La tarifa de la luz

Manzano volvió de Suiza para meterse en la guerra de Economía que estremece al gobierno

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José Luis Chupete Manzano está metido de lleno en los negocios energéticos.

Aunque no lo veamos, el sol siempre está. José Luis “Chupete” Manzano es como el sol. Siempre está, desde los ’80, a veces sin dejarse ver y otras no pudiendo esconder la evidencia de su presencia.

El viernes estalló en público una guerra interna en la cartera de Economía, con el ministro Martín Guzmán de un lado y el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, del otro. Basualdo es uno de los Federico que responden sin condiciones a la vicepresidenta Cristina Fernández en la toma de decisiones sobre las tarifas de los servicios, el otro es Federico Bernal, interventor del Enargas.

¿Qué tiene que ver Manzano? Por lo pronto es dueño de empresas energéticas, que son parte del lobby externo al gobierno que interfiere en la puja que tiene a Guzmán y Basualdo como caras visibles desde el viernes, cuando la cartera económica hizo trascender que el ministro le pidió la renuncia a su subsecretario antes de que fuentes del kirchnerismo acusaran a esas voces de atentar contra la estabilidad del gobierno.

Basualdo sigue siendo funcionario, al menos hasta este domingo. Él quiere una política tarifaria para la luz más subsidiada que la que pretende Guzmán, que trabaja el tema de los servicios dentro de la macro, que necesita para otros fines los dólares que requiere la política que insta Basualdo.

El ministro de Economía previó no gastar más del 1,7% del PBI en subsidios a la luz. Para eso, considera que se necesitan dos aumentos de tarifas este año. El subsecretario defiende que haya un aumento nada más. Se estima que ese plan podría llevar las remesas para las empresas a 2,2% del PBI. Basualdo sostiene que las eléctricas ganaron de más durante el macrismo, por lo que ahora deberían conformarse con menos rentabilidad.

Manzano es uno de los flamante dueños de Edenor, junto a su socio histórico, Daniel Vila, y Mauricio Filiberto, empresario del cloro. Edenor provee su servicio eléctrico a 3 millones de clientes, conformados por 8,5 millones de personas y 362 mil empresas, en un área urbana de 4637 kilómetros cuadrados.

Vila y Manzano se consolidan en el negocio energético con la compra de EDENOR

 

El periodista Alejandro Rebossio reveló en ElDiarioAr que “Manzano, también dueño de la distribuidora mendocina Edemsa y accionista minoritario de Metrogas (dominada por YPF), vino esta semana de Ginebra, donde reside, para seguir esta aprobación así como la discusión de la tarifa”.

Manzano y Vila juegan en la cancha de los negocios energéticos desde que asumieron el control de Edemsa, la distribuidora más grande de Mendoza, que era del Estado y fue privatizada en los ’90. Después entraron en los negocios petroleros.

El año pasado, junto a Filiberto, entraron en la distribuidora del norte de la capital federal y el conurbano. Le compraron las acciones a Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, uno de los peces gordos de los negocios energéticos en el país.

Apenas trascendió la operación de compra de Edenor, Vila salió a militar en los medios un aumento de tarifas.

Vila anticipó que pedirá suba de tarifas cuando tome posesión de Edenor con Manzano

Rebossio planteó con precisión en su crónica quiénes operan desde afuera en la imposición de las tarifas. Ahí están en juego sus intereses empresariales.

“Por un lado, están las distribuidoras y transportistas, cuyas tarifas se han discutido en audiencia pública, y por otro, las generadoras, cuyo precio es fijado por la Secretaría de Energía, que conduce el neuquino Darío Martínez, un observador en la tensión entre el ministro y el subsecretario”, escribió el periodista.

Cuando terminaba el macrismo, Mindlin mandó a ordenar Edenor para una posible venta. Se decidió a dar avanzar en esa línea cuando Alberto Fernández le ganó a Macri. Trascendió que el empresario concluyó que la rentabilidad que tendría con el Frente de Todos en la Rosada sería menor a la que proporcionaron los tarifazos del macrismo.

Manzano, Vila y Filiberto entraron a la distribuidora con la venia de un sector del gobierno nacional. Ahora necesitan tarifas altas, financiamiento barato y beneficios impositivos, o bien, suculentos subsidios que equiparen la escasez en alguna de aquellas necesidades.

Pero, además, el trío que compró Edenor necesita que el gobierno, a través de la Secretaría de la Competencia, autorice la transferencia del control accionario de la distribuidora de Pampa Energía a sus nuevos dueños.  Y Manzano quiso estar cerca de donde se termine de tomar esa decisión, que sería favorable a los intereses del dúo mendocino si la interna que se evidenció en el gobierno no interfiere.

Las derivaciones de la pelea de Guzmán con Basualdo que trascendieron desde el viernes no fueron aclaradas por el gobierno. De fondo, dejan trascender cerca del poder, hay una pelea entre Alberto y Cristina por el modelo a ejecutar. La cercanía de las elecciones de medio término, el agravamiento de la situación sanitaria de pandemia, la deuda externa y la pobreza en alza completan el escenario de la puja en lo más alto de la toma de decisiones.

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