Números, creer o reventar

El rol de las encuestas como sujeto político antes y después de las PASO

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“Los estudios cuantitativos y cualitativos de opinión tienen una funcionalidad estratégica en las campañas electorales. Son insumos para la toma de decisiones, por ejemplo, desarrollar una estrategia de campaña, testear un mensaje, evaluar la imagen de los candidatos o los costos políticos de sus decisiones. Pero en las últimas décadas, a medida que se acentúa el hecho de que vivimos en democracias mediáticas, los estudios de opinión también tienen cada vez más usos públicos, en ocasiones, orientados a hacer propaganda, fortalecer o erosionar determinada propuesta política”.

Así definió días atrás Sergio Pascual el uso político que su hace de los datos recopilados en la población. Un experimentado encuestador mendocino que trabajaba para el radicalismo solía decir que no creía en las encuestas y que no había que hacerlo, al menos no en las que se hacen públicas, pues siempre hay un recorte de la información según sea lo que se quiere comunicar.

“La difusión pública de las encuestas y la instalación mediática de escenarios pueden potencialmente influir en las preferencias del electorado, sobre todo durante la fase final de la campaña electoral, momento en que los indecisos definen su voto”, completaba Pascual. Es decir, las encuestas son actores políticos.

En ese escenario puede entenderse la disparidad de las encuestas previas a las PASO, que en su mayoría erraron por hasta 10 puntos porcentuales inflando a Macri y subvalorando a Fernández.

Según un análisis reciente de Celag.org, “prácticamente todas las encuestas ubican a Fernández en torno al 50% -puntos más, puntos menos- y a Macri un tanto por encima del 30%, siendo la diferencia promedio de todas las encuestas relevadas de 18,32%”.

Aquí el cuadro difundido por ese organismo, con un promedio de las encuestas y la fecha en la que se realizaron.

 

“Como puede apreciarse entonces, el promedio de las encuestas no difiere prácticamente de los resultados del 11 de agosto. Es decir que, tomando con cautela estos sondeos, podemos intuir que las preferencias de los argentinos no han variado en estos últimos meses, evidenciando una intención de voto sumamente consolidada y con pocas perspectivas de variación posible”.

Celag.org

 

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