El plan del Fondo

Un pacto de fin de mandato para convalidar la flexibilización laboral y previsional

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Mauricio Macri asumió el llamado a un pacto al peronismo en una visita a Loma Campana, en Vaca Muerta, el viernes. Foto: Casa Rosada

El gobierno no puede frenar la inflación ni manejar los vaivenes del dólar. La capacidad industrial instalada tiene niveles de ociosidad históricos. La pobreza crece, los salarios caen. El gobierno demuestra que no tiene un plan. El manojo de medidas que va tirando a la cancha se deshilacha. El mandato presidencial termina en siete meses. Y faltan menos de 50 días para presentar los candidatos.

Mauricio Macri salió a pedir un salvavidas en el ocaso de su primer mandato y con la economía totalmente descontrolada. En una avanzada mediática motorizada vía el diario La Nación el macrismo salió a pedir el consenso de la oposición amigable para los 10 mandamientos del plan del Fondo Monetario Internacional.

El pacto fue conversado de antemano con Miguel Pichetto, senador nacional del peronismo asociado en los temas centrales con el gobierno.

Roberto Lavagna, presidenciable con apoyo de sectores del peronismo, del radicalismo y del socialismo; Sergio Massa, presidenciable del Frente Renovador, y Juan Manuel Urtubey, presidenciable dentro de su propia estrategia con escaso apoyo extra, negaron saber del pacto y pusieron condiciones para ir a firmar.

Después, Macri los llamó por teléfono. Cada uno puso sus condiciones, sin negarse definitivamente al pacto. La estrategia del gobierno está abierta.

El papel de Cristina

En la negociación con la oposición, el macrismo se encontró con un pedido que no esperaba. Massa condicionó su participación en la discusión del pacto a la suma del kirchnerismo al debate. Urtubey también le pidió a Macri convocar a Cristina Fernández de Kirchner a la negociación del pacto.

Recorte de la portada de La Nación online del 2 de mayo a las 19.

Los pedidos por Cristina golpearon el principal objetivo del gobierno con el pacto en torno al decálogo de mandamientos del macrismo. “Encapsular el efecto que tiene Cristina en la oferta electoral”, como lo expresó La Nación en la promoción inicial del pacto.

Apoyo del establishment

El convite mediático rápidamente ganó apoyo de las empresas que editan los diarios más influyentes, de los empresarios que acompañaron a Macri en la carrera a la Rosada y hasta de la Iglesia católica.

Entre los 10 mandamientos del pacto, los dos más trascendentes versan sobre el trabajo y las jubilaciones. El FMI pretende reformar el sistema jubilatorio argentino. Que los trabajadores se jubilen más viejos.

El Fondo como el establishment empresarial pujan de forma permanente por la flexibilización laboral. El pacto macrista opositor debería asegurar esos dos objetivos.

El tiro por la culata

El macrismo puro y duro buscó potenciar las chances electorales de Macri con un pacto con el panperonismo. Pero la jugada fue aprovechada por sectores internos de Cambiemos interesados en esmerilar la presidente con el fin de dejarlo sin reelección.

El presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, directamente pidió sumar a Lavagna, Massa, Pichetto y Urtubey a las listas de Cambiemos. Los cuatro quieren ser presidente, como Macri.

Cornejo quiere a Massa, Pichetto, Lavagna y Urtubey en las listas de Cambiemos

“Creemos que hay que ampliar Cambiemos para enfrentar las vicisitudes que la Argentina tiene. Hay que dar confiabilidad de que la Argentina no va a volver atrás, que no va a caer nuevamente en el populismo. Y esas garantías el Gobierno solo no las puede dar, así que nos parece muy bien esta convocatoria a un acuerdo y, por qué no, que tenga un correlato electoral también”, exclamó el gobernador de Mendoza.

“Para mí, ya es útil ampliar Cambiemos a otras fuerzas, a otros dirigentes como Lavagna, como Pichetto, como Urtubey, como Massa”, proclamó.

El díscolo del Pro, Nicolás Massot, presidente del bloque de Diputados de Cambiemos, salió rápidamente a apoyar la moción de Cornejo.

La respuesta del riñón macrista no se hizo esperar. Desde el presidente hasta sus principales espadas electorales se despegaron del plan sugerido por Cornejo.

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