Botón de muestra del mercado

Cuentas offshore y guerra entre empleados, el modelo de enriquecimiento de Alfredo Coto

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El asesinato de Vicente Ferrer, un jubilado molido a golpes por dos empleados de Coto Supermercados, volvió a poner en agenda el accionar empresarial y social de uno de los empresarios con mayor pero en la cartelización supermercadista de Argentina.

Guerra entre empleados, penalización, despidos en castigo por no cumplir con normas de persecución dentro de la empresa son algunas de las tácticas de enriquecimiento de Alfredo Coto y familia descriptas en una investigación periodística colectiva titulada Coto de caza.

Allí también se aborda la ofrenda del gobierno de Cambiemos a Coto: el blanqueo multimillonario  -fueron 7 mil millones de pesos que estaban en el exterior- ofrendado por el gobierno de Cambiemos a Alfredo y Gloria Coto.

Gloria y Alfredo Coto en una foto de la revista Caras.

En los Panamá Papers

El dueño del supermercado Coto figura en los famosos Panamá Papers con cuatro sociedades radicada en paraísos fiscales, uno de los beneficiarios de estas empresas fue Néstor Ramos, quien fue uno de los financistas radicados en Suiza que realizaron los movimientos no declarados por Lázaro Baez en la investigación que se le sigue en su contra.

También Coto es un eterno presente en todas aquellas listas de fuga de divisas. Una investigación del Congreso lo señala con una salida de 63 millones de dólares a nombre de la empresa pero existen otras con nombre propio, si se suman las distintas registros la suma de Coto asciende a 110 millones de dólares.

Coto nunca pierde

Las políticas de enriquecimiento de Alfredo Coto no son exclusivas de él ni de su marca. Tal como ilustró Paula Abal Medina -socióloga investigadora del Conicet y autora del libro Ser sólo un número más– en Coto hay un sistema punitivo que plantea básicamente una guerra permanente entre los empleados jerárquicos y no jerárquicos por la defensa de la propiedad privada de Coto.

“Hay un relato de uno de los despedidos que contó que no les hacía pegar a las mecheras que robaban queso pero sí las mandaba a encerrar a una cámara de frío. No las encerraban con llave pero las personas tenían tanto miedo que no abrían la puerta”, contó entrevistada por Futurock.

“Los empleados repiten que Coto nunca pierde ni va a perder. Toda pérdida de la empresa se transfiere con sanciones monetarias a los empleados. En particular a los jerárquicos”, indicó Abal Medina.

Uno de los trabajadores de lácteos de Coto relató a la investigadora: “Cuando el queso empieza a generar hongos y no se vendió les sacaba esa parte y los volvía a meter en la góndola”. Eso porque si no significa una pérdida en el sector lácteos y por consiguiente a su salario.

Un pionero en la ilegalidad

Abal Medina indicó que otra de las características de la cadena Coto son “los niveles de ilegalidad”. “En los años cercanos al 2001 a los empleados los hacen trabajar horas extra y no se pagaban, se compensaban”.

Los empleados formaban así un “banco de horas” que la empresa devolvía a su conveniencia. Esee sistema inspiró parte del articulado de la ley de reforma laboral que el macrismo intenta imponer sin éxito desde hace años.

La propia Gloria Coto es una defensora de las reformas laborales y la flexibilización que les permita ganar aún más dinero.

Esta es la entrevista completa a Paula Abal Medina:

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