Hacinamiento en la pandemia

Cárceles a tope: 300 personas fueron encarceladas en cuatro meses de gobierno de Suarez

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Rodolfo Suarez con agentes de la Policía de Mendoza. Foto: Gobierno de Mendoza

Cuando Alfredo Cornejo asumió el gobierno había en las cárceles de Mendoza 3.700 presos. Cuando lo dejó, 4.600 personas ocupaban camas, o colchones en el suelo o catreras tras las rejas. Aumentó 900 presos en cuatro años de gobierno, una política de la cual se enorgulleció cuando dio su último discurso en la Legislatura. Rodolfo Suarez ya lleva 4.895 en cuatro meses, según dijo este lunes en conferencia de prensa.

Es decir, según los números del gobierno, Suarez mandó a prisión a 73 personas por mes desde que asumió, imprimiéndole un ritmo mucho mayor a su antecesor a la tasa de prisionalización de Mendoza, que era ya de por sí alta según consta en todos los sistemas estadísticos. El número podría ser más alto, ya que días atrás el Servicio Penitenciario informó en varios medios de prensa que son “poco más de cinco mil” las personas presas en Mendoza.

“Nosotros tenemos 4.853 plazas en Mendoza, de las cuales están ocupadas 4.895. No es el caso de otras provincias donde excede la ocupación con las plazas que hay”, dijo en conferencia de prensa.

Con cárceles que exceden su capacidad en un 125%, Mendoza supera la media nacional de prisionalización. En esta provincia se priva de libertad a cerca de 270 personas cada 100.000 habitantes, mientras que en Buenos Aires a 266 cada 100.000 habitantes, según un informe dela Comisión Provincial de la Memoria.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos advirtió al gobierno anterior sobre la gran cantidad de población carcelaria y la prisión preventiva en aumento -medidas que Cornejo ensalzó como propaganda punitivista de su gobierno en el último discurso del 1 de mayo–. Según la CIDH, estos son “uno de los principales factores generadores de problemas entre las personas privadas de la libertad que a su vez constituye en un serio obstáculo para el acceso a servicios y bienes básicos de forma adecuada y suficiente”.

También apuntó el informe de la CIDH sobre “las dificultades que tendrían para tener acceso a medicamentos, insumos médicos suficientes y tratamientos adecuados y especializados atendiendo a sus condiciones de salud”.

Esta situación se patentizó la semana pasada en El Borbollón, donde las presas encararon una huelga de hambre por falta de elementos de higiene y de salud, entre otros reclamos.

Impasible con el reclamo de las presas

Después de una semana en huelga de hambre y de enviar un pelotón de la cárcel de Boulogne Sur Mer, Suarez se mostró impasible a los reclamos de las presas de El Borbollón, en Las Heras, sobre las cuales mostró desconocer el reclamo básico de tres puntos que llevan adelante.

Las mujeres del penal ubicado en Las Heras reclaman poder comunicarse con sus familias -hasta la semana pasada sólo les habían permitido aparatos de telefonía sin conexión a internet para hacer videollamadas- y pedían que se retomara el sistema de evaluaciones y talleres que les permite avanzar en el curso de la pena que les fue impuesta por la justicia.

Frenado este engranaje, se demora durante meses, y debido a los plazos judiciales puede llegar a pasar el año, las salidas condicionales o la puesta en libertad que prevé la ley. El reclamo de las presas tenía que ver con eso. Además, pedían acceder a elementos de higiene, ya que les entregan una vez por mes papel higiénico y una lavandina por celda (que comparten entre tres o cuatro).

Sin focalizar en los reclamos, Suarez se desvió: “Nosotros no tenemos previsto desde el Gobierno de Mendoza propiciar ningún tipo de salida de las cárceles. Nosotros estamos evitando las visitas a las cárceles. Las cárceles son un lugar que tienen que mantener la cuarentena. Nosotros tenemos 4.853 plazas en Mendoza, de las cuales están ocupadas 4.895. No es el caso de otras provincias donde excede la ocupación con las plazas que hay”.

Luego dijo “aparte queremos también cuidar a toda la ciudadanía. No tenemos porqué estar liberando a gente que ha cometido delitos. Vemos lo que está ocurriendo en otros lugares donde gente vuelve y vuelve a delinquir en forma inmediatamente. Nosotros desde el gobierno no vamos a propiciar salidas y vamos a cuidar a todos aquellos que están en prisión. El gobierno que me precedió hizo una inversión importante en cárceles con lo cual nosotros vamos a tener una postura muy firme en este sentido”.

Por abuso de la prisión preventiva las cárceles de Mendoza son una bomba de tiempo

 

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