Escándalo en San Rafael

Un cura de Malargüe atacó a las piñas al obispo de la diócesis del Sur, Eduardo Taussig

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El Obispo de la diócesis del Sur, Eduardo Taussig.

Un sacerdote malargüino atacó a trompadas al obispo de la Diócesis del Sur, Eduardo María Taussig, con quien mantenía diferencias en la administración de la comunión en el contexto de pandemia.

Camilo Dib es vicario de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, una de las parroquias de Malargüe, y se reunió con el obispo para emitir su descargo, ya que se lo acusaba de ser el autor intelectual de un escrache a Taussig cuando visitó Malargüe para el almuerzo de las fuerzas vivas, ocasión en la que, además, le desinflaron las cuatro ruedas del auto en el que se trasladaba, según la prensa sureña.

Para contextualizar lo ocurrido: el 12 de junio los obispos de Mendoza, en forma colectiva, emitieron un documento para establecer que, en vista de la pandemia, “no hay saludo de la paz (en las misas) y que la comunión se distribuirá sólo en la mano” y solicitaron a sacerdotes y fieles “ser respetuosos de estas exigencias”. Prohibieron también el uso del agua bendita.

Taussig bajó la orden a las parroquias, pero en San Rafael, epicentro del conservadurismo católico y sede del instituto del Verbo Encarnado, muchos curas se resistieron, acusando a Taussig de ir contra las reglas de la iglesia. Lo propio ocurrió en la citada parroquia de Malargüe.

En ese marco se dio el escrache a Taussig en Malargüe, donde hubo fieles con carteles que rezaban“Monseñor traidor”, “Lobo vestido de cordero”, “Estamos huérfanos de pastor”, “No al cierre del seminario”, “Pedimos un visitador apostólico”.

Y esa fue la previa de la tensa reunión de este lunes, donde Dib la emprendió contra el obispo. 

Por su parte el obispado emitió un comunicado oficial sobre lo ocurrido:

COMUNICADO DE PRENSA

ANTE HECHOS ACAECIDOS EL DÍA LUNES 21 DE DICIEMBRE

EN LA SEDE DEL OBISPADO DE SAN RAFAEL.

 

San Rafael, 22 de diciembre de 2020 (Oficina de Prensa). El Obispado de San Rafael, a raíz de trascendidos e incluso versiones ciertamente maliciosas, sobre los hechos ocurridos en la mañana del día de ayer, en las instalaciones del Obispado, desea expresar la verdad y gravedad de los mismos tal y como realmente ocurrieron.

En la mañana de ayer, citado por el Obispo, Mons. Eduardo María Taussig, compareció el Pbro.

 

Camilo Dib. Se hallaban presentes, además el Presidente de la Comisión Diocesana de Justicia, Pbro. Lic. Víctor Torres Jordán, y el Sr. Canciller de la Diócesis, Pbro. Lic. Luis Gutierrez Drisaldi. El motivo de la citación era el de ofrecer al P. Dib la oportunidad de un descargo sobre su participación en los hechos ocurridos en Malargüe, el pasado día 21 de noviembre. En un momento de la declaración, el P. Dib perdió el control y, de improviso, atacó con violencia al Sr. Obispo. De este primer ataque se siguió la rotura del asiento en que estaba sentado el Obispo. Los presentes intentaron detener la furia del sacerdote que, a pesar de todo, una vez más intentó atacar al Obispo que, gracias a Dios, pudo ser cubierto por uno de los presentes, retirándose de la oficina en la que se encontraban.

 

Cuando todo parecía haberse serenado, el P. Camilo Dib volvió a enardecerse y, fuera de sí, trató de atacar una vez más al obispo que se había retirado al comedor del Obispado. Los presentes pudieron impedir que se le acercara y empeorara las cosas. En ese momento también intervino el Párroco de Ntra. Sra. del Carmen de Malargüe, Pbro. Alejandro Casado, quien acompañó al atacante y saliendo fuera del Obispado lo llevó en su vehículo, retirándose ambos definitivamente.

 

El Derecho Canónico, en su cánon 1370, parágrafo 2, declara que si un clérigo usa de violencia física contra el obispo, incurre automáticamente (latae sentetiae) en la censura de Suspensión. Quedando suspendido automáticamente por el hecho realizado, el P. Camilo Dib, tiene prohibido todo uso de su ministerio sacerdotal.

 

Ante esta dolorosa situación invitamos a todos a recibir la gracia del Pesebre y ante el Niño Dios que nos mira, procurar un sincero espíritu de conversión que traiga a todos la paz del Señor.

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