Cerca de la UCR y el PRO

El partido evangélico pide pista en Mendoza: “No podemos ganar una elección pero podemos inclinar la balanza”

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Walter Lucero, referente del Partido UNO en Mendoza. Foto: Valores Mendoza

El partido de los evangélicos UNO irrumpió en la agenda este fin de semana tras conocerse una reunión que sus dirigentes mantuvieron con Patricia Bullrich. Tiene otros encuentros en agenda con referentes de la UCR, como Alfredo Cornejo, y del PRO. En Mendoza, UNO apoya decididamente a Rodolfo Suarez.

Su bandera principal es el rechazo a la despenalización del aborto. Quieren formar parte de un frente electoral que será decididamente opositor.

“No podemos ganar una elección, pero podemos inclinar la balanza”, le dijo a EXPLÍCITO Walter Lucero, el referente de UNO en Mendoza. Se trata de un empresario que fue candidato a senador provincial por la Lista 8 del partido Valores para mi País y Partido Federal, en 2019.

Diferenciándose del pastor senador Héctor Bonarrico, con quien dijo compartir los valores, Lucero considera a cada iglesia un comité en potencia. “Tenemos una iglesia en cada barrio y en cada rincón. Hay muchos que van a la iglesia y les interesa participar, los estamos formando”, resumió.

En una entrevista con este medio, Lucero aseguró que “UNO no es radical ni peronista”, a la vez que dejó en claro que la fuerza de base religiosa ofrecerá a sus soldados para las próximas elecciones.

-¿Cómo es el armado de Partido UNO en Mendoza?

El espacio está constituido gran parte por gente evangélica, no quiere decir que es confesional, pero son los que más se suman. En Mendoza venimos trabajando hace un buen tiempo con algunos movimientos evangélicos. Ahora está la posibilidad de empezar a conversar con diferentes espacios políticos.

-¿En Mendoza con quiénes tuvieron acercamientos?

El grupo es una mesa nacional. Han tenido reuniones con Patricia Bullrich y ahora están esperando una reunión con la gente de la Unión Cívica Radical, que sería Alfredo Cornejo, están en conversaciones para integrar algún frente el año que viene.

-Específicamente en Mendoza ¿con quien trabajan?

Hay un espacio que se llama Valores Mendoza, que venimos liderando hace un buen tiempo. El año pasado, habiéndose declarado Rodolfo Suarez pro-vida (N. de la R: están en contra del derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo) consideramos que apoyarlo era lo más conveniente y oportuno. Hay acercamientos, estamos en conversaciones.

-Con el sector del gobernador actual entonces son esas conversaciones…

Si. La mesa nacional si toma una decisión acataremos esa decisión, porque UNO es orgánico. La idea es ser un movimiento a nivel nacional. Hay ocho provincias ya, hay gente que viene desde hace mucho tiempo, como Walter Ghione y Ana Valot.

¿Por qué les interesa tanto diferenciarse de Bonarrico?

Bonarrico tiene ya su espacio que se llama MasFe y ha dado su claro entendimiento de que acompaña al exgobernador Cornejo, más que a Suarez. Tenemos buena relación pero hay que aclarar que no es referente de UNO. Compartimos los valores con Bonarrico, pero no es la persona que va a liderar este espacio.

-¿Cómo están armando la militancia?

La militancia son los cuadros políticos que se están formando. En cada lugar siempre hay gente en las congregaciones que quiere participar. Tratamos que los que quieran se involucren activamente con una tarea de militancia. La única diferencia es que tenemos base en toda la provincia, en todos los departamentos hay una iglesia, en cada rincón hay una iglesia, un lugar donde poder militar.

– ¿En las iglesias buscan su base de sustentación?

Hay personas que asisten a una congregación y quieren participar. está claro que queremos recuperar los valores en Argentina. Hay ONGs de corte evangélico que siempre están colaborando con el más necesitados, hay muchísimas asociaciones cuya idea es poder acercar ayuda a los que más necesitan.

¿Qué porcentaje de creyentes son evangélicos en Mendoza?

Habíamos hecho estadísticas. En argentina hay 6 millones de evangélicos protestantes, los católicos son algo de 9 millones. En Mendoza no lo tengo bien claro pero hay un buen grupo. No ganaríamos una elección pero podemos inclinar la balanza. Podemos sumar en un frente y por eso es que estamos participando, ahora nos parece conveniente.

-¿Por qué ahora es conveniente?

El movimiento evangélico en Argentina ha ido tomando otros roles. En los años 70 no encontrabas abogados o arquitectos o ingenieros y contadores evangélicos. Hoy tenés todo un grupo de profesionales. Hay congregaciones repletas de profesionales. Como ciudadano argentino la Constitución nos demanda obligaciones y nos da derechos. Queremos el bien del país. Hay un cierto despertar político.

-¿Seria un frente opositor?

