A todo o nada

Macri decretó la guerra con las petroleras para congelar el precio de los combustibles

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La nafta se mantendrá al mismo precio por tres meses.

Mauricio Macri impuso el congelamiento del precio de los combustibles por 90 días mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). La decisión generó una insalvable confrontación con el sector petrolero porque implica la fijación de un techo a la cotización del petróleo en el mercado interno por debajo del valor internacional, que actuaba como referencia hasta ahora.

El decreto obliga a las petroleras a sostener el nivel de producción y a entregar los volúmenes habituales de crudo. Y a las refinerías y estaciones de servicio a mantener la calidad.

El freno a la suba en los combustibles es una de las más significativas medidas del paquete de corte populista con el que el presidente busca recomponer sus chances electorales después de la dura derrota en las PASO del domingo. Por eso, el rechazo de los empresarios, así como el del poderoso sindicato petrolero y el del gobierno de Neuquén, no sería vinculante para su ejecución.

Con el anuncio del congelamiento, Macri provocó una reacción beligerante del sector petrolero, con mayor tensión aún entre los actores vinculados a la explotación de Vaca Muerta. Las operadoras, el Sindicato de Petroleros y el Gobierno de Neuquén coincidieron en que la decisión presidencial debilitará tanto a las inversiones comprometidas como al potencial para atraer nuevas.

En particular, las petroleras perderán ganancias, el sindicato tendrá dificultades para sostener los puestos de trabajo si cae la actividad y la provincia cobrará menos regalías e Ingresos Brutos.

Pereyra advierte que sacará 25 mil petroleros de Vaca Muerta a la calle si congelan los combustibles

El rechazo fue inmediato. El sindicalista Guillermo Pereyra amenazó con paralizar las actividades en la formación, mientras el gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, salió a pedir públicamente la marcha atrás en la decisión del gobierno nacional.

Escenario de campaña

En el escenario político configurado por las PASO, se conjugan intereses que justifican las reacciones de Pereyra y Gutiérrez contra Macri, con quien sostuvieron una alianza estratégica desde el inicio del mandato presidencial cimentada en los réditos mutuos de la política para Vaca Muerta.

Otros tiempos. La campaña para las PASO incubó motivos para iniciar el despegue. El sindicalista Pereyra transita el final de su mandato como senador nacional por el MPN, al que también pertenece el gobernador, y va por su reelección.

Con el peronismo cortado al frente de las preferencias electorales de los neuquinos, la pelea por la tercera banca es entre el candidato macrista Horacio Quiroga y el líder de los trabajadores petroleros. El distanciamiento con críticas a Macri, fue el foco de la campaña de Pereyra, quien quedó tercero en las PASO, a tres puntos y medio de Quiroga.

De cara a las generales de octubre, el emepenista profundizará esa línea con el objetivo de desplazar al macrismo del segundo lugar, que otorga una banca en la Cámara Alta. Pereyra va en una lista sin fórmula presidencial. Cuanto más dañado llegue Macri, más chances tendrá de retener su banca en las urnas.

Gutiérrez ya ganó la reelección en marzo, extendiendo otros cuatro años la hegemonía del MPN en la provincia, adonde no perdió nunca en comicios por la gobernación en seis décadas. El partido provincial se identifica con los intereses de las compañías que operan yacimientos en Neuquén. El petróleo es la base de la economía local y la principal fuente de recursos del Estado.

Eso, sumado a las necesidades de las estrategia electoral, despojó de incentivos al sostenimiento de la alianza con Macri. Si encima una medida del presidente tiene efectos negativos sobre los negocios en Vaca Muerta el camino de Gutiérrez hacia el distanciamiento está allanado.

Gutiérrez activó su aparato de propaganda para adjudicarse la marcha atrás de Macri

Los empresarios optaron por ventilar sus críticas de forma velada. Los más afectados son los productores sin refinería ni comercialización, entre los que se cuentan ExxonMobil, Vista Oil&Gas, Chevron, Pluspetrol, Equinor y Tecpetrol.

Mientras que otro grupo de compañías se enfrentan al dilema de explicarles a sus accionistas extranjeros que una decisión política les podó la renta. En ese lote están YPF, PAE, Shell, Pampa y Vista.

La negociación fallida

Ante las reacciones adversas, sobre todo la del sector empresario, el Ejecutivo demoró su puesta en marcha para intentar negociar un acuerdo con los sublevados. Lo único que consiguió el gobierno con esa instancia fue alimentar la confusión que originó con su errática reacción ante el resultado de las PASO.

La gestión con las petroleras no avanzó ni un ápice. Las necesidades de mínima del gobierno, conllevaban condiciones que las productoras de petróleo no estaban dispuestas ni a analizar.

Esfumadas las esperanzas de conseguir un acompañamiento de los empresarios, Macri dispuso las reglas para el congelamiento de precios de los combustibles mediante un DNU. La normativa, publicada este viernes en el Boletín Oficial, establece que tanto los combustibles como el crudo se comercialicen por tres meses con los precios que regían hasta el viernes pasado.

La medida tiene un doble efecto: evita que la corrida cambiaria pos-PASO golpee los bolsillos de los consumidores, a la vez que jaquea la rentabilidad de la productoras de petróleo.

Negocio en jaque

Las nuevas reglas establecen que para la comercialización de crudo en el mercado interno regirá un tipo de cambio fijo a 45,14 pesos por dólar con el barril a 59 dólares, independientemente de la cotización internacional.

El barril local quedaría a entre 40 y 45 dólares (25% por debajo del precio internacional), siempre y cuando la moneda norteamericana se mantenga en 59 pesos por unidad, como cerró el jueves. En caso de continuar la devaluación, el precio del petróleo en el mercado nacional sería aún más bajo.

Para cubrir los costos de la extracción en Vaca Muerta, se necesitan entre 35 y 50 dólares por barril, dependiendo de las particularidades de cada yacimiento y la eficiencia de las operadoras. Sobre esos números, las petroleras, el sindicato y el gobierno de Neuquén esgrimen que Macri pone en riesgo la producción en la formación neuquina con su política para seducir votantes.

El golpe a la renta petrolera absorbe el grueso de los costos del congelamiento del precio de los combustibles en la cadena completa del negocio, que se completa con la refinación, la distribución y la comercialización. En todas las fases, la facturación en dólares acusará el impacto de la devaluación.

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