El país de Lagarde y Macri

Se amplió la brecha entre ricos y pobres por tercera vez desde que rige el plan del FMI

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El 20% más rico se queda con la mitad de la riqueza y el más pobre no llega al 5%.

La brecha entre ricos y pobres se agrandó otra vez en el primer trimestre de este año. Es una constante desde que estalló la crisis de la deuda, en el segundo trimestre del año pasado.

Las últimas tres mediciones constataron avances de los más ricos junto a retrocesos de los más pobres en la distribución de la riqueza. El asalto a los ingresos ajenos para engordar los propios se desplegó en el teatro de operaciones reconfigurado por la irrupción del Fondo Monetario Internacional.

Los ingresos promedio del 10 por ciento más acaudalado de la población fueron 21 veces superiores a los del 10 por ciento menos favorecido en el primer trimestre. Un año antes, la diferencia era de 20 veces. La tendencia se repite cuando se compara la mediana de ingresos para cada decil. En este caso, la diferencia a favor de los más ricos pasó de 16 a 17 veces en un año.

El crecimiento de la desigualdad es el dato saliente del informe sobre la distribución del ingreso que difundió este miércoles el INDEC. La brecha se cuantifica cada tres meses mide mediante un sondeo enmarcado en la Encuesta Permanente de Hogares.

La investigación contempla la división de la población en 10 grupos iguales en cantidad de integrantes, definidos por el nivel de ingresos. Cada estrato aglutina a unas 2.826.000 personas. La riqueza total distribuida en el primer trimestre del año en curso ascendió a 380 mil millones de pesos.

Respecto al año anterior, se agrandó la porción de la torta que se sirvieron los ricos a la vez que se achicó la que compartieron los más pobres.

Es decir, se profundizó la inequidad en la distribución. El salto del coeficiente Gini de 0,434, en el último trimestre del año pasado, a 0,447, en el primero del presente, grafica la tendencia a favor de la concentración de la riqueza. El coeficiente Gini establece el grado de desigualdad de una economía en una escala que va del 0 al 1. Cuanto más se aleja el índice del 0 mayor es la desigualdad.

La brecha entre los grupos que están en los extremos de la estratificación por ingresos es grosera. Considerando el coeficiente Gini, más de 100 países en el mundo tienen mayor equidad distributiva que Argentina.

Los datos del primer trimestre empujaron al país aún más atrás en ese ranking. Los desequilibrios no terminan en la comparación del estrato más alto con el más bajo.

Las diferencias en los porcentajes de participación en la riqueza total de cada decil son escandalosas. La tajada del decil más acaudalado por poco no duplica en tamaño a la del segundo estrato más rico.

Según la escala definida en base al ingreso per cápita familiar, el décimo más rico de la población se quedó con el 32,8 por ciento de la riqueza generada en primer trimestre por la economía nacional, unos 124.628.730.000 de pesos. El grupo que le sigue acaparó el 17 por ciento, unos 64.760.686.000 pesos.

Los números desnudan la existencia de una matriz para la distribución que favorece la concentración extrema de la riqueza. Los resultados están a la vista: el 20 por ciento de la población se embolsó el 49 por ciento de los ingresos totales de enero, febrero y marzo, unos ‭189.389.416.000‬ pesos.

Y no termina ahí la desigualdad de la distribución. El 51 por ciento de los recursos que no logró captar el 20 por ciento más rico del país, unos 190.610.584.000 pesos, no se repartió con equidad entre los ocho deciles restantes.

El 10 por ciento más castigado en materia económica alcanzó a morder nada más que el 1,5 por ciento de la torta. El que le sigue en orden ascendente casi lo duplica, con el 2,9 por ciento. El tercer grupo entre los más pobres captó el 4 por ciento,  un punto y dos décimas menos que el decil siguiente. El quinto decil retuvo el 6,5 por ciento de la riqueza total, el sexto acaparó el 7,9 por ciento; el séptimo, el 9,8 por ciento, y el octavo se quedó con el 12,3 por ciento.

El ingreso per cápita familiar promedio de la población es de 13.400 pesos por mes. Surge de la división de la riqueza total del país por la población, sin reparos en la desigualdad enorme en la distribución. Un ejemplo extremista:  los que conforman el 10 por ciento más rico embolsan unos 44 mil pesos, mientras los más pobres apenas llegan a los dos mil pesos.

Las diferencias entre deciles registradas en base al ingreso per cápita familiar no varían demasiado si la comparación entre grupos se rige por los ingresos individuales o bien por los ingresos totales de la familia, siendo este último escenario el menos favorable para el grupo más rico, con tres puntos menos de participación que en el esquema de referencia desarrollado antes.

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