Este movimiento no es radical ni peronista. En el gobierno de Macri se movilizaron 5 millones de personas para decir no al aborto. Cuando vos lo decís una vez, lo decís otra vez y el gobernante insiste, ahí está claro dónde uno se va a colocar. No somos macristas ni peronistas, somos UNO.

-¿Se posicionan por el anuncio de Fernández para despenalizar el aborto?

No solamente somos pro-vida. Hay discusiones de fondo a nivel país que tienen que ver con la economía, con la salud, con la educación. No sólo somos pro-vida. Estamos trabajando para llevar un plan de gobierno. Respetamos a las minorías y a los colectivos, lo único que no hacemos es levantar sus banderas.

-¿En lo económico cuál es el proyecto?

Creemos respecto a lo económico que cada argentino tiene que tener un trabajo. No queremos un Estado que esté sustentando a la población porque no existe, no funciona. Hay que trabajar en economías regionales, en la exportación de nuestra producción. Hablamos de que tanto el obrero como el empresario puedan crecer.

-¿Cuál es el rol del Estado para ustedes?

La palabra Patria viene de padre. El padre te tiene que ayudar, pero si vos tenés 40 años el padre te puede decir ‘no te puedo sostener más’. El Estado tiene que garantizar que las empresas tengan confianza para crecer. La herramienta es el trabajo digno para que la mamá y el papá que puedan sustentar a sus hijos.

-En los últimos cuatro o cinco años se vino a pique en Mendoza el trabajo privado en blanco según todas las estadísticas oficiales ¿Tienen algún plan para llevarle a Suarez?

Cuando nos toque estar dentro de la tarea política tomaríamos decisiones. El empresario tiene que sentir una cierta confianza. Saquemos el relato del oligarca, hay muchos empresarios que quieren brindar trabajo, pero tienen una gran carga impositiva.

-¿Un punto para ustedes es sacar impuestos?

Por ahí podés cobrarlos igual, pero alivianando la tarea. Habría que volver a la pasantía como hace 20 años. La persona percibía una ayuda del Estado y trabajaba cuatro horas en una empresa, eso ayudaba a que no hubiera desocupados y ayudaba a los empresarios. Esto es sentido común.

-Cuando se piensa en grupos evangélicos avanzando en la toma del poder es inevitable la referencia con Bolsonaro en Brasil y con el golpe de Estado en Bolivia.

En Brasil la gente entendió que Bolsonaro era lo más conveniente. Convengamos que el mismo votante que votó a Bolsonaro votó a Lula. Con Odebrecht todo se tergiversa. En Brasil el pueblo evangélico entendió que querían un cambio y este hombre les dio la esperanza. En el caso de Bolivia estamos en contacto con gente de Santa Cruz de la Sierra y ellos no querían la re-reelección de Evo Morales. El pueblo se terminó expresando. Tocó la casualidad de que una mujer de corte evangélico lo lleva a ese punto, pero podría haber sido otra persona.

-Evo no tenía un aval para la re-reelección, pero el gobierno de Jeanine Añez es un gobierno defacto.

Yo estoy en contacto con gente de Cuba, de Venezuela, conozco el chavismo, el tema pasa que cuando el pueblo te dice que no todo depende de quién te cuente el relato. La gente de Santa Cruz de la Sierra te dice que ellos habían dicho que no.

-El evangelismo está asociado a esos procesos. En Bolivia los evangélicos estuvieron para tomar el poder con el derrocamiento de Evo.

El pueblo evangélico protestante, como ha ocurrido con Donald Trump, tiene otro tipo de participación. En el caso de Bolivia y de Brasil el evangélico ha entendido que no sólo tiene una cuestión de fe sino de ciudadanía. Sí entendemos cuando hay procesos que deben terminar y empezar otros.

-¿Argentina está en ese proceso para ustedes?

Argentina tiene que respetar la democracia. La democracia es muy distinta de la dictadura con la que tantos insisten. Cuando vos querés imponer las cosas por más que no uses traje estás en una dictadura. Si estamos en democracia, todos nos podemos expresarnos. Ahora, llegar a tumbar proyectos que beneficien a toda una provincia o a un país por el sólo hecho que no sea de mi color político, no es bueno.

-¿Como cuál? ¿Portezuelo?

Hay muchos ejemplos. Portezuelo va a beneficiar, la crisis puede ser muy dura.

-¿Pero a qué proyectos se refiere?

Creo que arrancamos en el 82 bien, arrancamos con el proyecto de que Argentina podía vivir en democracia. Pero no tenemos que tergiversarla. Dije proyectos por decir. Pero hoy no te podés expresar a través de tu perfil porque el humor social cambia entonces te van a ir a controlar. ¿Cómo te van a decir como gobierno que no podés poner que no te gusta tal o cual cosa?

-Eso no ha pasado, por eso le pido un ejemplo concreto

Por eso digo, lo que hay que respetar es la democracia. Por eso no hablo de un partido político en específico. Todos tenemos que cuidar la democracia.

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