La nafta sigue igual

Petroleras y refinadoras protagonizan una guerra fría por la renta del futuro barril criollo

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Las refinerías pelean por su tajada del negocio petrolero.

El mercado de los combustibles se distorsionó mientras trascurrió el aislamiento social obligatorio. Prácticamente no se vende nada, pero lo que se vende sale los mismos precios  que regían con anterioridad a la cuarentena. La diferencia es que las refinerías están comprando el petróleo mucho más barato que antes.

La crisis mundial del precio del crudo impactó en las transacciones petroleras nacionales, aunque sin llegar a los surtidores todavía.

El gobierno nacional se comprometió con los gobernadores petroleros a poner un precio sostén. El denominado barril criollo no tiene precio aún. Los jefes provinciales que cobran regalías lo querían a más de 50 dólares.

El Brent, que es la referencia para el país, se desplomó hasta abajo de los 20 dólares en el último mes, desde donde ensayó una recuperación. La mejora se tonificó este martes con un salto hasta cerca de los 30 dólares por barril. Impera una fuerte volatilidad.

En ese contexto, las refinadoras  de petróleo mantuvieron los precios de los combustibles con costos en picada del petróleo. Un grupo de empresas integra en su cadena la producción primaria, la industrialización, la distribución y la venta, pero también están las compañías que sólo producen y las que refinan y venden el crudo que compran a terceros.

Las empresas más perjudicadas en la coyuntura son las que se dedican con exclusividad a la producción. El petróleo se comercializó hasta a 20 dólares por barril en las últimas semanas. A principios de año cotizaba encima de los 60 dólares y con expectativas en alza.

La demanda comprimida por los efectos del coronavirus y la oferta impactada por la guerra fría de la geopolítica cambiaron el panorama.

Guerra de gigantes

Antes, las petroleras reclamaban la liberación total del mercado. Con la pandemia volvieron sobre sus pasos y pretenden un precio regulado. Las productoras quieren 45 dólares de piso, mientras las refinerías no quieren pagar más de 35 dólares por barril. No está en discusión una contracción de los precios al consumidor final de combustibles.

YPF, Axion, Raízen y Trafigura concentran la refinación. Las tres primeras tienen integradas toda las patas del negocio, la cuarta compra crudo en el mercado. Las productoras sin refinerías son Vista Oil & Gas, Pluspetrol, Chevron y Tecpetrol. La guerra es entre gigantes. Todas estas productoras tienen pozos no convencionales en Vaca Muerta, adonde los costos son mayores que en explotaciones convencionales.

Axion es la marca de combustibles de PAE, de la familia Bulgheroni, abonada al top five de millonarios argentinos de Forbes. Raizen refina para Shell. Trafigura es una multinacional que tiene Puma en el país.

Vista es la petrolera que fundó Miguel Galuccio, El Mago, cuando dejó la conducción de YPF. Pluspetrol es una compañía de capitales nacionales. Chevron es una de las herederas de la Standard Oil, de Rockefeller. Y Tecpetrol es el brazo petrolero del Grupo Techint, del magnate Paolo Rocca, dignatario del primer lugar entre los millonarios locales de la revista.

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