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Según un informe elaborado sobre la base de datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la cantidad de empresas empleadoras en el sector privado registró en marzo una caída del 2,8% interanual a nivel nacional. Esta contracción significó la pérdida neta de 14.044 firmas en apenas doce meses, dejando un total de 481.635 empleadores activos en el país. Los datos fueron compilados por la consultora Politikon Chaco.
El dato consolida una tendencia dramática: el indicador acumula veinticinco meses consecutivos de descensos interanuales en todo el país. Sin embargo, las alarmas se encendieron con mayor fuerza al detectarse que la velocidad de la caída comenzó a acelerarse con fuerza a partir de septiembre de 2025, convirtiendo a marzo de 2026 en el mes con la baja más profunda de todo el período recesivo.
El impacto en el tejido productivo de Mendoza
En este complejo mapa nacional de persianas bajas, la provincia de Mendoza no logró quedar al margen del impacto macroeconómico. Según los datos del mapa nacional, Mendoza registró una caída interanual del 2,9% en marzo de 2026 en comparación con el mismo mes de 2025, un desplome apenas una décima por encima del promedio general de la Argentina.
Sin embargo, el impacto adquiere dimensiones de fractura estructural cuando el análisis se extiende al mediano plazo. Al evaluar la evolución de las empresas formales desde el cambio de gestión nacional (marzo de 2026 contra noviembre de 2023), el reporte es taxativo: en la denominada «era Milei«, desaparecieron 26.213 empresas empleadoras en todo el territorio nacional, marcando un retroceso del 5,2%.

En ese mismo lapso de poco más de dos años, la provincia de Mendoza sufrió una contracción del 5,8% en su stock de empresas. Esto implica que casi seis de cada cien empleadores mendocinos del sector privado formal dejaron de existir o pasaron a la informalidad laboral debido al ahogo recesivo, la caída del consumo masivo y el incremento de los costos operativos.
Radiografía sectorial y el mapa de la crisis federal
A nivel país, la fisonomía de la crisis muestra asimetrías sectoriales y regionales muy marcadas. El informe de Politikon Chaco detalla que, por rubros, el sector comercial fue el que sufrió la mayor sangría en términos absolutos al perder 5.145 firmas en un año (-3,5%), seguido de cerca por la industria manufacturera, que lideró las mermas relativas con un retroceso del 4,5% (-2.167 empresas).
No obstante, el golpe de gracia de la actual gestión económica lo experimentó la construcción, cuyo stock empresarial se hundió un 9,5% desde noviembre de 2023, afectada directamente por el freno total de la obra pública formalizado por la Casa Rosada.
El mapa federal («mapa.jpg») quedó pintado casi por completo de un rojo punzó. En los extremos, La Rioja registró el derrumbe interanual más severo de la Argentina con un -10,7% (-12,8% respecto a noviembre de 2023), mientras que los grandes distritos traccionaron la mayor pérdida en volumen bruto: la provincia de Buenos Aires restó 4.311 firmas, Córdoba 2.187 y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires 1.539. Ante esta desolación, la provincia de Neuquén emergió como la única y solitaria «isla» verde de crecimiento en todo el territorio, sumando apenas 12 empresas (+0,1% interanual y +2,1% desde finales de 2023) al amparo del imán energético de Vaca Muerta.
Mendoza en el panorama cuyano
Mirando el panorama en Cuyo, en Mendoza el tejido empresarial está severamente dañado: la caída mendocina acumulada del 5,8% desde noviembre de 2023, pero se ubica holgadamente por debajo del quebranto sufrido por San Juan (-7,1%), una provincia históricamente más dependiente de la obra pública y de grandes proyectos de inversión hoy ralentizados, aunque se posiciona levemente por detrás del registro de San Luis (-5,3%).
La pérdida de casi un 6% de las empresas que brindan empleos formales en Mendoza expone las dificultades del entramado pyme y de los sectores productivos tradicionales para sostener estructuras de empleo formal en un contexto macroeconómico hostil.

