El aceite aumentó 160% en un año

Los sojeros ganan como nunca con las exportaciones en un mercado global reconfigurado por el biodiésel

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La soja y sus derivados cotizan como en sus mejores épocas.

Las exportadoras de harina y aceite de soja estiman que en la actual campaña obtendrán una facturación récord: 20 mil millones de dólares. Tal es la evaluación que hizo Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), citado por la agencia Télam.

El mercado global de la producción sojera está en plena transformación. Crece más la demanda con fines energéticos que la del sector alimenticio. El aceite tiene más demanda que la harina. Argentina es el principal exportador mundial de los dos productos.

Entre las causas del boom de precios del aceite, se cuentan la redirección de la producción de Estados Unidos al mercado interno, la demanda sostenida de India y la merma en algunas cosechas de Sudamérica por factores climáticos.

La proyección de exportaciones de aceite y harina de Ciara-CEC contempla un aumento de 8400 millones de dólares respecto al año pasado. El alza se explica por el incremento generalizado de los precios internacionales, que fue extraordinario en el caso del aceite de soja.

Idígoras calculó que se despacharán este año 12 mil millones de dólares en harina y unos 8.000 millones de dólares de aceite. Si se mantienen los precios de los commodities, en base a previsiones de cantidades embarcadas hechas por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la facturación se incrementará 4200 millones de dólares en cada producto respecto a la del año pasado.

Las proyecciones de Ciara-CEC son por poco más altas que las que estimó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a mediados de abril. La entidad pronosticó para esta campaña exportaciones por 21.800 millones de dólares del complejo sojero, que, además de harina y aceite, vende al exterior porotos y biocombustible.

Corrida de precios

Los precios de los commodities en general se apreciaron considerablemente el último año. Los de base agrícola no fueron la excepción, menos aún los derivados de la soja. Gracias a eso, el complejo sojero argentino multiplicó la rentabilidad de su producción exportable. Con más margen en el aceite, cuya cotización por poco no se triplicó en un año, que en la harina.

La cotización de la tonelada de aceite de soja en el mercado de Chicago saltó 160 por ciento en un año, de 571 dólares a 1.489 dólares. A la vez, el precio de la harina se incrementó un 47 por ciento, de 314 a 461 dólares la tonelada.

La novedad es que el precio del aceite se desacopló de la cotización del poroto de soja. El desmarque obedece a un cambio en la demanda del aceite, que ahora lo busca por su capacidad para generar energía.

“Ha aparecido un nuevo producto, sobre todo en Europa y Estados Unidos, que es el Aceite Vegetal Hidrogenado (HVO). Se trata de un aceite comestible, que usado hidrogenado sirve como combustible”, describió Indígoras.

“Es una segunda generación de biocombustibles, porque se usa el aceite reciclado y se lo transforma en un proceso que tiene algunas condiciones de calidad muy superiores al biodiésel de primera generación, pero también al diésel, como la conservación en frío a menos 50 grados o una menor emisión de gases de efecto invernadero”, ahondó el experto.

Cambios en el mercado

Estados Unidos era el segundo exportador mundial de aceite de soja hasta que una disparada en el consumo interno con fines energéticos secó la disponibilidad para las ventas al extranjero.

Indígoras remarcó que “Estados Unidos aumentó, en un año, el consumo en un 46% y tiene previsto duplicarlo en dos años. Estados Unidos era un exportador importante de aceite de soja, el segundo a nivel mundial, con un 1,1 millones de toneladas y este año casi desapareció del mercado porque lo transformó en HVO”.

El furor por los biocombustibles es incipiente. La demanda todavía es insignificante respecto a la que se proyecta.  Guido D’Angelo, analista de mercado de la BCR, dio una pista: “En Estados Unidos se está discutiendo, de verdad, una nueva matriz verde, lo que puede terminar de gestionar una altísima demanda de aceite de acá en adelante”.

Diferente es la situación de la harina en los mercados. La demanda está golpeada desde que entró en crisis la producción industrial de cerdos, su principal destino.

“La harina ha sido víctima de la peste porcina a nivel mundial, que impactó muchísimo en los planteles de cerdos en Asia y en Europa. Hay que recordar que en la prepandemia hablábamos de las matanzas sanitarias de cerdos en China. Eso siguió, nada más que apareció el COVID. Se ha logrado controlarla en algunas partes, pero reaparece y el principal mercado de venta de la harina es para la alimentación porcina”, graficó Indígoras.

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