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La política minera de Chile, eje estratégico de su economía y símbolo de su inserción global, quedará en manos de un ejecutivo curtido en las grandes ligas del extractivismo. Santiago Montt, abogado formado en Yale y Princeton, con trayectoria en BHP Group y Los Andes Copper, fue designado por el presidente electo José Antonio Kast para conducir el rumbo del cobre, principal recurso del país trasandino. La decisión no sólo marca un giro promercado en Santiago: también impacta directamente en Mendoza, donde el plan minero de Alfredo Cornejo busca abrirse paso en un territorio históricamente reticente a la explotación metalífera.
Con una producción estancada y sin aprovechar los precios récord del mineral, Kast envió una señal clara al nombrar a un operador del sector privado en el gabinete. El gesto fue interpretado como un acercamiento al mercado y a las compañías que esperan acelerar proyectos largamente postergados. El cobre chileno, aunque sigue siendo el más importante del mundo, enfrenta el agotamiento de yacimientos maduros y la presión de nuevas demandas globales. La apuesta de Kast es que Montt, con su experiencia corporativa, logre destrabar permisos y atraer inversiones en un contexto de creciente competencia internacional por los recursos estratégicos.
La visita a Milei y la oferta a Mendoza
El flamante presidente electo eligió Argentina como primer destino internacional tras su triunfo en el balotaje. En Buenos Aires se reunió con Javier Milei y puso sobre la mesa un tema candente para Mendoza: la salida de la producción minera por puertos chilenos.
Kast ofreció la infraestructura de su país como ventana al mundo para los metales extraídos en la Cordillera de los Andes. La propuesta fue celebrada en los despachos mendocinos, donde el plan minero contempla el uso del túnel Cristo Redentor para evacuar la producción. La posibilidad de articular un corredor binacional para el cobre y otros metales abre un nuevo capítulo en la relación entre ambas provincias cordilleranas.
La política minera de Chile, eje estratégico de su economía y símbolo de su inserción global, quedará en manos de un ejecutivo curtido en las grandes ligas del extractivismo. Santiago Montt, abogado formado en Yale y Princeton, con trayectoria en BHP Group y Los Andes Copper, fue designado por el presidente electo José Antonio Kast para conducir el rumbo del cobre, principal recurso del país trasandino. La decisión no sólo marca un giro promercado en Santiago: también impacta directamente en Mendoza, donde el plan minero de Alfredo Cornejo busca abrirse paso en un territorio históricamente reticente a la explotación metalífera.
Señales de acercamiento al mercado
Con una producción estancada y sin aprovechar los precios récord del mineral, Kast envió una señal clara al nombrar a un operador del sector privado en el gabinete. El gesto fue interpretado como un acercamiento al mercado y a las compañías que esperan acelerar proyectos largamente postergados. El cobre chileno, aunque sigue siendo el más importante del mundo, enfrenta el agotamiento de yacimientos maduros y la presión de nuevas demandas globales. La apuesta de Kast es que Montt, con su experiencia corporativa, logre destrabar permisos y atraer inversiones en un contexto de creciente competencia internacional por los recursos estratégicos.

La visita a Milei y la oferta a Mendoza
El flamante presidente electo eligió Argentina como primer destino internacional tras su triunfo en el balotaje. En Buenos Aires se reunió con Javier Milei y puso sobre la mesa un tema candente para Mendoza: la salida de la producción minera por puertos chilenos. Kast ofreció la infraestructura de su país como ventana al mundo para los metales extraídos en la Cordillera de los Andes. La propuesta fue celebrada en los despachos mendocinos, donde el plan minero contempla el uso del túnel Cristo Redentor para evacuar la producción. La posibilidad de articular un corredor binacional para el cobre y otros metales abre un nuevo capítulo en la relación entre ambas provincias cordilleranas.
El cobre mendocino en la mira
Mendoza avanza en la fase inicial de su plan minero, con la empresa San Jorge lista para explotar cobre en Uspallata. La coincidencia con la agenda chilena abre la posibilidad de un acuerdo binacional. Montt, alfil de BHP y conocedor de las tensiones ambientales en proyectos como Vizcachitas, será el encargado de negociar la letra chica de un eventual pacto. Su experiencia en lidiar con resistencias comunitarias y cuestionamientos ambientales anticipa que el diálogo con Argentina no será sólo técnico o económico, sino también político y social.
Expectativas y resistencias
El sector minero chileno recibió el nombramiento con optimismo. Se espera que la dupla Kast-Montt facilite permisos y atraiga inversiones para revertir la tendencia de producción estancada, tanto en cobre como en litio. Sin embargo, la experiencia de Montt en proyectos resistidos por comunidades locales anticipa que la gestión no estará exenta de conflictos. En Chile, las tensiones entre desarrollo económico y protección ambiental han marcado la agenda en los últimos años, y Mendoza no es ajena a esa discusión: la memoria de las movilizaciones contra la minería contaminante sigue viva en la sociedad mendocina.
Un perfil global para un desafío local
Montt asumirá oficialmente el 11 de marzo, reemplazando a Aurora Williams. Su trayectoria corporativa y académica lo posiciona como un actor clave en la reconfiguración de la política minera chilena. El desafío será doble: reactivar la producción nacional y, al mismo tiempo, articular con Argentina un esquema de exportación que podría redefinir el mapa del extractivismo en la región. La mirada está puesta en cómo equilibrará las demandas de las compañías con las exigencias de las comunidades y los gobiernos locales.
Una agenda que trasciende fronteras
El nombramiento de Montt no es sólo un movimiento interno de Chile: es una señal hacia la región. La minería, con el cobre y el litio como protagonistas, se ha convertido en un campo de disputa geopolítica. La posibilidad de que Mendoza se sume a la red de exportación chilena abre interrogantes sobre soberanía, desarrollo y sustentabilidad. En ese cruce de intereses, Montt será el encargado de escribir la próxima página de una historia que, inevitablemente, se lee a ambos lados de la Cordillera.
La política minera de Chile, eje estratégico de su economía y símbolo de su inserción global, quedará en manos de un ejecutivo curtido en las grandes ligas del extractivismo. Santiago Montt, abogado formado en Yale y Princeton, con trayectoria en BHP Group y Los Andes Copper, fue designado por el presidente electo José Antonio Kast para conducir el rumbo del cobre, principal recurso del país trasandino. La decisión no sólo marca un giro promercado en Santiago: también impacta directamente en Mendoza, donde el plan minero de Alfredo Cornejo busca abrirse paso en un territorio históricamente reticente a la explotación metalífera.

