámbito minero, cuya demanda de inversión no llega a los 600 millones de dólares.
La magnitud de la inversión pierde espectacularidad cuando se la compara con las inversiones que requieren otros proyectos extractivistas en pleno desarrollo de la producción o en tránsito a ese destino.
El tamaño de la inversión tiene relación con el de la producción potencial alcanzable con el proyecto. De todos modos, no es sencillo conseguir 600 millones de dólares en los mercados de capitales, salvo que se cuente con garantías fuertes de que la rentabilidad futura pagará la inversión con creces.
Ese supuesto no cierra en el proyecto de Uspallata sin el impacto en la renta del RIGI, como dejaron en evidencia los responsables de San Jorge cuando adelantaron que irían por la inserción en el régimen de excepciones fiscales, cambiarias y aduaneras que administra el gobierno nacional a discreción. Ese es el paso siguiente para la minera, luego de conseguir la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental en la Legislatura y la disposición del gobernador Alfredo Cornejo para avalarla tan pronto como sea necesario para el plan de negocios de la compañía, que integran una gigante suiza y un poderoso grupo nacional.

El único foco de resistencia que quedó en pie es la protesta callejera, aunque se mostró debilitada respecto a la demostración que entregó en diciembre de 2019 contra la derogación de regulaciones previstas en la Ley 7722.
La sociedad que controla la Minera San Jorge la integran Zonda Metals GmBH (subsidiaria del Grupo Solway, de Suiza) y el Grupo Alberdi, de Argentina. Esta conformación societaria se consolidó un año antes de la aprobación legislativa de la DIA del proyecto radicado en Uspallata. La gigante suiza de la minería es accionista mayoritaria, con lo cual es la controlante de la sociedad, en la que mantuvo como presidente al abogado mendocino Frabián Gregorio, líder del proyecto San Jorge desde su lanzamiento, hace cerca de dos décadas.
El también CEO del proyecto adquirió una destreza particular para caminar los pasillos del poder empujando un negocio con mala reputación social en su largo peregrinar hasta llegar a las puertas del objetivo: entrar máquinas y obreros a dinamitar la cordillera de Uspallata en pos de acercar el cobre que contiene al mercado.
El presidente de la UIA, un comodín
No obstante, el mayor caudal de influencia política lo aportó el Grupo Alberdi, que es liderado por Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), una de las más influyentes corporaciones empresarias del país.
El proyecto se sostiene sobre la base financiera y técnica del Grupo Solway (Suiza) y se apoya en la influencia política y empresarial del Grupo Alberdi liderado por Martín Rappallini.
El rol de Rappallini en la poderosa gremial empresaria representa un comodín para San Jorge en la partida para definir el ingreso al RIGI del negocio con el cobre de Uspallata. El dirigente se ha mantenido con cautela frente al gobierno mientras en la industria avanza una crisis temible derivada del rumbo económico elegido por Javier Milei. Con sus intereses en el extractivismo ganando terreno se entiende mejor la postura del presidente de la UIA.
Con la DIA aprobada, San Jorge necesita el RIGI para ampliar el abanico de inversores interesados en volcar sus fondos a la operación de la mina de cobre de Uspallata. Sin el RIGI se encogería el universo de inversores.
El RIGI implica fuertes incentivos fiscales para proyectos de gran escala, permitiendo importar maquinaria sin impuestos, repatriar utilidades y acceder a arbitraje internacional, lo que busca impulsar el desarrollo de cobre, litio y otros minerales, generar empleo y divisas. En definitiva, el RIGI mejora la renta que se llevan las mineras, a la vez que las habilita a sacarla del país sin carga tributaria.
El RIGI es esencial para el proyecto de minería de cobre San Jorge en Uspallata porque aborda directamente la necesidad crítica de financiamiento y rentabilidad en el mercado global de capitales.
| Aspecto Clave | Impacto del RIGI |
| Atracción de Inversores | Amplía el universo de inversores interesados. Sin el RIGI, las chances de obtener los 600 millones de dólares necesarios para la operación son difusas. |
| Rentabilidad y Garantía | Proporciona las garantías fuertes de que la rentabilidad futura pagará la inversión «con creces», lo cual es indispensable para atraer capital. Sin su impacto, la ecuación de renta no cierra. |
| Incentivos Fiscales y Aduaneros | Ofrece fuertes incentivos fiscales para proyectos de gran escala, permitiendo: <ul><li>Importar maquinaria sin impuestos.</li><li>Acceder a un régimen de excepciones fiscales, cambiarias y aduaneras.</li></ul> |
| Flujo de Capital | Mejora la renta que se llevan las mineras y las habilita a repatriar utilidades y sacar el capital del país sin carga tributaria. |
| Marco Legal y Seguridad | Otorga acceso a arbitraje internacional, lo que refuerza la seguridad jurídica para los inversores externos. |
| Modelo de Negocio | Permite establecer un «modelo de enclave», separando la suerte del negocio minero de la coyuntura de la sociedad que lo alberga, lo cual es atractivo para el capital extranjero. |
En síntesis, el RIGI transforma un proyecto de mediana escala con financiamiento incierto en una propuesta de alta rentabilidad y bajo riesgo fiscal/cambiario para los inversores globales, lo cual es la única vía que la sociedad Minera San Jorge considera viable para conseguir el capital operativo.

